domingo, 2 de agosto de 2015

Evangelio del Lunes 03 de Agosto

Día Litúrgico: Lunes XVIII (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 14,13-21): En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos. 
Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá». Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

«Levantando los ojos al cielo...»

Comentario: Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano (Cervera, Lleida, España)

Hoy, el Evangelio toca nuestros “bolsillos mentales”... Por esto, como en tiempos de Jesús, pueden aparecer las voces de los prudentes para sopesar si vale la pena tal asunto. Los discípulos, al ver que se hacía tarde y que no sabían cómo atender a aquel gentío reunido en torno a Jesús, encuentran una salida airosa: «Que vayan a los pueblos y se compren comida» (Mt 14,15). Poco se esperaban que su Maestro y Señor les fuera a romper este razonamiento tan prudente, diciéndoles: «Dadles vosotros de comer» (Mt 14,16).
Un dicho popular dice: «Quien deja a Dios fuera de sus cuentas, no sabe contar». Y es cierto, los discípulos —nosotros tampoco— no sabemos contar, porque olvidamos frecuentemente el sumando de mayor importancia: Dios mismo entre nosotros.
Los discípulos realizaron bien las cuentas; contaron con exactitud el número de panes y de peces, pero al dividirlos mentalmente entre tanta gente, les salía casi un cero periódico; por eso optaron por el realismo prudente: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces» (Mt 14,17). ¡No se percatan de que tienen a Jesús —verdadero Dios y verdadero hombre— entre ellos!
Parafraseando a san Josemaría, no nos iría mal recordar aquí que: «En las empresas de apostolado, está bien —es un deber— que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides ¡nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2...». El optimismo cristiano no se fundamenta en la ausencia de dificultades, de resistencias y de errores personales, sino en Dios que nos dice: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).
Sería bueno que tú y yo, ante las dificultades, antes de dar una sentencia de muerte a la audacia y al optimismo del espíritu cristiano, contemos con Dios. Ojalá que podamos decir con san Francisco aquella genial oración: «Allí donde haya odio que yo ponga amor»; es decir, allí donde no salgan las cuentas, que cuente con Dios.

El buen uso del cepillo de dientes previene infecciones

El buen uso del cepillo de dientes previene infecciones

El baño es el espacio donde habitualmente nos higienizamos. Los podemos encontrar limpios y no tanto. A veces son protagonistas por su diseño y dimensiones y otras por la falta de higiene. Pero vale la pena destacar que es en este espacio donde nos lavamos los dientes y es también donde los cepillos descansan. 
Vale la pena recordar que el cepillado ayuda a remover los restos de comida y la placa bacteriana que irrita las encías y que de no desprenderse es responsable de la formación de sarro. Por lo tanto es bueno incorporar algunas recomendaciones de la American Dental Associaton (ADA): 
• No es necesario sumergir los cepillos de dientes en soluciones desinfectantes o enjuagues bucales. Esto puede llevar a la contaminación cruzada de cepillos. 
• No cubrirlos, ni guardarlos en envases cerrados (un ambiente húmedo es más favorable para el crecimiento de las bacterias que en el espacio abierto). 
• No compartir los cepillos dentales. 
• Cambiar los cepillos de dientes cada 3 ó 4 meses o antes, si las cerdas parecen muy usadas o dañadas. 
• Si es posible almacenar el cepillo en posición vertical, de manera que el agua se escurra entre las cerdas y hacia abajo. 
• Enjuagar de manera profunda con agua de la canilla después de su uso. 
Varias son las fuentes de contaminación de los cepillos dentales. En primer lugar la boca, que es el hogar de diferentes tipos de gérmenes, y después los microorganismos que están presentes en el medio ambiente y que se depositan sobre las cerdas. Este concepto es trascendental en los baños compartidos por varias personas, lo que explica que la contaminación no solo sea por gérmenes propios sino también ajenos. 
En la última reunión anual de la Sociedad Americana de Microbiología (American Society for Microbiology) celebrada en junio del 2015 en Nueva Orleans, se presentaron datos preliminares en los que se documentó que el 60% de los cepillos dentales recogidos de baños de estudiantes estaban contaminados por microbios que habitan el intestino. Para llegar a esta instancia, los investigadores recolectaron los cepillos de dientes de los estudiantes que compartían un mismo baño. Por otro lado, se documentó que cada toilette era usado por 9.4 usuarios. 
Según Lauren Aber, autor del estudio y estudiante graduado de la Universidad de Quinnipiac en Hamden Connecticut, Estados Unidos, la principal preocupación es la contaminación por bacterias, virus y parásitos provenientes de la flora intestinal de otras personas que utilizan esa instalación. Una explicación posible es que los cepillos dentales quedan expuestos a los gérmenes del lugar que se diseminan por todas las superficies sin excepción. 
Si bien los microorganismos hallados por los investigadores se encuentran habitualmente en el intestino humano, algunas especies pueden ser más agresivas y transformarse en patógenas. Las enterobacterias o bacterias coliformes y las pseudomonas son las señaladas como las más frecuentes. 
En la medida que el medio social (familia, instituciones estudiantiles etc.) lo permita, seguir las recomendaciones de ADA constituye la mejor herramienta para el mantenimiento de una buena salud bucal individual y colectiva. Dra. Raquel Piazza

02 de Agosto - Pedro Julián Eymard

Pedro Julián Eymard, Santo
Presbítero y Fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento, 02 de Agosto

Martirologio Romano: San Pedro Julián Eymard, presbítero, el cual fue primeramente sacerdote diocesano y después miembro de la Compañía de María. Adorador eximio del Misterio eucarístico, fundó nuevas congregaciones, una de clérigos y otra de mujeres, para fomentar y difundir la piedad hacia el Santísimo Sacramento. Murió en la aldea La Mure, cerca de Grenoble, en Francia, donde había nacido (1868).

Nació en La Mure, al este de Francia, por donde poco antes (1799) había pasado el papa Pío VI, prisionero del Directorio -órgano ejecutivo del gobierno republicano francés desde el 1795-, dando bendiciones, y poco después (1815) pasó también Napoleón, el fugado de la isla de Elba, con cantos bélicos triunfales. Pedro fue hijo de un labrador arruinado que cambió el oficio por el de afilador ambulante -de algo hay que vivir- y contrajo segundas nupcias con una buena mujer de pueblo que le dio a Pedro nacido entre hermanastros. 
La familia no le facilita realizar su vocación religiosa; piensan que ellos son suficientemente pobres y no están para muchos dispendios, que es imposible prescindir de la ayuda que el hijo debe reportar al peculio familiar y afirman que también se puede agradar a Dios sin necesidad de buscar situaciones extremas. Pedro él es terco en su deseo. A escondidas va alternando el oficio de afilador con estudios ocultos.
El P. Guibert -futuro cardenal de París, ahora sólo un sacerdote joven-, ha pasado por el pueblo cuando Pedro tiene ya dieciocho años y, conociendo las delicadezas de Pedro con la Virgen María, avivó el incendio interior facilitando que el chico pudiera entrar en el noviciado de María Inmaculada de Marsella; pero una enfermedad lo puso al borde de la muerte y debió regresar a su casa.
Recuperada la salud, entró por fin en el seminario de Grenoble y recibió la ordenación sacerdotal en el año 1834. Es Cura de pueblo, estuvo en las parroquias de Chatte como coadjutor y como párroco rural en Montereynard; pero se muestra inquieto, como en búsqueda continua de algo que aún no sabe. Entró en contacto con el Cura de Ars y arraigó entre ellos una fuerte amistad. Llegó a entrar en el noviciado de los maristas de Marsella haciéndose miembro de la Sociedad de María; lo hacen director del colegio de Belley, Superior Provincial, Director de la Tercera Orden de María en Marsella, ciudad tan revuelta por las desatadas pasiones de la primera mitad del siglo XIX. Ejerce un intenso y amplio apostolado en la ciudad preferentemente entre los presos, enfermos y obreros. Con la señorita Jaricot funda un instituto que luego asumiría la Santa Sede como la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe.
En un ambiente impregnado de utilitarismo, que se propone endiosar la razón y que rezuma anticlericalismo por todos los poros, llegando al desprecio de lo sobrenatural, Pedro se ha pronunciado por lo que el mundo juzga despreciable, nada práctico y cosa propia de otra época perteneciente al decrépito pasado. 
Consultando a sus superiores previamente y al papa Pío IX después, funda la Congregación del Santísimo Sacramento que tiene como fin la adoración continua y permanente el Señor presente en la Eucaristía; para ello hace falta contar con sacerdotes piadosos, llenos de fe y deseosos de adorar con hambre de reparación. Y a ello se dedica. No le es difícil sólo por el ambiente laico propiciado desde lo más alto del Imperio como una de las consecuencias de la Restauración; también le llegaron primero los cansancios y aburrimientos de los que pensaron que aquello era una cosa más, probablemente pasajera y sin mucha entidad; luego vinieron las incomprensiones de los buenos; después la terrible y frecuente plaga entre los clérigos de los celos que, como sucede casi siempre, terminaron en traiciones y calumnias. 
