martes, 28 de noviembre de 2017

Evangelio del Miércoles 29 de Noviembre

Día Litúrgico: Miércoles XXXIV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España)

Hoy ponemos atención en esta sentencia breve e incisiva de nuestro Señor, que se clava en el alma, y al herirla nos hace pensar: ¿por qué es tan importante la perseverancia?; ¿por qué Jesús hace depender la salvación del ejercicio de esta virtud?
Porque no es el discípulo más que el Maestro —«seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (Lc 21,17)—, y si el Señor fue signo de contradicción, necesariamente lo seremos sus discípulos. El Reino de Dios lo arrebatarán los que se hacen violencia, los que luchan contra los enemigos del alma, los que pelean con bravura esa “bellísima guerra de paz y de amor”, como le gustaba decir a san Josemaría Escrivá, en que consiste la vida cristiana. No hay rosas sin espinas, y no es el camino hacia el Cielo un sendero sin dificultades. De ahí que sin la virtud cardinal de la fortaleza nuestras buenas intenciones terminarían siendo estériles. Y la perseverancia forma parte de la fortaleza. Nos empuja, en concreto, a tener las fuerzas suficientes para sobrellevar con alegría las contradicciones.
La perseverancia en grado sumo se da en la cruz. Por eso la perseverancia confiere libertad al otorgar la posesión de sí mismo mediante el amor. La promesa de Cristo es indefectible: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (Lc 21,19), y esto es así porque lo que nos salva es la Cruz. Es la fuerza del amor lo que nos da a cada uno la paciente y gozosa aceptación de la Voluntad de Dios, cuando ésta —como sucede en la Cruz— contraría en un primer momento a nuestra pobre voluntad humana. 
Sólo en un primer momento, porque después se libera la desbordante energía de la perseverancia que nos lleva a comprender la difícil ciencia de la cruz. Por eso, la perseverancia engendra paciencia, que va mucho más allá de la simple resignación. Más aún, nada tiene que ver con actitudes estoicas. La paciencia contribuye decisivamente a entender que la Cruz, mucho antes que dolor, es esencialmente amor.
Quien entendió mejor que nadie esta verdad salvadora, nuestra Madre del Cielo, nos ayudará también a nosotros a comprenderla.

