martes, 31 de agosto de 2021

¿Accidente Cerebrovascular? 7 ejercicios de recuperación…

Muchos sobrevivientes luchan con la movilidad después de un ACV, lo que puede disuadirlos de estar activos o hacer ejercicio. Esto a menudo conduce a un círculo vicioso en el que una persona evita el ejercicio, lo que empeora la debilidad muscular y hace que moverse y realizar tareas básicas sea cada vez más difícil. Casi la mitad de los pacientes con ACV también experimentan una afección llamada espasticidad después del ictus, un tipo de rigidez muscular que interfiere con la movilidad y el habla. La forma más sencilla de abordar tanto la pérdida de fuerza como la espasticidad y, al mismo tiempo, mejorar la cognición después de un ACV es la actividad física. Los ejercicios que enumeramos a continuación son una excelente manera de recuperar fuerza y ​​movilidad en casa.
Cómo seleccionar ejercicios para tu nivel
Durante las primeras etapas de la recuperación del ACV, los pacientes suelen hacer ejercicio con la ayuda de fisioterapeutas. Pero cuando regresa a casa, está solo. El ejercicio garantizará que siga mejorando su salud física y recupere la capacidad para completar las tareas diarias. Pero antes de comenzar a hacer ejercicio, es importante evaluar tu nivel de condición física. Tu médico o fisioterapeuta podrá guiarte a través de este proceso y te informará si un nuevo ejercicio específico es adecuado. En términos generales, el estiramiento pasivo (también llamado ejercicios asistidos) es el mejor enfoque para los pacientes que experimentan parálisis, mientras que aquellos con movimiento parcial se beneficiarán más de los ejercicios activos. Tanto los ejercicios asistidos como los activos son eficaces para estimular la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para curarse a sí mismo. Cuantas más repeticiones haga todos los días, mejor: el cerebro requiere movimiento y estimulación regulares para restaurar las conexiones neuronales dañadas. A continuación, enumeramos 7 ejercicios beneficiosos para la recuperación en el hogar de los pacientes con ACV.
1. Cambiar tu peso de un lado a otro
Este primer ejercicio implica cambiar el peso de un lado a otro en una posición sentada. Es adecuado para pacientes que desean mejorar su equilibrio mientras están sentados después de un ACV moderado o severo. Es posible hacer este ejercicio más complicado practicándolo con una pelota de estabilidad. Sigue estos pasos para completar el ejercicio: 1. Siéntate derecho en una silla.
2. Mueve tu peso hacia el lado izquierdo, asegurándote de enganchar el núcleo. Mantén durante 5 segundos.
3. Vuelve al centro y repite el ejercicio en el lado derecho.
Repite este ejercicio de 10 a 30 veces en cada lado.
2. Rotación de la parte superior del cuerpo
Este ejercicio es útil para todos los niveles. Al igual que el ejercicio anterior, promueve la fuerza y ​​el equilibrio del núcleo en una posición sentada. Hay dos formas de hacer este ejercicio: la opción más fácil es hacerlo en una silla, mientras que la opción más avanzada se puede hacer sentado en el suelo. Sigue estos pasos para completar el ejercicio:
1. Siéntate erguido y luego coloca la mano izquierda sobre el muslo o la rodilla derechos.
2. Utiliza tu brazo como guía y gira tu torso hacia el lado derecho. Succiona tu barriga y trata de moverte desde tu núcleo. No gires demasiado, no debes sentir dolor ni malestar mientras haces este ejercicio.
3. Vuelve al centro y repite el ejercicio en el lado opuesto.
Repite este ejercicio de 10 a 15 veces en cada lado.
3. La cadera se flexiona mientras estás acostado de lado.
Este ejercicio de movilidad se enfoca en los músculos de la cadera, en particular, por lo que es especialmente útil para quienes experimentan debilidad y tensión en las caderas o la espalda baja. Si te resulta difícil darte la vuelta o levantarse de una cama, este ejercicio entrena los músculos que facilitarán estos movimientos. Sigue estos pasos para completar el ejercicio y consulta el video anterior para obtener más detalles:
1. Acuéstate sobre una superficie firme, con el lado no afectado por el golpe hacia abajo. Si acostarse de costado es agotador para el cuello, apoya la cabeza con una almohada o una manta doblada.
2. Verifica que tus caderas estén alineadas una encima de la otra.