Pero hace falta -piensa Pedro- instruir a la gente con verdadera doctrina porque la ignorancia es el principal de los males que está comprometiendo la fe, la piedad, la vida cristiana, la política y la vida social, permitiendo la manipulación de los ignorantes. Piensa que es preciso ocupar todos los púlpitos de las iglesias, sacar a Jesús Sacramentado del Sagrario, pero no como una momia, sino vivo, resucitado, presente y real. Hay que desempolvar la fe en Cristo Salvador presente en la Eucaristía; peregrino de ella, quemará sus energías por toda Francia, dejando tras sí asociaciones de sacerdotes, religiosas, hombres y mujeres seglares que tengan como finalidad exclusiva la adoración permanente a y agradecida al Señor Sacramentado. 
Así quedaron sentadas las bases para los futuros Congresos Eucarísticos el primero de los cuales tuvo lugar en Lila, en 1881, organizado por la antigua religiosa de la Congregación del Santísimo Sacramento, Señorita Tamisier, cuando él ya estaba en el Cielo.
Su actividad fue nada llamativa ni sorprendente, no llevó el marchamo de lo cultural ni el ribete de lo social; incomprensible, sí, para un mundo bastante cegato; pero que va al núcleo de toda otra posible y saludable actividad porque señala la primacía del orden sobrenatural.

sábado, 1 de agosto de 2015

Isaías 54

Isaías 54: Capítulo 54

1 ¡Grita de alegría, estéril, tú que no has dado a luz; prorrumpe en gritos de alegría, aclama, tú que no has conocido los dolores del parto! Porque los hijos de la mujer desamparada, son más numerosos que los de la desposada, dice el Señor.
2 ¡Ensancha el espacio de tu carpa, despliega tus lonas sin mezquinar, alarga tus cuerdas, afirma tus estacas!
3 Porque te expandirás a derecha y a izquierda, tu descendencia poseerá naciones enteras y poblará ciudades desoladas.
4 No temas, porque no te avergonzarás: no te sonrojes, porque no serás confundida: olvidarás la ignominia de tu adolescencia y no te acordarás del oprobio de tu viudez.
5 Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama «Dios de toda la tierra».
6 Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: «¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?», dice el Señor.
7 Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo;
8 en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor.
9 Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé ni inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más.
10 Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti.
11 ¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros;
12 haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas.
13 Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos.
14 Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.
15 Si alguien te ataca, no será de parte mía, el que te ataque, caerá a causa de ti.
16 Yo he creado al herrero que sopla las brasas y extrae una herramienta para su obra; yo he creado también al destructor para arrasar.
17 Ninguna herramienta forjada contra ti resultará eficaz, y tú desmentirás a toda lengua que se alce para juzgarte. Esta es la herencia de los servidores del Señor, ésta es la victoria que yo les aseguro –oráculo del Señor–.

