viernes, 2 de enero de 2026

Cristo en la ciudad – La Navidad que no se va (2)…

Dios no llega con ruido.
La ciudad no se detuvo. Los semáforos siguieron marcando el paso. Hubo turnos de guardia, sirenas lejanas, mesas puestas a medias. Alguien llegó tarde. Alguien no llegó.
Y ahí, en medio de todo eso, Dios nació.
No llegó con estruendo. No pidió silencio. No exigió condiciones.
Cristo nace en la ciudad como quien se sienta cerca y espera. En un departamento pequeño. En una casa que no está perfecta. En una familia cansada que hace lo que puede.
No invade la agenda ni interrumpe a la fuerza. Se queda.
Tal vez por eso cuesta reconocerlo: porque esperamos un Dios que irrumpe, y Él llega permaneciendo.
La Navidad no detiene la ciudad. La habita.
¿En qué rincón de tu día le dejarás quedarse hoy? RM

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