Semáforo en rojo. Viento suave entre los edificios. Un mensaje
inesperado en el celular.
Hay días en que no pediste una señal, pero
Dios te la envía igual. Un
abrazo que llega sin aviso. Una
canción que suena justo a tiempo. Un
recuerdo que te hace sonreír en medio del ruido.
Son pequeñas confirmaciones, como si
Él dijera: “Sí, te escuché… y sigo aquí”.
En esta ciudad que no para, Dios no
siempre grita. A veces
susurra en lo más sencillo, para que
aprendas a reconocerlo en el murmullo y no solo en el milagro.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario