Es
bajo esta luz que nos sugiere el papa ingresar en el tiempo cuaresmal. Es la
palabra la que como una espada traspasa la carne hasta internarse entre las
junturas del alma y del espíritu. El encuentro con Dios se hace en la hondura
del alma.
La
palabra misma ya viene impregnada del Espíritu. El procesamiento de la Palabra
por el Espíritu consiste en la seducción de nuestra libertad. El sí del hombre
es mendigado por el mismo Cristo: “Mira que estoy a la puerta y estoy llamando,
si me abres, entrare, comeré contigo y tu conmigo”.
El
Si a Cristo ha de ser la aceptación integral de su realidad de Hijo de Dios e
Hijo del Hombre. RAS
No hay comentarios.:
Publicar un comentario