viernes, 23 de octubre de 2026

Qué significa mover la pierna sin parar mientras estás sentado según la Psicología…

Lo vemos en todas partes. En el autobús, en una sala de espera, en el trabajo. Personalmente, soy de esas personas que nunca para de mover la pierna, y no hay ni un solo sitio en el que me siente y ese movimiento inconsciente no empiece a hacer de las suyas. Porque sí, aunque moleste a los demás, es completamente inconsciente.
En un intento de entender lo que esconde este gesto, entrevisto brevemente al Dr. Carlos Cenalmor (Madrid, España), psiquiatra y psicoterapeuta especializado en burnout laboral y tratamiento del estrés, y me lo deja muy claro desde el principio.
“Este movimiento aparentemente trivial, el de mover la pierna rítmicamente mientras estás sentado, es mucho más común de lo que parece. Y aunque a menudo lo etiquetamos como una simple ‘manía’ o un tic nervioso, lo cierto es que esconde una serie de claves sobre cómo regulamos nuestros niveles de estrés, nuestra ansiedad o nuestra tensión interna”, asegura, “es una señal silenciosa, pero muy expresiva, de cómo estamos por dentro”.
Regulación emocional
Lo primero que el Dr. Carlos Cenalmor nos deja claro es que “desde un punto de vista neuropsicológico, este tipo de movimientos repetitivos e inconscientes se conocen como comportamientos autorregulatorios o de descarga”. Es decir, que son una forma “que tiene el cuerpo de liberar energía acumulada, de modular la activación interna, o de crear una especie de ‘compás’ físico que estabiliza lo que por dentro está inestable”.
Esto, sin embargo, “no siempre tiene una causa patológica”, o sea, que no indica que estés enferma o tengas un problema. “A veces simplemente estamos aburridos o anticipando algo”, asegura el experto, “pero si ese movimiento se vuelve habitual, frecuente y difícil de controlar, merece la pena observarlo con atención”.
Más allá de ese límite preocupante, del que hablaremos más adelante, el experto asegura que “desde una mirada integradora, podríamos decir que” con este gesto “el cuerpo intenta ayudarnos a regular lo que la mente no consigue”. Y en este sentido, señala, mover la pierna puede cumplir varias funciones, entre las que destaca:
• Distraer del malestar o la rumiación mental.
• Estimular el sistema nervioso para mantener la atención (como ocurre en el TDAH).
• Descargar energía acumulada por una emoción reprimida (estrés, miedo, frustración).
• Crear una sensación de control o ritmo cuando la mente se siente caótica.
Es, en conclusión, “sistema primitivo, pero eficiente de volver a una sensación de equilibrio”. El problema, asegura el psicólogo, es cuando “esta es la única estrategia que el cuerpo tiene de autorregularse”.
El límite de lo normal
Aunque puede ser un gesto completamente normal, como señalaba el psicólogo, hay un momento en el que puede volverse preocupante. Según expone en esta entrevista, “el límite entre lo normal y lo patológico no siempre es claro, pero hay algunas pistas”. Por ejemplo, “si el movimiento interfiere con la concentración, genera molestias físicas, llama la atención de forma constante o aparece junto a otros síntomas (como insomnio, irritabilidad, fatiga mental o dificultad para desconectar), puede estar indicando que el sistema nervioso está en sobrecarga”.
Esto no significa que mover la pierna constantemente pase a ser algo así como “una enfermedad”, pero sí que puede ser un síntoma. “Y los síntomas”, advierte el Dr. Cenalmor, “son avisos”.
“En muchas ocasiones, este ‘temblor nervioso’ va de la mano con un estilo de vida donde no hay pausas reales, donde el cuerpo sigue funcionando en modo alerta incluso cuando está sentado”, continua el experto. Y en estos contextos de estrés sostenido o burnout, que son la especialidad del psiquiatra, “esta hiperactivación puede volverse crónica y dejar de ser funcional”. Es, por así decirlo, una de las señales que nos puede enviar nuestro cuerpo para avisarnos de que nos estamos desbordando.
Aprendiendo a lidiar con este movimiento
Si has notado que mueves la pierna constantemente y crees que podría convertirse en un problema, el Dr. Cenalmor tiene algunos consejos para ti. El primero es “no quitarlo, sino entenderlo”. Es decir, aclara el experto, “no recomiendo reprimir el movimiento a la fuerza. Eso es como tapar una válvula de escape sin liberar la presión interna: solo traslada el problema a otra parte”.
En lugar de optar por bloquear el movimiento, Cenalmor recomienda que nos centremos en dos cosas: “reducir los niveles de estrés que tenemos y encontrar otras maneras de autorregularnos”. Para ello, nos deja estas recomendaciones prácticas, que comparte a menudo en su newsletter.
• Haz pausas conscientes durante el día.
“Siempre recomiendo hacer pequeñas pausas cada 60 o 90 minutos de trabajo. Nuestro cuerpo no es como un motor, necesita descansos cada poco tiempo”, explica el psiquiatra, que recomienda “una pausa de tres minutos con respiración lenta o mirando por la ventana”.
• Movimientos intencionales.
El siguiente consejo del experto es que “si el cuerpo te pide moverse”, puedas ofrecerle “una alternativa”, como “caminar, estirar, hacer movimientos suaves con el cuello y los hombros. El movimiento voluntario puede sustituir al movimiento automático y, además, es una práctica saludable no solo para el estrés sino para todo lo demás”.
• Reducir la carga de trabajo y estrés.
“Si este tipo de gestos aparece, puede ser una señal de que estás al límite, aunque sigas siendo funcional”, afirma Cenalmor. “La pregunta no es si puedes seguir, sino cuánto tiempo más puedes hacerlo sin pagar un precio en salud, relaciones y vida perdida”.
• Observar sin juicio.
Además de todo lo anterior, el psiquiatra nos recuerda que “detectar que lo haces ya es el primer paso”. Así que “no te castigues por ello. El cuerpo siempre hace lo que hace por un motivo”.
• Buscar espacios de regulación profunda.
“La respiración, el contacto con la naturaleza, la escritura emocional o incluso la conversación con personas que no exigen eficiencia pueden ser pequeñas ventanas de descarga emocional real”, concluye el especialista en estrés. BP

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