Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 15 de febrero de 2026.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice; lo que nosotros podemos decirle a Él como
respuesta; y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que
ayuden a muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro
Señor.
Dios nos habla
•
“Jesús dijo a sus discípulos: «No piensen que vine para
abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar
cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley,
antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que
no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo
mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que
los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos». Les
aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y
fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5,17ss).
•
“Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y
secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo” (1 Cor 2,7).
•
“Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir
fielmente lo que le agrada. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que
quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada
uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, él es
fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. Sus ojos están fijos en aquellos que
lo temen y él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni
dio a nadie autorización para pecar” (Eclo
15,15-20).
Nosotros le hablamos
•
“Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir
tu palabra. Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.
Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la
perfección. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón” (Salmo 118).
•
“Oh Dios, has prometido permanecer con los rectos y sinceros
de corazón; concédenos vivir de tal manera que merezcamos tenerte siempre con
nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿Conozco las enseñanzas que nos trae la Sagrada Escritura?
¿Leo y medito el Santo Evangelio?
•
¿Trato de dejarme guiar por las palabras de Jesús?
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