Esto se debe a un fenómeno
óptico conocido como perspectiva visual. Para que entiendas cómo es este
fenómeno, tengo que explicarte un poco cómo funciona el ojo. Para empezar,
debes saber que vemos con la retina, una capa que se encuentra en el fondo del ojo
y que contiene las células fotorreceptoras. Cuando la luz incide en esas
células provoca una serie de procesos químicos y eléctricos. Y esos procesos se
convierten en impulsos nerviosos que nuestro cerebro puede entender y que se
transmiten hasta él a través del nervio óptico.
Los ojos perciben el tamaño de
los objetos en relación con su distancia respecto a nosotros. Cuando algo está
cerca, ocupa una mayor superficie de nuestra retina, lo que significa a la vez
que ocupa una mayor superficie de nuestro campo visual, y, por tanto, lo vemos
más grande. Cuanto más lejos se encuentra un objeto, la imagen que se proyecta
en la retina es más pequeña debido a que los rayos de luz que provienen de ese
objeto llegan más dispersos a nuestros ojos. Este efecto es parte de cómo
nuestro cerebro interpreta y organiza la información visual, lo que conocemos
como estereopsis.
Nuestro cerebro procesa la
información que proviene de cada uno de los dos ojos de forma independiente
para poder generar una imagen tridimensional del mundo que nos rodea. Este
fenómeno de la estereopsis permite que en animales con visión binocular, que
como la humana es aquella en la que los dos ojos se utilizan conjuntamente para
ver, cada uno de los ojos perciba una imagen ligeramente diferente que se
proyecta en la retina de cada ojo y con estas dos imágenes ligeramente
distintas, el cerebro recomponga una imagen tridimensional.
Puedes comprobarlo en la
práctica que las imágenes que recibes en cada ojo son ligeramente distintas con
una sencilla prueba, tapa alternativamente uno de tus ojos y observa esa
diferencia.
Debido a la distancia que hay
entre los dos ojos, nuestro cerebro puede calcular la profundidad de campo, es
decir, saber si algo está más lejos o más cerca. Nuestro sistema visual está permanentemente
trabajando y ‘midiendo’ gracias a esa capacidad de generar una perspectiva
visual para darnos una representación coherente del espacio y la profundidad de
nuestro entorno y eso lo hace tanto con la información que llega a nuestras
retinas como con la interpretación que el cerebro hace de esa información.
De hecho, también puedes hacer
una prueba práctica si te tapas un ojo e intentas agarrar un objeto con tu
mano, comprobarás que te cuesta calcular exactamente dónde está. Esto es así
porque tu estereopsis se ha reducido. BP
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