jueves, 28 de agosto de 2025

Aprendiendo...

Andrea Bocelli - Grandes éxitos...

Thomas Anders - Todos quieren gobernar el mundo...

Qué es la punción seca y para qué la usan los Fisioterapeutas…

Seguro que alguna vez ha escuchado hablar sobre lo que hacen los fisioterapeutas con las agujas. Incluso es posible que haya valorado si la famosa ‘punción seca’ sería lo bastante efectiva para aliviar ese dolor que lleva algún tiempo arrastrando, si es que no la ha experimentado en carne propia. Pero ¿se ha preguntado por qué los fisioterapeutas utilizan esta técnica? Para aclararlo, es fundamental entender lo que es el dolor miofascial.
Más frecuentes en la espalda, los hombros y la cabeza
El dolor miofascial es una causa común de molestias musculares. Se caracteriza por la presencia de puntos gatillo, es decir, zonas del músculo hiperirritables que al palparlo se sienten como pequeños bultos o nódulos endurecidos. Estos puntos suelen doler cuando los tocamos y, a menudo, provocan dolor en otras áreas del cuerpo, algo que los expertos llamamos ‘dolor referido’. No es nada raro que cuando sentimos dolor en el cuello experimentemos que algún punto en particular está más duro que el resto y que, al presionar, el dolor se extiende a la cabeza. Esa sensación, aunque molesta, también puede generar un alivio temporal.
Existen dos tipos principales de puntos gatillo miofasciales:
• Latentes, que solo nos causan dolor cuando se estimulan mecánicamente, ya sea con presión directa o con una aguja.
• Activos, más persistentes, ya que generan dolor incluso cuando estamos en reposo o realizando actividades cotidianas. Están relacionados con lesiones en ‘estado activo’.
Los puntos gatillo miofasciales pueden aparecer en cualquier músculo, pero las zonas más comunes donde suelen provocar dolor incluyen la cabeza, la parte baja de la espalda, los hombros, los codos (como en el caso del codo de tenista) y las rodillas. Pueden debilitar el músculo afectado sin llegar a causar atrofia, y muchas veces contribuyen a que sintamos fatiga o limitación en los movimientos. También pueden aparecer asociados a espasmos, aumento de la sensibilidad, rigidez y disfunción autonómica (mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo).
Tratamientos para los puntos gatillo
Se han utilizado varias opciones terapéuticas para tratar los puntos gatillo miofasciales, incluyendo ultrasonidos terapéuticos, técnicas de compresión isquémica, técnicas de energía muscular, masajes, estimulación eléctrica y la ya mencionada punción seca.
La punción seca: un tratamiento eficaz
La punción seca se ha convertido en un tratamiento destacado para el dolor musculoesquelético, siendo utilizada por un número creciente de fisioterapeutas en todo el mundo. El procedimiento terapéutico consiste en insertar una aguja fina y sólida a través de la piel sin anestesia (sin la inyección de ningún medicamento).
El objetivo no es otro que estimular mecánicamente el tejido para aliviar el dolor, mejorar la punción muscular o inactivar el punto gatillo miofascial. Investigaciones han demostrado que la punción seca puede aumentar el umbral de dolor, la velocidad de contracción y la amplitud de movimiento, además de disminuir la rigidez, la activación electromiográfica del músculo, el tono muscular y el dolor en pacientes con trastornos musculoesqueléticos.
Diversos estudios demuestran su utilidad para reducir el dolor de cuello, la fascitis plantar, el dolor de hombro o el dolor lumbar, entre otros.
¿La punción seca duele?
¿Y usar agujas no causa dolor?, puede que se pregunte. Aunque no es raro que la punción provoque contracciones espontáneas, estas no son dolorosas, pero si molestas. En cualquier caso, es imprescindible que las agujas las manejen profesionales de la salud con formación específica en esta técnica. Y tener en cuenta que, incluso bien realizada, después de la sesión es posible experimentar un dolor leve en la zona tratada, el dolor postpunción, que suele desaparecer en 24 a 72 horas. BP

El Evangelio no es un libro viejo. Es un espejo que arde…

A veces tratamos el Evangelio como un documento antiguo. Como si fuera un archivo de historias sagradas, encerrado entre páginas doradas que se leen de pie y con solemnidad.

Pero el Evangelio no está muerto.

Está esperando.

A que alguien lo lea con los pies en la tierra.

A que alguien lo entienda con hambre en el estómago y dudas en el alma.

A que alguien lo viva, aunque no sepa recitarlo de memoria.

El Evangelio no se escribió para museos. Se escribió para los que caen, se levantan, tropiezan y vuelven a amar. Se escribió para el que perdió el rumbo. Para la que llora sola en el microbús. Para el que se equivoca. Y para el que, sin saberlo, tiene dentro una chispa divina.

Hacer actual el Evangelio no es cambiarlo. Es dejar que nos cambie.

Cuando dejamos que el Evangelio hable en nuestro aquí y ahora… deja de ser historia, y se vuelve revolución. Deja de ser rito, y se vuelve justicia. Deja de ser libro, y se vuelve vida vivida con sentido.

Y ahí empieza lo más profundo:

Cuando una persona vive el Evangelio, el barrio cambia. Y cuando una comunidad lo encarna… el mundo se sacude.

“No se trata de saber qué dijo Jesús hace dos mil años. Se trata de descubrir qué te dice hoy, entre el tráfico y las noticias”. RM

La libertad... 28

Bondad... 09

28 de Agosto...

Buenos días... 2025-223

miércoles, 27 de agosto de 2025

Día litúrgico: Jueves XXI (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy el Señor nos habla de algo en lo que tendemos a no pensar… Con frecuencia uno se pregunta: ¿qué quiero? Y, sin embargo, es más fundamental preguntarse: ¿para qué vivo?, ¿cuál es mi destino? ¡No nos durmamos! No digamos «mi señor tarda», porque para todos acaba llegando el Señor.
—El ‘llanto y rechinar de dientes’ representa el peligro de dormirse y llegar tarde. En un mundo alejado de Dios y, por tanto, del amor, se siente frío, hasta el punto de provocar el ‘rechinar de dientes’.