lunes, 27 de noviembre de 2017

En promedio mueren más de 10 argentinos por semana a causa del melanoma

Según los reportes correspondientes al año 2015 de la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, mueren al año 550 argentinos a causa del melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo y de peor pronóstico. 
Este valor da un promedio de más de 10 decesos semanales de una patología que, si bien suele presentarse con la edad, se desencadena, entre otros factores, en función del grado de exposición a los rayos solares que la persona tuvo durante toda su vida, fundamentalmente durante la infancia y adolescencia. 
Los especialistas recomiendan el diagnóstico temprano, para lo cual las personas deben estar atentas a cambios en los lunares, pecas o manchas de la piel, las uñas o las mucosas sobre la base del ABCDE del Melanoma (Asimetría, Bordes, Color, Diámetro y Evolución) y mantener como rutina la visita periódica al dermatólogo, sobre todo aquellos que presentan predisposición a padecer cáncer de piel. Otros signos de alarma también pueden ser sangrados, picazón, molestias o dolor, hinchazón y cambios del color de un lunar. 
Entre los principales factores de riesgo de desarrollar melanoma, se encuentra la historia de exposición a rayos UV (ultravioletas, naturales o artificiales) en forma crónica, acumulativa o exposiciones intermitentes extremas que produjeron quemaduras de sol, tener ojos y/o cabello claro o pelirrojo, tener muchos lunares y los antecedentes familiares de melanoma. 
La Dra. Gabriela Cinat, médica oncóloga, Jefa de la Unidad de Melanoma y Sarcoma del Hospital Oncológico Ángel Roffo, entidad dependiente de la Universidad de Buenos Aires, afirmó que “cuando hablamos de melanoma, tenemos que tener en cuenta herramientas de prevención primaria, secundaria y terciaria. La primaria está dirigida a prevenir la aparición de lesiones malignas y está centrada en la foto-educación de la población”. 
“Se trata de evitar la exposición excesiva al sol, desaconsejándola entre las 10 y las 16 horas, y fundamentalmente durante los meses que poseen la letra ‘r’ (todos menos mayo, junio, julio y agosto); aplicarse con frecuencia protector solar FPS 15 o 30 o superior, según el tipo de piel y la actividad que se va a realizar. Especialmente si la exposición es en horario desaconsejado y durante meses estivales se recomienda utilizar sombreros, anteojos con protección para rayos UV y ropa que cubra la mayor parte de la piel posible. Se debe evitar el uso de camas solares para uso cosmético ya que, además de foto-envejecimiento, pueden inducir lesiones malignas”, remarcó.
Y destacó que “como prevención secundaria, abogamos por la detección lo más temprana posible de las lesiones malignas o pre malignas, y para ello es imperante visitar al dermatólogo periódicamente, más aun ante la presencia de un lunar nuevo o de cambios en alguno preexistente. El tratamiento de las lesiones incipientes es sencillo y se asocia con un índice de curación muy alto. Finalmente, en cuanto a la prevención terciaria la buena utilización de recursos cuando la enfermedad requiere de tratamientos más complejos ha mejorado sensiblemente en los últimos años debido al advenimiento de nuevas terapias eficaces. Actualmente disponemos de diversas alternativas de tratamiento, pero la elección de una u otra dependerá del escenario que se presente, tanto de la enfermedad como de las propias características de cada paciente”. 
Como el daño solar es acumulable, las exposiciones reiteradas e indiscriminadas a los rayos del sol pueden, con el tiempo, producir un envejecimiento prematuro de la piel, lesiones precancerosas y finalmente cáncer de piel. Las quemaduras solares esporádicas pero intensas, especialmente cuando ocurren durante la infancia, se asocian a la aparición de melanoma, uno de los tumores más agresivos. 
En los últimos 30 años más gente ha desarrollado cáncer de piel que ningún otro tipo de cáncer. Y, en los Estados Unidos, estiman que 1 de cada 5 habitantes presentará esta enfermedad en algún momento de su vida. Si bien el melanoma constituye solo el 1% de los casos de cáncer de piel, es el más agresivo y de peor pronóstico, ocasionando más del 75% de las muertes atribuibles a tumores cutáneos. 
“En gran medida, consideramos que el aumento de la incidencia de melanoma de los últimos años se debe a cambios de hábitos de vida que implican una mayor exposición al sol, un aumento en la expectativa de vida y la disminución de la capa de ozono, que reduce la protección natural contra los rayos UV. Desgraciadamente, en la actualidad el bronceado suele asociarse a belleza y salud”, amplió la especialista. 
El melanoma se presenta más de 20 veces en la población blanca que en la afroamericana, afectando en mayor medida a las personas de piel y ojos claros, rubias o pelirrojas; la edad promedio de diagnóstico es a los 63 años, “Quizás lo más importante es que se diagnostica en promedio 10 años antes que la mayoría de los cánceres, o sea afecta mucho más a una población con proyectos en desarrollo, familia a cargo y económicamente activa, produciendo un impacto devastador en esta población”, sostuvo la Dra. Cinat. 
En líneas generales, el tratamiento del melanoma varía según el estadio y algunas características del tumor y del paciente y el tipo de la enfermedad. Afortunadamente, en aquellos casos en los cuales la enfermedad se encuentra en un estadío avanzado y ya no es posible controlarla con cirugía, en la actualidad contamos con varias opciones de tratamiento eficaces. 
“Por un lado disponemos de nuevos tratamientos inmunomoduladores, cuyo fin es enseñarle al sistema inmunológico a controlar el melanoma, y por el otro, los nuevos blancos moleculares, cuyo blanco es el tumor, produciendo un alto porcentaje de respuestas, es decir reducción de los tumores. Estos últimos tratamientos, los cuales se administran por vía oral, son útiles solamente en la población de pacientes cuyos tumores presentan una alteración genética característica, la mutación BRAF. En nuestro país la hallamos en aproximadamente la mitad de los casos de melanoma. Aún no sabemos a ciencia cierta la secuencia ideal de estos tratamientos, pero claramente han mejorado la perspectiva de los pacientes y esperamos que el panorama sea cada vez mejor”, afirmó la especialista.
No obstante, recordó la Dra. Cinat, “es importante tener en cuenta que la cirugía es la opción de elección para los estadios tempranos de la enfermedad, salvo en casos muy puntuales en los que por diversas razones no pueda ser indicada”.

Meditaciones de Adviento y Navidad 3


Todos estamos...


Siempre hay...


Necesidad y avaricia...


La verdadera virtud...


El orgullo y la dignidad...


Buenos días 18


28 de Noviembre - Francisco Esteban Lacal y 12 compañeros

Francisco Esteban Lacal y 12 compañeros, Beatos
Oblatos Mártires, 28 de Noviembre

Martirologio Romano: En Paracuellos de Jarama, Madrid, España, beatos Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, Gregorio Escobar García, Ángel Francisco Bocos Hernández, Juan José Caballero Rodríguez, Justo Gil Pardo, Marcelino Sánchez Fernández, Publio Rodríguez Moslares, José Guerra Andrés, Eleuterio Prado Villaroel, Daniel Gómez Lucas, Justo Fernández González, Clemente Rodríguez Tejerina, sacerdotes, clérigos y religiosos, todos ellos miembros del Instituto de Misioneros Oblatos de María Inmaculada, muertos en época de la Guerra Civil por venerar el nombre de Cristo († 1936)
Fecha de beatificación: el 17 de diciembre de 2011, junto a otros 10 mártires, durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI.

Nació en Soria el día 8 de febrero de 1888 en una familia de profundas raíces cristianas. Hizo sus primeros votos en julio de 1906 en el convento de los oblatos de Urnieta (Guipúzcoa). En 1911 fue a Turín (Italia) y allí completó los estudios eclesiásticos; fue ordenado presbítero el 29 de junio de 1912. Al año siguiente se incorporó, como profesor, a la Comunidad del Seminario Menor de Urnieta, donde estará hasta 1929. Este año fue destinado a Las Arenas (Vizcaya) como auxiliar del Maestro de Novicios. Un año más tarde, en 1930, regresa a Urnieta como Superior; y en 1932 es nombrado Provincial.