La cara de la culpabilidad

La cara de la culpabilidad (02-08-15)

Había una vez un niño de 8 años que instintivamente contestó el teléfono de su casa y susurró, “Hola”. La voz del otro lado dijo, “Sí bueno, ¿Se encuentra tu mamá en casa?” el niño contestó: “Sí, pero está ocupada,” “¿Está tu papá en casa?” “Sí pero también está ocupado…” “Bueno, ¿Hay algún otro adulto en tu casa con el que pueda hablar?” “Sí, hay un policía y un bombero” “¿Podría hablar con uno de los dos?” “No, ellos también están ocupados” “¿Bueno, y qué están haciendo todos que están tan ocupados?” Hubo una pausa muy larga y después el niño contestó, “Me están buscando”.
Cuando somos culpables, instintivamente corremos a escondernos; creo que esa respuesta está tejida en nuestros genes. Esconderse fue exactamente lo que hizo Adán y Eva cuando Dios salió a buscarlos después de que ellos habían comido del fruto prohibido. Sin embargo, esconderse no es la mejor opción para tratar con nuestra culpabilidad ya que la culpabilidad no se soluciona cuando la escondemos, la negamos, o la cubrimos.
La próxima vez que se sienta culpable dele gracias a Dios que aun puede sentir. Digo eso porque cuando ese sentimiento de culpabilidad deja de existir en el alma del ser humano, significa que hemos llegado a ser insensibles, y las personas insensibles llegan a ser cada vez más capaces de adquirir actitudes y actividades destructivas hacia los demás.
Ese sentimiento de culpabilidad es bueno porque tiene el potencial de mantenernos humanos. Por otro parte, la culpabilidad puede devorarnos de adentro hacia fuera; asesinando la paz y nuestra libertad para funcionar. Ese tipo de culpabilidad por lo regular está asociado con algún error gigantesco o una falta mayor que cometimos en el pasado.
Cuando la culpabilidad toma dominio de nuestras almas nos sofocará nuestra vida. Así que cuando ese tipo de culpa inunde su vida el único antídoto es La Gracia de Dios.
Como puede ver, Dios comprende nuestras faltas y nuestros errores. Y aun cuando Dios se entristece con nosotros. El está dispuesto a perdonar todas nuestras faltas y a enmendar nuestros corazones rotos. Lo único que hay que hacer es pedírselo.
Y cuando lo hace, Dios intercambia nuestra culpabilidad por su Gracia. Así que la próxima vez que se equivoque o que falle, pídale perdón a Dios y yo le garantizo que Dios estará deseoso de perdonarlo. JC

Evangelio del Domingo 02 de Agosto

Día Litúrgico: Domingo XVIII (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Jn 6,24-35): En aquel tiempo, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: ‘Pan del cielo les dio a comer’». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».

«Señor, danos siempre de ese pan (…) Yo soy el pan de la vida»

Comentario: Rev. D. Joaquim FONT i Gassol (Igualada, Barcelona, España)

Hoy vemos diferentes actitudes en las personas que buscan a Jesús: unos han comido el pan material, otros piden un signo cuando el Señor acaba de hacer uno muy grande, otros se han apresurado para encontrarlo y hacen de buena fe -podríamos decir- una comunión espiritual: «Señor, danos siempre de ese pan» (Jn 6,34).
Jesús debía estar muy contento del esfuerzo en buscarlo y seguirlo. Aleccionaba a todos y los interpelaba de varios modos. A unos les dice: «Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna» (Jn 6,27). Quienes preguntan: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» (Jn 6,28) tendrán un consejo concreto en aquella sinagoga de Cafarnaúm, donde el Señor promete la Sagrada Comunión: «Creed».
Tú y yo, que intentamos meternos en las páginas de este Evangelio, ¿vemos reflejada nuestra actitud? A nosotros, que queremos revivir esta escena, ¿qué expresiones nos punzan más? ¿Somos prontos en el esfuerzo de buscar a Jesús después de tantas gracias, doctrina, ejemplos y lecciones que hemos recibido? ¿Sabemos hacer una buena comunión espiritual: ‘Señor danos siempre de este pan, que calma toda nuestra hambre’?
El mejor atajo para hallar a Jesús es ir a María. Ella es la Madre de Familia que reparte el pan blanco para los hijos en el calor del hogar paterno. La Madre de la Iglesia que quiere alimentar a sus hijos para que crezcan, tengan fuerzas, estén contentos, lleven a cabo una labor santa y sean comunicativos. San Ambrosio, en su tratado sobre los misterios, escribe: «Y el sacramento que realizamos es el cuerpo nacido de la Virgen María. ¿Acaso puedes pedir aquí el orden de la naturaleza en el cuerpo de Cristo, si el mismo Jesús nació de María por encima de las leyes naturales?».
La Iglesia, madre y maestra, nos enseña que la Sagrada Eucaristía es «sacramento de piedad, señal de unidad, vínculo de caridad, convite Pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura» (Concilio Vaticano II).

