lunes, 23 de marzo de 2026

Más conectados pero menos felices…

Cada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para recordar que el bienestar emocional también es un componente central del desarrollo humano.
Sin embargo, en una era marcada por la hiperconectividad, especialistas advierten sobre una paradoja cada vez más visible: nunca estuvimos tan conectados digitalmente y, al mismo tiempo, muchas personas reportan mayores niveles de estrés, ansiedad e insatisfacción con la vida.
De acuerdo con el World Happiness Report, el estudio global que cada año analiza el bienestar de las personas en más de 140 países, la felicidad no depende únicamente de factores económicos. El informe muestra que variables como las relaciones sociales, la salud, la libertad personal y el apoyo comunitario tienen un peso determinante en la percepción de bienestar.
El ranking global continúa encabezado por países como Finlandia, Dinamarca e Islandia, con niveles de satisfacción con la vida cercanos a 7,5 puntos en una escala de 0 a 10, mientras que el promedio mundial ronda los 5,5 puntos.
La paradoja digital
En los últimos años, distintos estudios comenzaron a analizar cómo el entorno digital puede influir en el bienestar emocional. El uso intensivo de redes sociales, por ejemplo, se vincula con fenómenos como la comparación constante con otras personas, la sobreexposición a información y la sensación de no alcanzar ciertos estándares de vida.
“Las redes sociales pueden generar una percepción distorsionada de la realidad. Muchas veces vemos versiones editadas o idealizadas de la vida de los demás y eso puede producir frustración o insatisfacción personal”, explicó el Dr. Miguel Carlos Sangiovanni, Magister en Mecánica Vascular e Hipertensión Arterial de DIM Centros de Salud.
Este fenómeno se relaciona con lo que los especialistas describen como la ‘paradoja de la felicidad’ en la era digital: una sociedad con más herramientas de conexión que nunca, pero con mayores desafíos para sostener vínculos profundos y bienestar emocional.
Felicidad y salud: un vínculo comprobado
La ciencia también muestra que la felicidad no es solo una emoción pasajera, sino un factor que influye directamente en la salud física. Diversas investigaciones indican que las personas con mayor bienestar emocional presentan menores niveles de estrés, mejor salud cardiovascular y una mayor expectativa de vida.
Esto ocurre porque el bienestar psicológico favorece la liberación de neurotransmisores asociados al placer y la regulación emocional -como la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas- que ayudan a reducir la ansiedad y mejorar la respuesta del organismo frente al estrés.
La felicidad también se construye
Para los especialistas, la felicidad no significa ausencia de problemas, sino la capacidad de desarrollar recursos emocionales para afrontar las dificultades de la vida. “La felicidad no es un estado permanente ni un objetivo que se alcanza de una vez para siempre. Es una construcción cotidiana que se fortalece con vínculos saludables, proyectos personales y momentos de bienestar”, señaló el Dr. Sangiovanni.
En este sentido, el Día Internacional de la Felicidad invita a reflexionar sobre la importancia de encontrar un equilibrio entre el ritmo acelerado de la vida moderna, el uso de la tecnología y el cuidado del bienestar emocional. Porque, en definitiva, la felicidad no depende solo de lo que tenemos, sino también de cómo vivimos, nos relacionamos y encontramos sentido en nuestro día a día. BP

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