Situación de la Iglesia en España en el trienio 36-39
El trienio 1936-1939 fue sangriento y martirial para la Iglesia en España. En esa persecución religiosa hubo miles de personas que sufrieron muerte violenta, que fueron torturadas y fusiladas exclusivamente por su condición de creyentes: porque vestían una sotana o un hábito; por ser sacerdotes o religiosos que tenían una actividad pastoral en parroquias, en centros de enseñanza u hospitales; o por ser laicos fervientes, comprometidos con su fe en Jesucristo. En total, 6832 eclesiásticos sacrificados: 12 Obispos, 4172 sacerdotes del clero secular, 2365 religiosos y 283 religiosas (sin contar a la pléyade de laicos asesinados por el mismo motivo: Jesucristo y su amor a la Iglesia)
Dentro de este clima general de odio y fanatismo antirreligioso es preciso encuadrar el martirio de estos 22 oblatos: padres, hermanos y escolásticos de Pozuelo de Alarcón (Madrid) donde se habían establecido en 1929. Ejercían su ministerio, en calidad de capellanes, en tres comunidades de religiosas. Colaboraban pastoralmente también en las parroquias del entorno: ministerio de la reconciliación y predicación, especialmente en Cuaresma y Semana Santa, además de colaborar en la catequesis en cuatro parroquias.
Esa actividad religiosa comenzó a inquietar a los comités revolucionarios (socialistas, comunistas y sindicalistas, laicistas radicales) del barrio de la Estación. Con gran preocupación fueron comprobando que los “frailes” (así los llamaban) eran la locomotora que animaba la vida religiosa en Pozuelo y alrededores. Era irritante y provocador para ellos que los religiosos fueran por la calle en sotana y además con su cruz oblata muy visible a la cintura.
Sin embargo, la comunidad de los oblatos no se dejó intimidar. Lo que hizo fue extremar las medidas de prudencia, de serenidad, de calma, tomando el compromiso de no responder a ningún insulto provocador. Y, por supuesto, ningún religioso se mezcló con actividades políticas ni siquiera ocasionalmente. Pero eso sí: se mantuvo el programa de formación espiritual e intelectual sin renunciar a las diversas actividades pastorales que formaban parte del programa de formación sacerdotal y misionera de los escolásticos.
El 20 de julio de 1936 las juventudes socialistas y comunistas se echaron a la calle y comenzaron nuevos incendios de iglesias y conventos, particularmente en Madrid. Los milicianos de Pozuelo, por su parte, asaltaron la capilla del barrio de la Estación, sacaron a la calle los ornamentos e imágenes y les prendieron fuego. Incendiaron luego la capilla y repitieron la escena en la parroquia del pueblo. El 22 de julio, a las tres de la tarde, un nutrido contingente de milicianos, armados de escopetas y pistolas, asaltó el convento; los religiosos fueron detenidos, la casa fue saqueada y todos los cuadros religiosos, imágenes, crucifijos, ornamentos sagrados, etc. fueron destrozados y quemados.

El martirio
El día 24 de julio, sobre las tres de la mañana, se producen las primeras ejecuciones. Sin interrogatorio, sin acusación, sin juicio, sin defensa, llamaron a siete religiosos y los separaron del resto. Sin explicación alguna fueron introducidos en dos coches –a los que también se introdujo al laico Cándido Castán San José- y llevados al martirio. El resto, al día siguiente e inesperadamente, quedó en libertad.
Al quedar libres, buscaron refugio en casas particulares. El P. Francisco Esteban Lacal, quien en 1935 había trasladado su residencia a Madrid, a la casa que ya tenían los Oblatos en la calle de Diego de León, acogió allí a un grupo de aquellos oblatos liberados el 25 de julio. Con ellos -y con sus hermanos de la Comunidad de la capital- sufrió las angustias de la persecución religiosa y la experimentó directamente cuando el 9 de agosto de 1936 fue expulsado de su propia Comunidad de Diego de León, por lo que se refugió en una pensión situada en la Carrera de San Jerónimo.
Pero en el mes de octubre, tras una orden de busca y captura, fueron detenidos nuevamente y llevados a la cárcel. El P. Francisco es detenido el 15 de octubre. En la galera soportaron un lento martirio de hambre, frío, terror y amenazas, sin embargo, entre ellos reinaba la caridad y un clima de oración intensa.
En el mes de noviembre llegaría el final de aquel calvario para la mayoría de ellos. El día 7 fueron fusilados dos de los prisioneros; veintiún días después, les llegó la hora a los restantes: el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos del Jarama y ejecutados. Un testigo afirma que, al parecer y antes de morir, el P. Esteban Lacal dio la absolución al resto y dijo: “Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de corazón. ¡Viva Cristo Rey!”.