Eso
se aplica perfectamente a las generaciones futuras: no sabemos si van a
existir, ni cómo van a pensar, ni qué les gustaría recibir de
nosotros. Suponemos, con una alta probabilidad de tener razón, que las
generaciones futuras estarán muy agradecidas con nosotros si les dejamos un
planeta ‘sano’, con un buen clima, sin contaminación, con agua asegurada y
alimentos abundantes. Pero no sabemos si la vida humana en el planeta
tierra durará por muchos años, pues basta una guerra nuclear absurda, un
meteorito no previsto, o un agente patógeno sumamente dañino, para que los
humanos dejemos de ser parte de la vida terrestre.
A
pesar de que no sabemos si habrá vida humana en el futuro, deseamos que, en el
caso de que se prolongue por años, por siglos, quizá por milenios, sea una vida
de calidad (otra idea que gustaba mucho a Hans Jonas), una ecología saludable,
un aire y unos mares limpios. Nos causa una gran pena, y un enorme
sentimiento de culpa, imaginar que esas generaciones futuras pudieran recibir
de nosotros un planeta ‘invivible’, donde tantas bellezas que ahora conocemos y
admiramos hubieran dejado de existir. Una puesta de sol en una atmósfera
limpia, una margarita silvestre, una abeja que gira entre las flores de acacia,
el canto alegre de un ruiseñor: ¿no sería dramático que un día dejasen de ser
posibles? En las últimas décadas ha crecido una fuerte conciencia
ecológica, que tiene muchos motivos y muchas aspiraciones, a veces con matices
diferentes entre corrientes de lo que podríamos llamar movimientos
ambientalistas.
Por
encima de las diferencias sobre lo que sea mejor para conservar el ambiente, es
común a la preocupación ambientalista el hecho de mirar hacia el futuro y
aspirar a ofrecer, a las generaciones futuras, un mundo bello. Ese mundo,
conviene recordarlo, no será eterno, y solo tiene un sentido plenamente humano
si se orienta hacia la vida que empieza tras la muerte. Pero desearíamos
ofrecer, como herencia a las generaciones futuras, un mundo limpio y sano, para
la alegría de esos seres humanos que están por venir, y para satisfacción
nuestra, por haber ayudado a promover un planeta más hermoso y más armónico. FP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario