Se van.
Eso es lo primero. No se quedan esperando más
señales. No regresan al sepulcro.
Se van.
Dejan Jerusalén atrás. El lugar de la esperanza… y
de la decepción.
Camino por la ciudad y entiendo ese gesto. Hay
momentos en que uno también se va.
De una ilusión. De un proyecto. De una idea de
cómo debían ser las cosas.
No siempre es huida. A veces es cansancio.
Los discípulos caminan así. Con el paso lento de
quien ya no espera mucho.
Y sin saberlo… ahí empieza todo.
Cierre
A veces el camino más importante comienza cuando creemos que todo
terminó.
RM
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