3. Dobla la rodilla superior y mueve hacia arriba tanto como te resulte cómodo. Puedes usar una de tus manos para guiar y apoyar la rodilla. También puedes dejar que la rodilla descanse en el suelo durante unos segundos mientras está doblada. Mantén la parte inferior de la pierna estirada.
4. Estira la pierna superior y vuelve a la posición inicial.
Repite este ejercicio de 15 a 20 veces.
4. Rodillas al pecho
El movimiento de la rodilla al pecho mejora el equilibrio y promueve la fuerza del núcleo. Por lo tanto, es beneficioso para prevenir caídas, pero puede ser más difícil para quienes han experimentado un ACV moderado o severo, así que proceda con precaución. Una señal de que no debes hacer esta postura es la parte baja de la espalda que se levanta del suelo cuando levantas una o ambas piernas. Como en algunos de los ejercicios anteriores, tiene dos opciones para realizar este ejercicio: puedes levantar una pierna a la vez o ambas piernas simultáneamente. Comienza levantando solo una pierna y, si te sientes seguro en la postura, puedes intentarlo con ambas piernas. Sigue estos pasos para completar el ejercicio:
1. Acuéstate de espaldas y luego desliza
2. Levanta el pie derecho, enderezando las rodillas tanto como puedas, imitando un movimiento de patada. No te preocupes si no puedes estirar completamente la pierna; en realidad, es más seguro para la articulación de la rodilla mantener una flexión suave de la rodilla.
3. Mueve la pierna a la posición inicial. Cambia de lados.
Repite este ejercicio 5 veces en cada lado.
5. Ejercicios de miembro superior
Los ejercicios de mano son una parte importante de la recuperación de un ACV porque pueden ayudar a mejorar la fuerza, el agarre y la destreza de la mano, todos los cuales son esenciales para completar las tareas diarias. Estos ejercicios también pueden ayudar a reducir la rigidez de los músculos de las manos y los dedos. Debes intentar pellizcar una pelota solo con el dedo índice, el dedo medio y el pulgar. Ambos ejercicios imitan movimientos como agarrar tazas o recipientes, por lo que practicarlos es muy útil.
6. Estiramiento del omóplato
Si experimentas tensión y dolor en los brazos, los hombros y las manos, se beneficiará del fortalecimiento de los músculos pequeños que estabilizan los omóplatos. Este ejercicio de prolongación se dirige específicamente a estos músculos, reduciendo la tensión en la parte superior del cuerpo y mejorando su postura general. Siga estos pasos para completar el ejercicio:
1. Siéntese erguido en una silla, levante y extienda los brazos paralelos a la tierra.
2. Asegúrese de que los brazos estén aproximadamente a la altura de los hombros. Junte las manos y comience a doblar el cuello hacia adelante hasta que sienta un estiramiento agradable.
3. Mantenga esta posición durante 5 segundos y luego suelte y relaje los brazos. Descanse un minuto más o menos.
Repite este ejercicio de 7 a 10 veces.
7. Extensiones de piernas estando sentado
Las rodillas rígidas son el mayor culpable de los problemas de equilibrio, especialmente al caminar, por lo que trabajar en la estabilidad de la rodilla es un método excelente para prevenir caídas y lesiones relacionadas con caídas. Este último movimiento es el más adecuado para aquellos que están en mejor forma física, así que evita hacer este ejercicio si experimenta algún dolor u otras limitaciones mientras lo realizas. Sigue estos pasos para completar el ejercicio:
1. Siéntate erguido en una silla con ambos pies firmemente en el suelo.
2. Levanta el pie derecho, enderezando las rodillas tanto como pueda, imitando un movimiento de patada. No te preocupe si no puedes estirar completamente la pierna; en realidad, es más seguro para la articulación de la rodilla mantener una flexión suave de la rodilla.
3. Mueve tu pierna a la posición inicial. Cambio de lados.
Repite este ejercicio 5 veces en cada lado. YTL

El incendio…

En un bosque se concentran muchos años de historia. Matorral, árboles, animales y hombres han dejado aquí y allá sus huellas. Unos han sembrado, otros han vivido, de otros sólo quedan ramas secas y un recuerdo agradecido. La lluvia, todos los años, repartió sus caricias entre troncos y hojas que empezaban, poco a poco, a reunirse en un abrazo intenso.

