viernes, 11 de septiembre de 2026

Conversar que transforma…

Acera sencilla, palabras que parecen cotidianas. Pero cuando hablas con Dios, nada es rutina.

Una conversación con Él no es monólogo ni trámite: es encuentro. Él no te dicta fórmulas, te abre caminos. No te da frases vacías, te regala paz. Y de pronto, el día ya no pesa igual, porque en tu corazón alguien lo habita contigo.

La ciudad corre, exige, distrae… pero basta un instante de diálogo con Dios para recordar lo esencial: que no estás solo, que tu historia tiene sentido, que el amor es más fuerte que cualquier cansancio.

“Definitivamente, hablas con Dios y te cambia el día”. RM

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