miércoles, 27 de mayo de 2026

Cuando orar es también esperar con el corazón despierto…

Calle transitada. Una acera. Silencio entre ruido. A veces, orar no es hablar mucho, sino sostener la fe cuando todo tiembla. Y seguir creyendo aunque no haya señales. Aunque las puertas sigan cerradas. Aunque la respuesta aún no llegue.
Porque Dios no olvida las oraciones que se hacen con lágrimas ni los suspiros que nadie escucha.
Cree. Aunque sea con un hilo de esperanza.
Espera. Aunque el tiempo parezca injusto.
Confía. Aunque no entiendas el porqué.
El milagro no siempre llega cuando tú lo decides… pero siempre llega cuando tu corazón está listo para recibirlo.
“Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán(Mateo 21,22)
Señor, abre las puertas correctas. Las que llevan a paz, no a ansiedad. A propósito, no a prisa. Y que mientras tanto, sepamos esperar… sin perder la fe. RM

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