viernes, 13 de febrero de 2026

Una Misa por la Tierra - Cuando la Liturgia responde a la Historia…

El 3 de julio, el Vaticano presentó una nueva misa: la ‘Misa por la Custodia de la Creación’. No es una ocurrencia simbólica, ni una moda verde. Es una decisión profundamente eclesial, que sitúa el clamor ecológico en el centro de nuestra vida litúrgica. ¿Dónde se inserta esta misa? En una sección poco conocida, pero pastoralmente muy rica del Misal Romano: las Misas Pro variis necessitatibus vel ad diversa.
¿Qué significa eso?
La expresión en latín se traduce como “Por diversas necesidades o intenciones varias”. Es decir: formularios litúrgicos que no celebran un santo o fiesta específica, sino que permiten a la Iglesia responder oracionalmente a los desafíos concretos del mundo. Se encuentran al final del Misal Romano, justo antes de las misas de difuntos, y ofrecen una manera de orar por:
La Iglesia: por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los laicos…
Las necesidades públicas: por la paz, los gobernantes, el progreso de los pueblos…
Los necesitados: por los enfermos, los presos, los refugiados, los que sufren persecución…
Situaciones especiales: por lluvia, por el trabajo, por un viaje, en tiempo de pandemia…
¿Qué representa esta nueva Misa?
La “Misa por la Custodia de la Creación” se sumará oficialmente a esta lista. Significa que la Iglesia reconoce el cuidado del planeta como una necesidad litúrgica, espiritual y pastoral. Ya no se trata solo de conferencias o exhortaciones: es el altar mismo el que se convierte en espacio de conversión ecológica.
¿Por qué importa esto?
Porque la liturgia no es solo rito: es un modo de vivir y de orientar la esperanza. Y cuando la Tierra llora, la Iglesia debe responder también con oración profunda, con símbolos, con gestos que modelen el alma. Esta misa nos ayudará a:
Pedir perdón por la destrucción del planeta.
Dar gracias por el don de la creación.
Rogar sabiduría para protegerla con justicia y amor.
¿Y nuestra comunidad?
Tal vez, desde nuestras parroquias, escuelas o movimientos, podamos:
Celebrar esta misa en tiempos de sequía, de incendios o de reflexión ambiental.
Ofrecerla como signo de comunión con quienes sufren los efectos del cambio climático.
Educar litúrgicamente en el valor espiritual de la ecología, no como ideología, sino como parte del Evangelio.
Conclusión
La nueva misa por la creación no es solo una oración. Es una respuesta pastoral, una opción teológica, y un signo profético. Porque cuidar la casa común no es opcional: es custodiar el jardín de Dios, y asegurar que nuestras generaciones futuras encuentren todavía un altar bajo el cielo. RM

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