lunes, 25 de mayo de 2026

Pentecostés…

No empieza con palabras. Empieza con fuerza. Un viento. Un movimiento. Una irrupción. Lo que estaba dentro… sale.

El miedo… se vuelve voz. La duda… se vuelve anuncio.

Las puertas… se abren. Salen. A la calle. A la ciudad.

Ya no es experiencia interna. Es vida compartida.

La ciudad sigue igual. Pero ellos no. Y eso lo cambia todo. Cristo ya no está al frente. Está en quien decide vivirlo.

Y entonces entiendo: no era el final… era el envío.

Cierre

Cuando el Espíritu llega… la vida deja de guardarse… y empieza a entregarse. RM

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