Tecnologías
inteligentes y monitoreo al segundo de la conducción cardíaca permiten mayor
prevención y mantener alejado al evento cardíaco.
Cada
función biológica depende de una forma directa o indirecta de que el corazón
funcione de manera adecuada. Si sus impulsos eléctricos entran en
cortocircuito, puede desencadenarse un efecto dominó de afecciones, indica la
literatura médica.
Por
eso es esencial mantener la conducción cardíaca —el proceso mediante el cual se
generan y transmiten impulsos eléctricos a través del músculo del corazón— en
un buen balance de salud. Esta red de células especializadas dicta el ritmo y
coordina las contracciones de las cavidades cardíacas (aurículas y
ventrículos), permitiendo el bombeo eficiente de sangre a todo el cuerpo.
Expertos reunidos en el más reciente encuentro académico sobre esta
especialidad, Heart Rhythm 2026, que se llevó a cabo en Chicago en abril,
presentaron los avances tecnológicos en este campo.
El
conocimiento sobre el pasado, la herencia genética que acarreamos y que nos
predispone o no a ciertas afecciones, junto con la tecnología actual, logran
una poderosa combinación para elevar al máximo la palabra prevención y la frase
detección temprana; fueron los ejes de discusión.
Novedades clave en diagnóstico
temprano
·
Monitorización continua y Wearables. La
evolución en los dispositivos de consumo permite el seguimiento prolongado del
ritmo cardíaco. Los relojes inteligentes actuales utilizan algoritmos que
combinan sensores de ECG y fotopletismografía (PPG) para detectar episodios de
fibrilación auricular y bloqueos de manera ambulatoria y en tiempo real. Se
trata de una tecnología que evoluciona día a día.
·
Imágenes cardíacas avanzadas. Se
ha intensificado el esfuerzo por estandarizar la integración de la inteligencia
artificial en los ecocardiogramas y la resonancia magnética cardíaca (4D). Esto
permite a los especialistas identificar alteraciones mecánicas incipientes o
cicatrices microscópicas asociadas a miocardiopatías que causan trastornos de
conducción.
·
Integración de biomarcadores y genética. El
tamizaje para detectar predisposiciones hereditarias a síndromes de conducción
y miocardiopatía amiloide por transtiretina (ATTR) incluye ahora nuevos
análisis de sangre y paneles genéticos que identifican inflamación o estrés
cardíaco previo a la manifestación de cualquier síntoma visible.
Una
de las presentaciones que generó más expectativa durante el congreso Heart
Rhythm 2026 fue el ensayo LEAP2, que evalúa un novedoso marcapasos sin cables
diseñado para la estimulación del sistema de conducción. En este estudio de
primera generación en humanos participaron 19 pacientes.
El
dispositivo se implanta a través de la vena yugular interna utilizando una
vaina deflectable que se posiciona a través de la válvula tricúspide.
Aunque
promisorio, el ensayo también reveló un problema mecánico importante. Se
produjeron tres casos de desplazamiento del dispositivo durante el período de seguimiento:
dos de ellos fueron detectados antes del alta hospitalaria y uno ocurrió dentro
del primer mes posterior al implante.
En
todos los casos, los dispositivos fueron retirados y reemplazados por
marcapasos convencionales sin cables. Este inconveniente podría corregirse
mediante un rediseño del sistema de anclaje, con el fin de evitar que el
dispositivo se desenrosque del miocardio, explicaron los investigadores.
Tecnologías emergentes de PFA
Hay
tres tecnologías emergentes de ablación por campo pulsado (PFA, por sus siglas
en inglés) orientadas a mejorar la durabilidad de las lesiones, la eficiencia
de los procedimientos y la visualización durante la ablación de la fibrilación
auricular.
Uno
de los estudios evaluó el catéter focal Faraflex PFA de Boston Scientific, un
dispositivo de nueve milímetros con forma de cesta utilizado para el
aislamiento de las venas pulmonares (IVP) y para crear lesiones lineales
adicionales. El estudio, realizado en tres centros europeos, incluyó a 105
pacientes.
Los
resultados favorables impulsaron la puesta en marcha de un ensayo pivotal en
Estados Unidos, cuyo inicio está previsto para este año, mientras el estudio se
encuentra actualmente en fase de reclutamiento de participantes.
Un
segundo estudio, el ensayo Vision AF, evaluó el catéter de PFA basado en balón
OptiShot de CardioFocus, que incorpora un endoscopio integrado para permitir a
los médicos visualizar de forma directa el contacto con el tejido durante la
ablación.
El
estudio, realizado en 50 pacientes, mostró una alta durabilidad: la estrategia
final de ablación logró una tasa del 100% de mantenimiento del aislamiento de
las venas pulmonares durante los procedimientos de remapeo. Además, el
seguimiento a seis meses reveló una tasa de supervivencia libre de arritmias
cercana al 90%.
El
tercer estudio analizó el sistema de ablación por campo pulsado de nanosegundos
(nsPFA) de Pulse Biosciences en el marco del estudio estadounidense NANOPULSE‑AF.
Este sistema está diseñado para administrar pulsos de energía de menor duración
en comparación con los sistemas convencionales, que operan en el rango de los
microsegundos.
El
principio detrás de la tecnología de nanosegundos es que la compresión de la
forma de onda permite administrar voltajes más altos mientras minimiza el
calentamiento en el campo cercano. Esto podría contribuir a agilizar los
procedimientos sin comprometer la seguridad.
El
primer estudio en seres humanos incluyó a 177 pacientes en tres centros
europeos y demostró una durabilidad superior al 90% en el aislamiento de las
venas pulmonares, además de la capacidad de generar lesiones lineales en la
pared posterior del corazón.
Otro
punto crítico que se discutió en el encuentro fue:
·
Estandarización de Guías de Riesgo: Las
guías actuales publicadas por la Asociación Americana del Corazón enfatizan la
evaluación del riesgo cardiovascular a lo largo de toda la vida, permitiendo a
los cardiólogos y médicos de atención primaria predecir y prevenir el
desarrollo de bloqueos intraventriculares y arritmias mortales con mayor
exactitud. CdeB
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