De repente, un descuido, un gesto malévolo, y empieza el fuego. Primero se propaga, con pasos cortos pero rápidos, entre la hierba más seca, entre ramas secas por el suelo. Luego empieza a coger fuerza, a trepar por los arbustos, a rodear los troncos más vulnerables. Al final se convierte en un gigante que destruye en pocos minutos lo que había sido gozo para los niños y los grandes, para las serpientes y los jilgueros.

Pasó el fuego. Quedan, aquí y allá, rescoldos humeantes. Algunos troncos han caído al suelo. Otros siguen erguidos, negros, mudos, sin savia que los vivifique, o tal vez con un poco de vida escondida que espera lucir en primavera. Los pájaros no cantan como antes. Sólo se escucha, de vez en cuando, el chasquido de alguna piña que explota por el calor acumulado.

El luto ha cubierto la colina. Años de esperanza y de alegría han desaparecido tras el humo. Una nostalgia infinita llena el corazón de los que tantas veces posaron sus pies bajo la sombra fresca de pinos, encinas o robles centenarios.

También en nuestras vidas puede llegar el fuego. Años de trabajos, de fidelidad, de amor sincero, pueden perderse, pueden ‘quemarse’, por culpa de un momento de pasión, de rabia o por un capricho deshonesto. Todo ocurre de prisa, como si no hubiese barreras, como si nuestros principios o promesas no fuesen capaces de detener un chispazo que, al inicio, parecía tan pequeño.

El fuego no debe quitarnos la esperanza. Es cierto que el mal deja huellas que no pueden ser borradas: un esposo o una esposa que ha burlado la fidelidad conserva una cicatriz que no se limpia con una sonrisa. Una traición a Dios hiere hasta en lo más profundo del alma, nos hace derramar lágrimas profundas por lo que hicimos, por aquello que no puede ser eliminado de la historia. Pero un gesto de humildad, de perdón, de amor sincero, da inicio a una vida nueva.

Una semilla rompe su corteza entre los árboles calcinados. Recibe la caricia de un rayo de sol, mientras el bosque, lleno de cenizas, empieza a levantar banderas verdes, signos de esperanza y de vida. La herida es honda, pero el corazón quiere latir, ahora más humilde y más sincero, con un amor renovado, fresco, entre cenizas. Te quiero, a pesar de todo, y te pido, Dios mío, que perdones y limpies mi pecado... FP

Día litúrgico: Miércoles XXII (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 4,38-44): En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.
 
«Poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
Salían también demonios de muchos, gritando»
 
Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
 
Hoy nos encontramos ante un claro contraste: la gente que busca a Jesús y Él que cura toda ‘enfermedad’ (comenzando por la suegra de Simón Pedro); a la vez, «salían también demonios de muchos, gritando» (Lc 4,41). Es decir: bien y paz, por un lado; mal y desesperación, por otro.
No es la primera ocasión que aparece el diablo ‘saliendo’, es decir, huyendo de la presencia de Dios entre gritos y exclamaciones. Recordemos también el endemoniado de Gerasa (cf. Lc 8,26-39). Sorprende que el propio diablo ‘reconozca’ a Jesús y que, como en el caso del de Gerasa, es él mismo quien sale al encuentro de Jesús (eso sí, muy rabioso y molesto porque la presencia de Dios perturbaba su vergonzosa tranquilidad).
¡Tantas veces también nosotros pensamos que encontrarnos con Jesús es un estorbo! Nos estorba tener que ir a Misa el domingo; nos inquieta pensar que hace mucho que no dedicamos un tiempo a la oración; nos avergonzamos de nuestros errores, en lugar de ir al Médico de nuestra alma a pedirle sencillamente perdón... ¡Pensemos si no es el Señor quien tiene que venir a encontrarnos, pues nosotros nos hacemos rogar para dejar nuestra pequeña ‘cueva’ y salir al encuentro de quien es el Pastor de nuestras vidas! A esto se le llama, sencillamente, tibieza.
Hay un diagnóstico para esto: atonía, falta de tensión en el alma, angustia, curiosidad desordenada, hiperactividad, pereza espiritual con las cosas de la fe, pusilanimidad, ganas de estar solo con uno mismo... Y hay también un antídoto: dejar de mirarse a uno mismo y ponerse manos a la obra. Hacer el pequeño compromiso de dedicar un rato cada día a mirar y a escuchar a Jesús (lo que se entiende por oración): Jesús lo hacía, ya que «al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario» (Lc 4,42). Hacer el pequeño compromiso de vencer el egoísmo en una pequeña cosa cada día por el bien de los otros (a eso se le llama amar). Hacer el pequeño-gran compromiso de vivir cada día en coherencia con nuestra vida cristiana.

Buenos días... 357

lunes, 30 de agosto de 2021

El poderoso de Israel...

Dave Monk - Vaquero de diamantes de imitación...

No hay necesidad...

Un corazón puro...

Andrés de Borgo San Sepolcro, Beato

Religioso presbítero, 31 de Agosto.
Elogio: En el desierto de Vallucola, en la Toscana, beato Andrés de Borgo Sansepolcro, presbítero de la Orden de los Siervos de María, entregado a la penitencia y a la contemplación.
País: Italia - †: 1315
 
Alrededor del año 1250, vino al mundo Andrés Dotti en la población de Borgo San Sepolcro, de la Toscana. Su familia, muy distinguida (un hermano de Andrés fue capitán en la guardia personal del rey Felipe el Hermoso), le dio una educación de acuerdo con su medio, es decir, esmerada, pero sin abordar para nada la religión. Sin embargo, el joven, piadoso por inclinación natural, se hizo terciario secular de los servitas a la edad de diecisiete años. Poco tiempo después, se realizó un capítulo general de la orden en Borgo San Sepolcro y, por supuesto, Andrés asistió a todas las ceremonias, incluso a escuchar el sermón que predicó san Felipe Benizi, el prior general. El tema del discurso era la recomendación de Cristo: «El que no renuncie a todo cuanto posea, no llegará a ser mi discípulo», y la fogosa elocuencia del orador tocó las fibras más íntimas del corazón de Andrés. Inmediatamente fue a ofrecerse a san Felipe, fue aceptado y se convirtió en un fraile servita. Después de recibir la ordenación sacerdotal, ingresó a uno de los monasterios, el que gobernaba san Gerardo Sostegni, uno de los siete fundadores de la Orden; de ahí salió convertido en un predicador vehemente que obtuvo mucho éxito en toda la comarca vecina. Con frecuencia acompañaba a san Felipe Benizi en sus jornadas misioneras. Andrés se conquistó a varios ermitaños que llevaban una vida retirada, pero muy indisciplinada, en las cercanías de Vallucola, y los hizo entrar en la orden servita y someterse a sus reglas. El propio Andrés fue nombrado superior de aquel grupo y desempeñó el trabajo hasta que fueron requeridos sus servicios para que saliese a predicar o actuase como prior temporal en diversos monasterios. Se hallaba presente en Monte Senario en 1310, cuando murió ahí san Alejo Falconieri, el principal de los fundadores de los servitas, y quedó tan profundamente impresionado, que pidió permiso a sus superiores para retirarse a una ermita y prepararse a bien morir, a pesar de que apenas tenía cincuenta y nueve años. Desde entonces, Andrés vivió entregado a las mortificaciones, tuvo visiones y abundantes gracias, incluso un aviso sobre su próxima muerte. Cuando llegó la fecha anunciada, el beato se hallaba en buenas condiciones de salud y, desde temprano, salió de su ermita para dirigirse a una peña donde acostumbraba a dar conferencias a sus hermanos. Cuando llegaron los otros monjes, se encontraron con que Andrés, su amado padre, estaba arrodillado de cara a la roca, inmóvil, como arrobado en éxtasis; pero en realidad, ya estaba muerto. Fue sepultado en la iglesia de Borgo de San Sepolcro donde la veneración popular que se le rindió fue recompensada con numerosos milagros. En 1806, el Papa Pío VII, aprobó el antiguo culto.

