viernes, 2 de marzo de 2018

Anafilaxia: Qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento

¿Qué es?
La anafilaxia es una reacción alérgica potencialmente mortal. Se produce cuando se expone a algo a lo que es gravemente alérgico. Se requiere atención médica inmediata. 

Síntomas
Los síntomas varían en función del grado de su alergia y la cantidad de exposición. Van de leves a graves. Los posibles síntomas incluyen:
  • Inflamación en la boca, garganta u otra parte del cuerpo
  • Urticaria, sarpullido, o picazón en la piel
  • Piel pálida, o piel roja y caliente (enrojecida)
  • Dificultad para respirar o falta de aliento
  • Sensación de opresión en el pecho
  • Mareos
  • Desmayos
  • Dolor de estómago
  • Náuseas, vómitos o diarrea
  • Sentimiento de ansiedad
  • Presión arterial baja
  • Paro cardíaco
 Causas
La anafilaxia es más frecuentemente causada por la exposición a un alérgeno. Durante una reacción normal, su cuerpo produce anticuerpos para luchar contra el alérgeno. Durante una reacción severa, su sistema inmune puede entrar en pánico. Esto lleva a la anafilaxia, la cual es muy peligrosa. 
Los alérgenos que pueden causar la anafilaxia incluyen:
  • Alimentos, tales como mariscos, nueces, cacahuetes, huevos y frutas.
  • Medicamentos, tales como antibióticos, aspirina, analgésicos de venta libre, inyecciones para la alergia, y medios de contraste para procedimientos de imagen.
  • Látex o hule que se encuentra en los guantes quirúrgicos, suministros médicos, y muchos productos domésticos.
  • Picaduras de insectos, tales como abejas, avispas, avispones, chaquetas amarillas, moscas de sierra, y hormigas rojas.
 Diagnóstico
Si usted o alguien a su alrededor sufre de anafilaxia, llame a URGENCIAS MÉDICAS de inmediato. Llame a su médico si tiene síntomas leves de anafilaxia. Querrán evaluar si sus síntomas son leves o graves. Pueden diagnosticarle la causa de la reacción y proporcionar tratamiento. 

Prevención
A continuación, se presentan formas de ayudar a prevenir o evitar la anafilaxia.
  • Alertar a los médicos acerca de cualquier alergia que tenga.
  • Dígale a su médico si ha sufrido anafilaxia en el pasado. Esto debería estar registrado en su expediente médico.
  • Evite comer o tocar alimentos a los que usted es alérgico. Incluso pequeñas cantidades pueden causar una reacción severa. Lea la lista de ingredientes en los alimentos envasados. Cuando coma fuera, coméntele al camarero sobre su alergia.
  • Si usted es alérgico a las picaduras de insectos, lleve ropa protectora y repelente de insectos cuando esté afuera.
  • Utilice o lleve un brazalete, llavero o tarjeta de alerta médica. Esto ayudará a los médicos y profesionales de la salud que lo traten en caso de emergencia.
  • Lleve un kit de emergencia para anafilaxia con usted en todo momento. Su médico puede recetarle esto. Contiene un medicamento para reducir la reacción alérgica una vez que se inicia. El medicamento se denomina inyector de epinefrina. Su familia, amigos y compañeros de trabajo deberían saber cómo usarlo. El kit también puede incluir un antihistamínico, tal como la difenhidramina.
 Tratamiento
El tratamiento para la anafilaxia debe iniciarse de inmediato. Si ve que alguien tiene una reacción, llame URGENCIAS MEDICAS para obtener asistencia médica. Si la persona tiene un kit de emergencia con un EpiPen, coloque la inyección en el brazo o la pierna. El EpiPen es un tratamiento a corto plazo. La persona todavía debe ir al hospital para obtener tratamiento y atención. Ciertas alergias pueden requerir una serie de inyecciones de desensibilización. 

Vivir con la anafilaxia
La mayoría de las personas que reciben tratamiento viven una vida normal y plena. Si no recibe tratamiento y los síntomas son severos, usted podría morir. Después del tratamiento, debe pedirle a alguien se quede con usted durante 24 horas para asegurarse de que no ocurra otro ataque. Hable con su médico acerca de cómo prevenir futuros ataques. Ellos pueden recetarle un equipo de emergencia y enseñarle cómo usarlo. 

