La ‘supergripe’ H3N2, causada
por el subclado K de la influenza A, avanza rápidamente en Argentina, con casos
confirmados en Buenos Aires, Santa Cruz y Neuquén, que afectan tanto a niños
como a adultos, algunos de ellos internados con neumonía, lo que genera
preocupación entre autoridades y especialistas. Aunque la vacuna vigente
mantiene su eficacia, especialmente contra formas graves, crece la expectativa
por la nueva vacuna que podría aliviar la presión sobre el sistema sanitario
ante la próxima ola de gripe en el hemisferio sur.
Al momento, la OMS ya había
determinado las cepas para el invierno boreal, pero el subclado K se anticipó,
mostrando una mayor transmisibilidad y capacidad de contagio. De hecho, en
Perú, el primer lote de la nueva vacuna ya estará disponible a principios de
febrero, aunque aún no se sabe con certeza cuándo se incorporará oficialmente
la cepa mutada para la campaña en el hemisferio sur.
Sin embargo, en Argentina, las
autoridades evalúan adelantar la campaña de vacunación 2026, que normalmente
inicia entre marzo y abril, con el objetivo de proteger a los grupos de riesgo:
menores de 2 años, mayores de 65, embarazadas, personal sanitario y personas
con comorbilidades. Aun así, la fecha dependerá de la producción y stock
disponible de los laboratorios, además de la logística de distribución
provincial.
Los primeros casos detectados
en el país incluyeron a un niño de 5 años en Buenos Aires y dos adolescentes en
Santa Cruz, mientras que posteriormente Neuquén sumó dos nuevos contagios, un
menor y un adulto, ambos hospitalizados con neumonía y que lograron recuperarse
satisfactoriamente. Acto seguido, la confirmación de la variante se realizó
mediante secuenciación genética en el Instituto Malbrán, lo que permitió
identificar la presencia del subclado K.
Ahora, la expansión de la supergripe
no se limita a Argentina: Ecuador, Colombia y Bolivia sumaron casos a los ya
detectados en Perú, Chile y Brasil, evidenciando la rápida propagación regional
de esta variante más contagiosa, que reduce parcialmente la protección que
brindan vacunas anteriores y la inmunidad adquirida por infecciones previas.
De esta manera, los
especialistas recomiendan el uso de oseltamivir (Tamiflu) como tratamiento
antiviral complementario, especialmente en personas con factores de riesgo.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional, el oseltamivir puede reducir la
gravedad y duración de la enfermedad, funcionando como un complemento
estratégico.
Una mutación que ‘engaña’ al
sistema inmune
La temporada de virus
respiratorios tomó un giro inesperado con la consolidación del subclado K, una
rama genética de la conocida Influenza A (H3N2). Aunque el virus de la gripe
cambia cada año, esta variante específica captó la atención de los centros de
control de enfermedades debido a su inusual capacidad de transmisión.
Aun así, el subclado K no es
un virus nuevo, sino una evolución del H3N2, y la principal diferencia radica
en su capacidad de evasión inmunológica. De acuerdo a los últimos informes
técnicos, este virus presenta cambios en su proteína de superficie que le
permiten ‘esquivar’ parcialmente las defensas generadas por infecciones previas
o, en algunos casos, reducir la efectividad de las vacunas de temporadas
anteriores: “No estamos ante un virus más letal que el H3N2 convencional, pero
sí ante uno mucho más eficiente para saltar de persona a persona”.
De hecho, la diferencia del
resfriado común, que suele manifestarse de forma progresiva, la ‘supergripe’ se
caracteriza por un comienzo explosivo. En cuestión de pocas horas, el paciente
puede pasar de sentirse bien a estar postrado.
Los signos cardinales
reportados en esta ola son:
• Fiebre ‘quebrantahuesos’:
Temperaturas que superan los 39°C y son difíciles de bajar en las primeras 48
horas.
• Postración extrema: Un
cansancio tan profundo que impide realizar tareas cotidianas básicas.
• Tos persistente:
Generalmente seca, que puede derivar en dolor torácico por el esfuerzo.
• Cefalea intensa: Dolor de
cabeza frontal y detrás de los ojos.
Ahora, en la población
pediátrica, los médicos están observando una mayor incidencia de cuadros
digestivos asociados, como dolor abdominal y vómitos, lo que a menudo confunde
el diagnóstico inicial con una gastroenteritis.
Por eso, el sistema de salud
recomienda monitorear de cerca la evolución del cuadro, especialmente en grupos
de riesgo (menores de 2 años, mayores de 65 y personas con comorbilidades). Se
debe buscar atención médica si se presentan:
• Dificultad para respirar o
sensación de falta de aire.
• Dolor o presión persistente
en el pecho.
• Confusión mental o mareos
repentinos.
• Cianosis: Coloración azulada
en labios o uñas. BP
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