Estudio confirma la efectividad de las vacunas pero alerta que disminuye a los 6 meses…

La protección del coronavirus con las 2 dosis de las vacunas Pfizer o AstraZeneca comienza a disminuir en 6 meses, principalmente contra la variante Delta ahora dominante, lo que podría requerir una nueva estrategia de vacunación en los próximos meses, según un estudio británico.
La investigación realizada por la aplicación ‘Zoe COVID’ en conjunto con la universidad King's College de Londres, encontró que, si bien el lanzamiento de la vacuna en el Reino Unido ha sido un éxito, con casi 42 millones de personas que recibieron ambas dosis en menos de ocho meses, la protección puede comenzar a desaparecer con el tiempo.
Con más de 1,2 millones de resultados y participantes, se trata de uno de los mayores estudios sobre la eficacia de las vacunas en la vida real de los que se tiene constancia. Según el estudio, la protección inicial contra la infección un mes después de la segunda dosis de la vacuna Pfizer fue del 88%, mientras que después de 5 a 6 meses esta cayó al 74%. Mientras que para la vacuna AstraZeneca, hubo alrededor del 77% de protección un mes después de la segunda dosis, cayendo al 67% luego de 4 a 5 meses.
Los investigadores dijeron que el descubrimiento no es inesperado, pero sugirieron que se podría requerir una nueva estrategia de vacunación en los próximos meses. De acuerdo a Tim Spector, científico principal del estudio, sería razonable estimar que, “en el peor de los casos”, la protección podría caer “debajo del 50% para los ancianos y los trabajadores de la salud para el invierno”.
Spector sostuvo que, con los altos niveles de infección en el Reino Unido, impulsados por restricciones sociales relajadas y una variante altamente transmisible, este escenario podría significar un aumento de hospitalizaciones y muertes. “Necesitamos hacer planes urgentes para los refuerzos y basándonos en los recursos de las vacunas, decidir si una estrategia para vacunar a los niños es sensata si nuestro objetivo es reducir las muertes y los ingresos hospitalarios”, subrayó.
No obstante, según la investigación, las vacunas aún brindan altos niveles de protección para la mayoría de la población, especialmente contra la variante Delta, pero sugirió que aún se necesita que más personas se vacunen por completo. “Es importante destacar que la vacuna no sólo ayuda a protegerte, sino que también protege a quienes te rodean y que aún no están vacunados. Esto incluye a niños y personas con sistemas inmunitarios debilitados que no responden tan bien a la vacuna”, concluyó el estudio.
El martes 24/8 otro estudio de efectividad realizado en trabajadores de la salud en Estados Unidos, mostró también que las vacunas fabricadas por los laboratorios Pfizer y Moderna cayó del 91% al 66% luego de que la variante Delta se convirtiera en dominante. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país, examinaron el desempeño efectivo de las dos vacunas desde que fueron autorizadas por primera vez entre el personal de atención médica, los socorristas y otros trabajadores de primera línea.
Tercera dosis
Mientras tanto, en el Reino Unido, se está lanzando un nuevo ensayo clínico para determinar si una tercera dosis de vacuna mejorará la respuesta inmunitaria de las personas que tienen el sistema inmunológico debilitado. Se trata del estudio, conocido como Octave DUO, que ofrecerá a las personas inmunodeprimidas una vacuna Pfizer, Moderna o Novavax para determinar si les dará una respuesta inmune más fuerte que dos dosis. El estudio es dirigido por la Universidad de Glasgow y coordinado por la Unidad de Ensayos Clínicos del Reino Unido de Investigación del Cáncer de la Universidad de Birmingham. BP