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03 de Marzo - Inocencio de Berzo

Inocencio de Berzo, Beato
Presbítero Capuchino, 03 de Marzo

Martirologio Romano: En Bérgamo, también de Lombardía, en Italia, beato Inocencio de Berzo (Juan) Scalvinoni, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que brilló por su eximia caridad difundiendo la palabra de Dios y escuchando las confesiones (1890).
Etimológicamente: Inocencio = Aquel que no tiene maldad, es de origen latino.
Fecha de beatificación: 12 de noviembre de 1961 por el Papa Juan XXIII.

Inocencio, hijo de Pedro Scalvinoni y Francisca Poli, nació el 19 de marzo de 1844 en Niardo en Valcamonica (Brescia), en el bautismo se le llamó Juan. Perdió pronto a su padre. Entró al Seminario y se ordenó sacerdote el 2 de junio de 1867. Coadjutor parroquial, se distinguió por su desprendimiento de las cosas, por la asiduidad en el confesionario y su caridad para con los pobres, la asistencia a los enfermos y la predicación humilde.
Nombrado por su obispo Vicerrector del Seminario, un año después fue nuevamente destinado al trabajo pastoral parroquial en Berzo, donde desarrolló una intensa actividad apostólica, a base de oración, buen ejemplo y una predicación sencilla y paternal, acompañamiento individual a las personas para conducirlas a Dios. Pero el Señor lo llamaba a una vida más austera. Después de una mayor preparación espiritual, superadas no pocas dificultades, pidió ser admitido entre los Hermanos Menores Capuchinos, donde ingresó en 1874, con el nombre de Fray Inocencio.
Fue a Albino, luego al convento de la Santísima Anunciata, como vice maestro de novicios; en 1880 fue asignado a la redacción de los Anales franciscanos en Milán. Después fue a Crema, llevando a todas partes la irradiación de su santidad. Nuevamente destinado al convento de la Santísima Anunciata, donde encontró lo que su espíritu anhelaba: ser santo a toda costa. En el solitario convento tenía modo de sumergirse en aquella unión con Dios que era acorde con su temperamento, secundar su intensa ansia de sacrificio, de penitencia y de ocultamiento. Su ideal era anularse y hacerse olvidar, el ejercicio de prolongadas horas de oración y de contemplación, el desempeño de los humildes oficios del ministerio sacerdotal y de aquellos todavía más humildes de la vida conventual, como la petición de limosna de casa en casa, con la predicación del buen ejemplo y de una buena palabra. La belleza de su alma se transparentaba a través de estas manifestaciones. 
Predicó cursos de ejercicios espirituales a sus cohermanos, en los cuales derramó la abundancia de su espíritu seráfico. En este ministerio de la predicación de ejercicios espirituales debió imponerse violencia, pues no se consideraba capaz de nada.
Murió a los cuarenta y seis años el 3 de marzo de 1890, en la enfermería del convento de Bérgamo. El Señor llamó a sí al siervo bueno y fiel, que había vivido en la humildad y en la pobreza. Sus paisanos de Berzo reivindicaron el cuerpo de este auténtico hijo de San Francisco.

Frente al cinismo

Por mucho que nos tapemos los ojos y nos cerremos los oídos, los datos están ahí con toda su brutalidad. Millones de seres humanos mueren cada año de hambre y desnutrición.
No hace falta que nadie utilice bombas químicas. No son necesarias armas de destrucción masiva. Nosotros, los pueblos más civilizados del Planeta, nos bastamos para ir destruyendo masivamente seres humanos, desarrollando sin límite alguno, nuestro bienestar a costa de exprimir o ignorar a los pueblos más indefensos.
Ésta es hoy nuestra mayor vergüenza. Tenemos recursos para eliminar el hambre, pero seguimos ciegos nuestra carretera egoísta hacia un bienestar siempre mayor, mientras millones de niños vienen al mundo sólo a sufrir y morir de desnutrición en pocos años.
Los expertos nos han alertado hace tiempo. Estamos llevando demasiado lejos la desigualdad y el desequilibrio. Los excluidos de la vida no soportan ya tanta burla cruel. Y en Occidente empezamos a sentir cada vez más el acoso, la rebelión desesperada y hasta la reacción violenta de quienes no se resignan a vivir sin esperanza alguna.
Los teólogos están hablando de la necesidad de introducir en el Planeta una «ética de la compasión universal». Las mentes más lúcidas llaman a funcionar con otro concepto de «desarrollo sostenible» para todos los pueblos. Manos Unidas nos invita a la Campaña contra el Hambre con un lema que lo dice todo: «COMPARTE LO QUE IMPORTA».
Pero los poderosos de la Tierra siguen ciegos y sordos. No saben impulsar políticas de acercamiento, cooperación y solidaridad. Sólo se les ocurren medidas de fuerza: endurecer las fronteras, frenar la inmigración, controlar el petróleo, defender el propio bienestar...
Frente a esta actitud cínica y temeraria, hemos de crear otra conciencia en los pueblos ricos de Europa. El próximo domingo podemos hacer un gesto humilde pero significativo. Nuestra aportación a la Campaña contra el Hambre servirá para promocionar entre los pobres el desarrollo, no la guerra. JAP

