Fue una frase sencilla, una mirada amable, un
silencio que no pesó, un recuerdo que trajo paz, un gesto pequeño que me
sostuvo más de lo que aparentaba.
Y así entendí que a veces espero a Dios en lo
espectacular cuando Él prefiere esconderse en lo cotidiano. Como si quisiera
enseñarme que la vida no se transforma solo por eventos grandes, sino por luces
pequeñas que se encienden sin ruido.
En medio del tráfico, del trabajo, del cansancio
acumulado, de los pendientes que no alcanzan a cerrarse, algo dentro de mí
escuchó una voz tenue: “Aquí
estoy, aún en lo pequeño”.
Hoy me pregunté cuántas veces paso de largo por
esos detalles que podrían sostenerme. Una canción que aparece justo a tiempo. Un
aroma que me recuerda un momento seguro. Un mensaje que llega cuando el ánimo
baja. Una sonrisa que no pedí, pero necesitaba. Un minuto de calma entre las
prisas.
Detalles. Pequeños. Pero llenos de Dios.
El Adviento me invita a afinar la mirada, a creer
que el Dios que viene no siempre llega en grandes gestos, sino en señales
simples, humildes, casi invisibles, como aquella estrella que solo algunos
supieron leer o aquel pesebre que nadie consideró importante hasta que la Luz
nació en él.
Hoy quiero aprender a reconocer a Dios en lo
mínimo: en el paso lento de una persona mayor, en el niño que ríe sin saber por
qué, en el aroma del café de la mañana, en el sol que entra por una ventana, en
el abrazo que sostiene, en el pensamiento que calma, en la palabra que
acompaña.
Porque si no lo encuentro en los detalles, ¿cómo
voy a reconocerlo cuando llegue?
Faltan pocos días para la Navidad. Hoy decido
abrir los ojos a lo pequeño, a lo que no llama la atención, a lo que se esconde
pero ilumina.
Dios está viniendo, pero
también ya está aquí: en lo sencillo, en
lo frágil, en lo cotidiano, en
los detalles pequeños del día.
Pregunta
¿Qué detalle pequeño de tu día pudo haber sido
una visita silenciosa de Dios?
Acción breve
Detente un minuto hoy. Recuerda tres detalles
pequeños que te hicieron bien. Nómbralos como una oración: “Gracias, Señor, por esto”. RM
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