La Sarcopenia afecta a más de 50 millones de personas

La Sarcopenia afecta a más de 50 millones de personas

La masa muscular esquelética disminuye casi el 50% entre los 20 y los 90 años. Resultados preliminares de una investigación local, demuestran que la sarcopenia – la disminución de la fuerza y masa muscular- es muy frecuente, alcanzando al 20% de un grupo de mujeres mayores de 60 años. 
La masa muscular tiene suma importancia para nuestro cuerpo ya que permite la locomoción, tiene un rol clave en el consumo de oxígeno y en el metabolismo energético corporal; además de tener una relación estrecha con el esqueleto. 
La Sarcopenia o debilidad muscular, es la progresiva disminución de la masa muscular que acompaña al aumento de la edad. La masa muscular alcanza su mayor desarrollo alrededor de los 40 años y luego disminuye constantemente. Aun después de los 70 años puede disminuir anualmente alrededor del 1% en el hombre y 0,5% en la mujer. 
La Sarcopenia se caracteriza por una pérdida gradual y generalizada de la masa y fuerza muscular. Esta condición aumenta el riesgo de presentar discapacidad física, deterioro de la calidad de vida y caídas. Además, hay una estrecha relación entre el tejido muscular y el esquelético, determinando que la pérdida de uno conlleve a la pérdida del otro. 

¿Por qué perdemos nuestra masa muscular? 
Son muchas las causas: 
• Disminución de la actividad física 
• Aumento de la inflamación 
• Disminución de las hormonas anabólicas 

Un estudio argentino sobre Sarcopenia 
El Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas (IDIM), llevó a cabo un estudio, donde se evaluó la masa y fuerza muscularen 115 mujeres mayores de 60 años. "El objetivo de este estudio es determinar la frecuencia de Sarcopenia en una población de mujeres mayores de 60 años que concurran a nuestra Institución durante todo el 2015. Acabamos de analizar lo acontecido en los primeros 4 meses del estudio" especificó la Dra. Belén Zanchetta, médica especialista en osteología y endocrinología de IDIM. La edad media de las mujeres era de 71 años con un rango entre 60 y 92 años. 36 mujeres (el 20% del grupo) cumplieron los criterios de debilidad muscular o Sarcopenia. Además el 51% de estas mujeres tenían Osteoporosis, 47.2% osteopenia y solo 3.7% era normal según su densitometría. El estudio consistió en la realización de una densitometría corporal total para medir la cantidad de masa muscular y de una entrevista médica en la que se realizaron varios procedimientos para evaluar la fuerza y el rendimiento muscular. 

¿Cómo se puede evaluar la masa muscular? 

• Medición de la masa muscular: Densitometría corporal total (DXA). 
Este estudio permite diferenciar con precisión los tejidos adiposo, mineral óseo y magro. Expone al paciente a una cantidad mínima de radiación. Es seguro y de fácil realización y gran reproducibilidad. 

 Medición de la fuerza muscular: Fuerza de prensión (hand grip). 
La evaluación de la fuerza del puño (hand grip strength) es la prueba más común y mejor estandarizada para el uso clínico. Se toman con un dinamómetro tres mediciones de fuerza en cada puño y se selecciona el valor mayor para el registro. La fuerza de prensión manual isométrica guarda una estrecha relación con la fuerza muscular de las extremidades inferiores. 

