Los 206 huesos que combinados
forman el esqueleto son el pilar sobre el que se sostiene el cuerpo humano. A
pesar de su apariencia robusta, también pueden desarrollar enfermedades, ya
que, con el paso del tiempo, sufren una degeneración natural con la
consiguiente aparición de problemas óseos.
¿Cómo evitar las enfermedades
de los huesos?
Las enfermedades de los huesos
o patologías óseas son propias de edades avanzadas. Sin embargo, se pueden
sufrir a cualquier edad, siendo la fractura la causa más común entre los
jóvenes.
Para evitar la aparición de
enfermedades óseas lo principal es tener huesos fuertes. Para ello, la
prevención ha de comenzar a partir de los 20 años. Las enfermedades óseas se
pueden prevenir mediante una dieta rica en calcio y vitamina D, que permitan
mejorar la robustez de los huesos. También son necesarios nutrientes
adicionales como el magnesio, fósforo, boro, cobre, manganeso, cinc, ácido
fólico y vitaminas C, D, K y B6.
Por lo tanto, una la correcta
alimentación rica en verduras, cereales, caldos, productos lácteos, semillas de
sésamo, girasol y calabaza nos ayuda a mantener los huesos sanos. También se
recomienda la ingesta de alimentos como el pollo y la ternera y aceites de coco
u oliva virgen extra. La práctica de ejercicio físico moderado pero continuo
nos ayudará a evitar el desarrollo de enfermedades de los huesos.
Síntomas de las enfermedades
óseas más comunes
Existen una serie de síntomas
o pistas que nos indican que existen trastornos en los huesos. Entre los más
habituales encontramos:
• Fragilidad en las uñas. Si
se rompen con facilidad puede ser un síntoma de un problema óseo pues las uñas
están formadas por colágeno y calcio.
• Reducción de encías. Cuando
retroceden puede tener que ver con que la mandíbula pierde fuerza y, por tanto,
masa ósea. Hay que consultar al dentista, cepillarse correctamente, usar hilo
dental y fortalecer la zona.
• Pérdida de altura y
densidad. Esto es posible porque la masa cartilaginosa disminuye y podría
indicar un debilitamiento de los músculos.
• Falta de fuerza. Si se
necesita hacer un mayor esfuerzo para realizar labores manuales, es posible que
sea por problemas de huesos.
• Dolores, calambres y
fracturas. La presencia de calambres nocturnos y continuos, rotura de huesos
con facilidad u otros indicadores como el dolor persistente, son sinónimos de
acudir al médico especialista.
• El nivel de estrógenos es
bajo. Si esta hormona disminuye (lo más habitual durante la menopausia) los
huesos están en peligro.
Enfermedades de los huesos más
comunes
Las enfermedades de huesos o
trastornos óseos son comunes en el ser humano. Aunque son numerosas, las
enfermedades óseas más importantes y que aparecen con más asiduidad cuando
cruzamos la barrera de los sesenta años son:
1. Osteoporosis. Es una
patología de los huesos en la que la masa ósea se pierde a mayor velocidad de
la que se recupera. Hay una pérdida de densidad que hace nuestros huesos más
frágiles y quebradizos. Evidentemente, todos pensamos en la cadera pero también
la muñeca y la columna vertebral se ven muy afectados.
2. Cáncer óseo. Salvo el
habitual factor hereditario, se desconoce la causa de la aparición de este tipo
de enfermedad de los huesos. El cáncer óseo presenta síntomas como dolor de huesos,
inflamación en la zona donde se encuentra el tumor, tendencia fragilidad y
rotura ósea, fatiga, pérdida de peso inexplicable, etc. Si el cáncer óseo está
localizado, la cirugía es el tratamiento más común aunque también es posible
recurrir a la radioterapia y/o la quimioterapia.
3. Osteomielitis. Viene
producida por una infección que produce algún patógeno, normalmente un
estafilococo. Estos pueden llegar al hueso porque se ha sufrido una enfermedad
infecciosa como la cistitis, la neumonía o la uretritis.
4. Osteogénesis imperfecta.
Esta enfermedad de los huesos es producida por un trastorno genético que
provoca un incremento de las roturas óseas y debilidad en los huesos. Se conoce
popularmente como ‘huesos de cristal’. No existe cura pero un tratamiento a
base de analgésicos, fisioterapia y cirugía favorece la calidad de vida de las
personas.
5. Enfermedad de Paget.
También de origen genético, provoca que algunos huesos tengan un tamaño
excesivo y poca densidad. No todos los huesos pueden verse afectados pero los
que sí lo están presentan deformidades.
6. Osteomalacia. Es una
enfermedad producida por la carencia de vitamina D que produce debilidad en los
huesos. Los síntomas son, además de roturas óseas, la debilidad muscular, dolor
en los huesos, calambres y entumecimiento en boca, brazos y piernas.
7. Acromegalia. Produce un
crecimiento desigual de los huesos que provoca deformidades, principalmente en
manos, pies y cara. El problema se encuentra en un funcionamiento anómalo de la
glándula pituitaria que produce gran cantidad de hormona del crecimiento.
8. Raquitismo. Suele darse en
los niños a causa de la falta de vitamina D aunque el factor genético también
tiene incidencia en la aparición del raquitismo.
9. Enfermedad de Perthes. Es
una patología de la niñez en la que por causas desconocidas no llega el flujo
sanguíneo a los huesos de la cadera, provocando la muerte de las células óseas.
v Recuerda
• Las enfermedades de huesos
son comunes en personas de edad avanzada aunque pueden aparecer a cualquier
edad.
• La prevención a través de
una dieta saludable y ejercicio físico es clave en las enfermedades de huesos.
• Síntomas como fragilidad y
rotura ósea o debilidad en las uñas podrían ser índices de la presencia de
enfermedad ósea.
• Las 9 enfermedades más
comunes son la osteoporosis, cáncer óseo, osteomielitis, osteogénesis
imperfecta, enfermedad de paget, osteomalacia, acromegalia, raquitismo y
enfermedad de perthes. BP
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