Silencioso, frecuente y poco
visible. El cáncer renal es uno de esos diagnósticos que, muchas veces, aparece
de forma inesperada: durante una ecografía de rutina, una tomografía solicitada
por otro motivo o un estudio que no esperaba ese hallazgo.
En el marco del ‘Día Mundial
del Cáncer Renal’, especialistas buscan revertir esa invisibilidad y poner el
foco en 3 ejes clave: prevención, detección temprana e información.
El cáncer del que nadie
sospecha y que muchas veces se detecta tarde
A nivel global, se registran
más de 434.000 nuevos casos de cáncer renal por año, con alrededor de 155.000
muertes anuales. Sin embargo, su impacto sigue siendo poco debatido en
comparación con otros tumores de similar prevalencia.
En Argentina, se estiman cerca
de 4.900 nuevos casos anuales y más de 2.300 muertes, lo que lo posiciona como
el sexto tipo de cáncer más frecuente y convierte al país en el segundo con
mayor incidencia en América Latina.
¿Por qué, entonces, se habla
tan poco de él? La explicación está en su comportamiento: el cáncer renal rara
vez presenta síntomas en etapas tempranas. De hecho, aproximadamente el 63% de
los casos se detecta de forma incidental, durante estudios realizados por otras
causas.
“El cáncer renal es, en muchos
casos, un hallazgo. Para cuando aparecen síntomas, la enfermedad suele
encontrarse en estadios avanzados. Por eso, los controles médicos regulares son
fundamentales, especialmente en personas con factores de riesgo. Detectarlo a
tiempo puede cambiar significativamente el pronóstico”, señaló la Dra. Jimena
Maur Perotti, Oncóloga Clínica y Scientific Advisor en Bristol Myers Squibb
Argentina.
Tal como menciona la
especialista, algunos de los signos o síntomas de alerta de esta enfermedad
incluyen:
● Sangre en la orina
(hematuria).
● Dolor en un lado de la
espalda.
● Cansancio (fatiga).
● Pérdida del apetito.
● Pérdida de peso sin hacer
dieta.
● Fiebre que no es causada por
alguna infección y que no desaparece.
● Anemia (bajos recuentos de
glóbulos rojos).
Cambio de hábitos: las claves
para reducir el riesgo
Si bien existen factores que
influyen en el riesgo y que no pueden ser modificados, como la edad, el sexo,
antecedentes familiares y ciertas condiciones hereditarias, la promoción de
ciertos hábitos puede ayudar a la prevención de esta enfermedad. Entre ellos:
● No fumar.
● Mantener un peso saludable.
● Controlar la presión
arterial.
● Evitar la exposición
prolongada a sustancias como el cadmio.
● Consultar ante síntomas
sospechosos.
Estos hábitos son
fundamentales para cuidar no solo los riñones sino la salud en forma integral.
Un halo de esperanza: cómo la
ciencia está permitiendo hablar del cáncer renal como enfermedad crónica
El abordaje del cáncer ha
evolucionado significativamente en los últimos años. Avances en el desarrollo
de nuevas estrategias terapéuticas están transformando la manera en que se
trata esta enfermedad.
“Este progreso está dando
lugar a la posibilidad de avanzar hacia la cronificación del cáncer. Esto
implica que, en muchos casos, la enfermedad pueda ser manejada en el tiempo,
abriendo la puerta a una nueva forma de transitarla: vivir con cáncer, y no
solo sobrevivir con él”, explicó la Dra. Perotti.
Un llamado a la visibilización
En el Día Mundial del Cáncer
Renal, el llamado es claro y urgente: informarse, no subestimar los controles
de rutina y consultar con un profesional ante cualquier síntoma. Detectarlo a
tiempo puede hacer una diferencia decisiva. BP
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