La Iglesia vivió algo importante: la canonización de Carlo Acutis. Pero no
es solo importante para la Iglesia… ¡lo es especialmente para los jóvenes!
Siempre se pensó que la santidad era cosa de personas mayores, de
sacerdotes, religiosas o de alguien con una vida extraordinaria y lejana a la
propia. Se veía como algo casi inalcanzable.
Pero Carlo vino a romper ese mito. Su canonización es un parteaguas: nos
recuerda que la santidad no es para unos pocos, sino para todos.
Claro, hoy parece difícil pensar en jóvenes santos. Vivimos rodeados de
tentaciones, distracciones y mil opciones que nos alejan de Dios.
Pero, ¿y si en lugar de ver la tecnología como un obstáculo, la usamos como
una herramienta para evangelizar?
Eso fue exactamente lo que hizo Carlo Acutis. Amaba la tecnología, la
computadora y el internet… y los convirtió en instrumentos para acercar a más
personas al amor de Dios.
Hace dos mil años los apóstoles caminaban días para predicar. No tenían
redes sociales, micrófonos ni internet. Hoy nosotros tenemos miles de medios al
alcance de un clic.
Carlo nos dejó un mensaje clarísimo: los jóvenes también pueden ser santos.
No importa tu edad ni tu preparación. Lo que importa es la convicción y la
entrega con la que decidas vivir y compartir las enseñanzas de Cristo.
La santidad no está lejos. Está aquí, en nuestra vida diaria, en cómo
usamos lo que tenemos a nuestro alcance para amar y servir. AP
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