lunes, 19 de octubre de 2026

Consejos de nutrición para personas con disfagia…

La disfagia es un trastorno de la deglución, que conlleva dificultad para tragar alimentos y líquidos. Es común en enfermos de edad avanzada, con cáncer de cabeza y cuello, enfermedad cerebrovascular y/o trastornos neurodegenerativos. En números, afecta a más del 30% de los pacientes hospitalizados, una cifra que se eleva hasta el 60% en pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) y alcanza el 80% en quienes están en unidades de ictus.
Un problema que alberga la disfagia es que suele ir acompañada de desnutrición y deshidratación, dos factores que pueden prolongar las estancias hospitalarias y complicar la recuperación. Por ello, implementar estrategias adecuadas para su manejo y tratamiento no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también optimiza los resultados clínicos.
La clave en la alimentación: las comidas texturizadas
Las comidas texturizadas juegan un papel fundamental en la nutrición de las personas con disfagia. Consiste en modificar la consistencia habitual de los alimentos y líquidos para apartarla a las necesidades del paciente, facilitar la deglución y reducir el riesgo de aspiración, atragantamientos y otras complicaciones.
Dependiendo del grado de disfagia, las comidas pueden presentarse en diferentes texturas que se pueden clasificar en:
Ø Líquidos espesados: los líquidos se espesan para facilitar el control durante la deglución y evitar que se deslicen demasiado rápido, lo que puede causar atragantamientos o aspiración. Se dividen en:
o   Néctar: consistencia similar a un zumo espeso o un batido ligero. El líquido cae formando un hilo fino.
o   Miel: más espeso que el néctar, fluye lentamente; cae formando gotas espesas.
o   Budín: muy espeso, casi sólido, que cae formando bloques.
Ø Alimentos triturados o en puré: son comidas que se han procesado para eliminar cualquier trozo o textura dura, resultando en una consistencia homogénea y suave, fácil de masticar y tragar.
Ø Alimentos blandos: son alimentos cocinados hasta quedar tiernos y fáciles de masticar, como las verduras bien cocidas o las carnes desmenuzadas.
La correcta selección y preparación de estas texturas no solo facilita una alimentación segura, sino que también contribuye a mantener el aporte nutricional necesario para evitar la malnutrición y la deshidratación.
5 recomendaciones nutricionales para personas con disfagia
Más allá de la textura, la calidad nutricional de la dieta es fundamental para evitar casos de malnutrición o desnutrición. Estas son 5 recomendaciones clave para elegir y preparar alimentos saludables y nutritivos para personas con disfagia:
1. Alimentos ricos en proteínas de fácil digestión. Recuerda incluir fuentes de proteína como huevos, lácteos enteros, legumbres, pescados y carnes magras en las preparaciones adaptadas.
2. Grasas saludables. Añade aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos molidos o semillas en cremas y purés. Las grasas aportan energía concentrada sin aumentar el volumen de la comida, algo importante en la disfagia.
3. Carbohidratos complejos. Apuesta por cereales integrales bien cocidos, purés de legumbres y verduras cocidas para aportar micronutrientes y fibra. Esto favorece el tránsito intestinal y evita el estreñimiento.
4. Aumentar la densidad nutricional de las preparaciones. Es importante agregar a las comidas ingredientes como leche en polvo, queso, frutos secos, aceite de oliva virgen extra, mantequilla o nata para incrementar el contenido calórico y proteico sin modificar la textura.
5. Hidratación adecuada. Utiliza líquidos espesados y compleméntalos con sopas cremosas, agua gelificada y frutas cocidas.
Recuerda:
• La disfagia es un trastorno de la deglución, que conlleva dificultad para tragar y que afecta a una gran parte de los pacientes hospitalizados, además de que puede provocar desnutrición y deshidratación.
• Las comidas texturizadas adaptadas son esenciales para garantizar la seguridad durante la deglución.
• Una dieta equilibrada rica en proteínas, grasas saludables, fibra y con buena hidratación es clave para prevenir complicaciones nutricionales en estos pacientes. BP

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