Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 4 de enero de 2026.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos; lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta; y
de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
“Al
principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra
era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por
medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las
tinieblas, y las tinieblas no la percibieron… Vino a los suyos, y los suyos no
la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su
Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la
sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron
engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y
nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad… De su plenitud, todos nosotros hemos participado y
hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás
a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del
Padre” (Jn 1,1-18).
•
“Bendito sea Dios, el
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda
clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la
creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por
el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su
gracia, que nos dio en su Hijo muy querido” (Ef
1,3-6).
Nosotros le hablamos
•
“Dios todopoderoso y eterno, que iluminas a quienes creen en
ti, llena la tierra de tu gloria y manifiéstate a todos los pueblos por la
claridad de tu luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿Hemos recibido a Dios en nuestra vida?
•
¿Qué significa ser hijos adoptivos de Dios? ¿De qué forma
influye esta verdad en nuestra vida cotidiana?
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