• Medición del rendimiento o potencia muscular: Velocidad de la marcha (velocidad motriz común). 
Es la medición del tiempo empleado para caminar 4 m con marcha habitual. La marcha habitual cronometrada tiene valor predictivo de la aparición de discapacidad. En total se realizan tres mediciones y se selecciona el valor promedio de las mediciones. 

• Levantarse de una silla (sit-stand). 
Esta prueba es muy útil para evaluar la evolución a largo plazo. El paciente se levantará de la silla con los brazos cruzados sobre los hombros cinco veces consecutivas. Deberá erguirse por completo y tocar la silla al sentarse se toma el tiempo desde que se empieza la prueba y hasta que queda erguido completamente la quinta repetición. 
"La baja masa y fuerza muscular son potencialmente reversibles y ha sido demostrado que hasta los ancianos más frágiles pueden mejorar con intervención, especialmente de ejercicio. Vale la pena identificar a nuestro pacientes en riesgo” especificó la Dra. Belén Zanchetta, médica especialista en osteología y endocrinología de IDIM 

Recomendaciones para prevenir la pérdida de masa y rendimiento muscular deben incluir: 
• Ejercicios de resistencia física 
• Dieta con contenido proteico de 1,0 a 1,2 g/kg de peso 
• Administración de vitamina D para mantener niveles de 25OHD mayores de 30 ng/ml.

01 de Agosto - Mauricio Iñiguez de Heredia Alzola

Mauricio Iñiguez de Heredia Alzola, Beato
Religioso y Mártir, 01 de Agosto

Martirologio Romano: En varias ciudades de España, Beatos Mauricio Iñiguez de Heredia Alzola, y 23 compañeros, todos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, asesinados por odio a la Fe. (1936-37) 
Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha dado a España 95 mártires, 71 de ellos beatificados por el Papa Juan Pablo II, a los que se suman este grupo de 24 religiosos, cuyo martirio fue aprobado por el Papa Francisco el 5 de julio de 2013.
Todos ellos tuvieron la oportunidad de abandonar los hospitales donde servían, y así salvar la vida, pero decidieron quedarse con los enfermos y niños a los que atendían. "Me quedo junto a los enfermos, pase lo que pase, y quiero correr la misma suerte que el resto de los Hermanos", se sabe que dijeron varios de ellos. También hay testimonios de perdón a los enemigos: "Vosotros me mataréis, pero yo rogaré por vosotros", dijo el Hermano Gumersindo a los milicianos que, poco antes, le habían detenido mientras servía la cena a los enfermos.

Su vida
Nacido en Dallo, Álava, el año 1882, entra en la Orden a los 17 años. Forma parte como hospitalario de las comunidades de Ciempozuelos, Carabanchel, Madrid y Barcelona; es superior en Valencia (1914), Palencia (1920) y Málaga (1925), ecónomo de San Rafael, de Madrid (1928) y del Sanatorio de Ciempozuelos (1931-1936). Al ser incautado el centro, al día siguiente, es enviado por el superior a Madrid para liquidar algunos pagos pendientes. Yendo en el tren le arrestan, roban el dinero y encarcelan. La noche del mismo día 1 de agosto es asesinado en el término de Valdemoro con otros dos eclesiásticos. Tenía 54 años. No se conservan sus restos.

ORACIÓN
Acudimos a ti, Jesús,
que eres el divino Samaritano y el mártir del Gólgota,
recordando a los Mártires Hospitalarios de San Juan Dios.
Tú prometiste confesar delante de tu Padre celestial 
a quién te confesara ante los hombres. 
Los Beatos Hno. Mauricio Íñiguez de Heredia 
y 23 Hermanos compañeros mártires 
testimoniaron, con su vida hospitalaria y con su muerte por la fe, 
la autenticidad del amor a ti en el servicio de los pobres y enfermos. 
Con la humildad y confianza, apoyados en tu palabra fiel 
unida a los méritos de su sacrificio, 
te pedimos, por la intercesión de éstos tus bienaventurados mártires, 
nos concedas la gracia que ahora imploramos
para gloria tuya y nuestra salvación. Así sea.