La
vacunación sigue siendo una herramienta de salud pública económica y de fácil
acceso para proteger el bienestar individual y colectivo.
Las
vacunas disponibles en América Latina y el Caribe para virus respiratorios
estacionales incluyen las fórmulas actualizadas contra la influenza (gripe),
COVID‑19 y el Virus Respiratorio Sincitial (VRS).
Gripe
La
palabra gripe ha estado incorporada en el lenguaje coloquial por más de un
siglo, lo que de alguna manera ha vuelto a esta infección respiratoria
estacional parte de nuestras vidas. Pero cuidado, esto no la hace menos
peligrosa: la gripe o influenza puede complicarse y volverse grave,
especialmente en grupos vulnerables.
El
objetivo principal de la vacunación contra la influenza estacional es evitar la
enfermedad grave. Actualmente, 42 países y territorios de las Américas ofrecen
esta inmunización a grupos de alto riesgo definidos a nivel nacional como:
·
niños de 6 a 23 meses,
·
mujeres embarazadas,
·
personas con enfermedades
crónicas,
·
adultos mayores,
·
y trabajadores de salud
Sin
embargo, más allá de las poblaciones vulnerables, cualquier persona puede
recibir esta vacuna, excepto aquellas que deban ser eximidas por razones
médicas específicas. Lo ideal es hablar con tu proveedor de atención primaria
sobre la mejor manera de protegerte.
La
influenza provocó miles de hospitalizaciones y muertes por causas respiratorias
graves en toda América Latina en 2025. La temporada del hemisferio sur registró
un aumento del 29% en los casos de infecciones respiratorias agudas graves en
comparación con 2024, impulsado principalmente por la influenza A (H1N1) y,
posteriormente, por variantes de A (H3N2) en países como Brasil, Chile y
Argentina.
Como
el virus que causa la gripe muta, es decir, cambia de composición genética cada
año, los científicos necesitan desarrollar nuevas formulaciones de la vacuna
cada temporada, para combatir la cepa que circula en ese momento.
Por
eso la necesidad de vacunarse cada temporada.
COVID‑19
La
epidemia ya quedó atrás hace años, pero el virus que causa COVID‑19 llegó para
quedarse. Y circula por las comunidades, por lo cual hay que aprovechar las
vacunas disponibles que ayudan a prevenir la infección o desarrollar una forma
grave de la misma.
Recibir
la vacuna contra COVID‑19 puede:
·
ayudar a reducir el riesgo de
presentar síntomas graves
·
ayudar a recuperarse más
rápidamente si se desarrolla la enfermedad
·
ayudar a reducir el riesgo de
tener que ser hospitalizado o de fallecer a causa de COVID‑19
·
protegerse contra diferentes
tipos del virus
·
proteger a la familia y a la
comunidad
Una
comunidad con una alta tasa de vacunación genera lo que se conoce como ‘efecto
rebaño’: una inmunidad mayor que funciona como un escudo protector, que impide que
el virus circule con facilidad.
Aunque
cualquier persona puede vacunarse, excepto aquellas por razones médicas que
deben hablar con su doctor, los grupos que deberían hacerlo de manera regular
son:
·
Los que nunca han recibido una
vacuna contra COVID‑19
·
Los de 65 años o más
·
Los que tienen un alto riesgo
de desarrollar COVID‑19 grave
·
Los que viven en un centro de
cuidados a largo plazo
·
Las personas embarazadas, que
están amamantando, están intentando quedar embarazadas o podrían quedar
embarazadas en el futuro
·
Aquellos que quieran reducir
su riesgo de desarrollar COVID persistente (o de largo plazo)
La
vacuna contra COVID‑19 también se debe repetir cada año.
Virus
Respiratorio Sincitial
El
virus respiratorio sincitial (VRS) constituye un importante desafío de salud
pública en América Latina, región que concentra hasta la mitad de los casos a
nivel mundial. Es una de las principales causas de infecciones graves del
tracto respiratorio inferior en la población pediátrica, así como de
hospitalizaciones.
Varios
países de la región han sido pioneros en la implementación de medidas
preventivas, como la vacunación materna.
El
VRS es un germen respiratorio común que afecta la nariz, la garganta y los
pulmones y que por lo general causa síntomas leves parecidos a los de un
resfriado.
Sin
embargo, los bebés y las personas de edad avanzada o que tienen ciertos
factores de riesgo tienen más probabilidad de enfermarse gravemente por el VRS
y requerir hospitalización.
Estos
grupos deberían recibir la vacuna preventiva.
El
virus respiratorio sincitial también puede causar enfermedades más graves, como
bronquiolitis (inflamación de las vías respiratorias pequeñas del pulmón) y
neumonía (infección de los pulmones). Este virus es la causa más común de
bronquiolitis y neumonía en niños menores de 1 año.
Con
variaciones menores, la recomendación general es que:
·
Las embarazadas reciban una
vacuna contra el VRS entre las semanas 32 y 36 de gestación para transmitir la
inmunidad al recién nacido.
·
Si la madre no fue vacunada
durante el embarazo, los lactantes menores de 8 meses pueden recibir una dosis
única de un producto de inmunización contra el VRS.
·
Niños pequeños de alto riesgo:
suele recomendarse la inmunización para niños de entre 8 y 19 meses que
presenten un alto riesgo de desarrollar una enfermedad grave por VRS.
Siempre
se debe consultar primero con el pediatra. CdeB
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