El aumento de las enfermedades
respiratorias, particularmente la influenza, comienza a evidenciar un impacto
directo en la dinámica laboral de las empresas argentinas, afectando tanto la
presencialidad como los niveles de productividad.
De acuerdo con los últimos
datos relevados en Argentina, publicados en el Boletín Epidemiológico Nacional
Nº 800, los casos de influenza presentan una mayor intensidad estacional en
comparación con años previos, con picos más abruptos durante el invierno. Este
comportamiento genera un efecto directo en el funcionamiento de las
organizaciones, al incrementar las ausencias laborales y tensionar la
continuidad operativa.
En este contexto, un informe
del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) advierte que el 58%
de las empresas privadas registró en 2025 la ausencia de al menos un trabajador
por mes. Del total de ausencias, el 49% correspondió a enfermedades no
laborales, el 20% a faltas sin aviso y el 31% a otros motivos.
Estos datos reflejan una
problemática estructural que se intensifica durante los meses de mayor
circulación de virus respiratorios. Las enfermedades no laborales, dentro de
las cuales se incluyen cuadros gripales y otras infecciones respiratorias, se
consolidan como la principal causa de ausentismo, con impacto directo en la
productividad y en la organización del trabajo. En 2024, Grupo Gestión había
reportado que las enfermedades respiratorias habían sido el motivo del 20% de
los casos de ausentismo.
Desde CEMLA, una empresa del
Grupo Gaman, señalan que este escenario plantea un desafío creciente para las
empresas, especialmente en sectores con alta dependencia de la presencialidad.
“Las enfermedades respiratorias generan un doble impacto: por un lado, el
ausentismo, y por otro, el presentismo, cuando los colaboradores asisten a
trabajar en condiciones subóptimas, afectando su rendimiento entre un 30% y 50%
y aumentando el riesgo de contagio interno”, explica la Dra. Cinthia Rosenblit,
Directora médica de CEMLA y directora del segmento salud de Grupo Gaman.
Además del costo directo
asociado a las ausencias, las organizaciones enfrentan costos indirectos
vinculados a la reprogramación de tareas, la sobrecarga de equipos y la posible
pérdida de calidad en los procesos. En contextos de alta circulación viral,
estos efectos pueden amplificarse y generar disrupciones significativas en la
operación diaria.
Frente a este escenario,
especialistas coinciden en la importancia de adoptar estrategias preventivas,
como campañas de vacunación, protocolos de salud, que permitan mitigar el
impacto de las enfermedades respiratorias en el ámbito laboral.
“Durante los meses de otoño e
invierno, el ausentismo por cuadros respiratorios puede escalar entre un 10% y
un 30%. La prevención, entonces, no es solo una decisión sanitaria, sino
también una decisión estratégica para garantizar la continuidad del negocio”,
agregan desde Grupo Gaman.
En un contexto donde la salud y
la productividad están cada vez más interconectadas, las empresas que adopten
un enfoque proactivo podrán reducir riesgos, mejorar el bienestar de sus
equipos y sostener sus niveles de operación durante los meses críticos del año.
BP
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