Evangelio del Sábado 03 de Marzo

Día litúrgico: Sábado II (B) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32): En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre. 
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta. 
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’».

«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti»

Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España)

Hoy vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de un hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos.
Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre...
«Padre, he pecado» (cf. Lc 15,21), queremos decir también nosotros, y sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de la Eucaristía: «Comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc 15,23-24). Así, ya que «Dios nos espera —¡cada día!— como aquel padre de la parábola esperaba a su hijo pródigo» (San Josemaría), recorramos el camino con Jesús hacia el encuentro con el Padre, donde todo se aclara: «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II). 
El protagonista es siempre el Padre. Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.

jueves, 1 de marzo de 2018

Los controles periódicos pueden prevenir o tratar el 80% de los casos de discapacidad visual

La vista se desarrolla desde el nacimiento a medida que la corteza cerebral recibe estímulos apropiados de ambos ojos, por lo que realizarse chequeos periódicos muy sencillos es de relevancia durante toda la vida.
La cifra mundial estimada de personas con discapacidad visual en la actualidad es de 253 millones. De este total, 36 millones padecen ceguera y 217 millones tienen discapacidad visual. La importancia del control oftalmológico de manera preventiva, aún sin síntomas visuales, radica en que más del 80% del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar. 
Según estimaciones recientes, las principales causas mundiales de discapacidad visual y/o ceguera permanente o transitoria son los errores de refracción no corregidos (necesidad de lentes), las cataratas no operadas, la degeneración macular relacionada con la edad, la retinopatía diabética y el glaucoma, entre otras. Esto hace que sea muy importante realizar los controles oftalmológicos de manera periódica, a pesar de no tener ninguna molestia. 
En lo que respecta a los niños, se calcula que hay unos 19 millones con discapacidad visual, de los cuales 12 millones la padecen debido a errores de refracción.
Aproximadamente 1,4 millones de menores de 15 años sufren ceguera irreversible y necesitan acceso a servicios de rehabilitación visual para optimizar su funcionamiento y reducir la discapacidad. “Las cifras avalan la relevancia de los controles visuales en niños desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. El sistema visual del recién nacido es inmaduro y se va desarrollando a medida que la corteza cerebral recibe estímulos apropiados de ambos ojos durante los primeros años de vida. La etapa lábil de desarrollo de la corteza visual es desde el nacimiento y hasta los 8 años de vida aproximadamente”, explica la Dra. Laura Taverna, médica oftalmóloga de INEBA. 
Todas las patologías que no se puedan advertir en esa etapa pueden derivar en una ambliopía (falta de desarrollo de la corteza visual por falta de estímulo), lo que popularmente se conoce como “ojo perezoso”. El cerebro del ser humano en el área visual requiere de estímulo continuo para desarrollarse – lo que no sucede con otros órganos - y esto determinará la agudeza visual en la edad adulta. 
Dentro de las causas más comunes de “ojo perezoso” o ambliopía se encuentran la ametropía, es decir, la presencia de un vicio refractivo en ambos ojos, las hipermetropías, miopías y/o astigmatismos. También el estrabismo (los ejes oculares no están paralelos o alineados con el objeto de fijación). 
Otra causa es por la privación al cerebro de la visión nítida, como ocurre en casos de alteración de la transparencia de medios oculares (como, por ejemplo, en pacientes con cataratas, opacificaciones corneales, hemorragias en el vítreo, retinopatías, etc.). 
“Antes de comenzar el ciclo lectivo – y con una frecuencia anual - es recomendable hacer los chequeos correspondientes en niños. El examen es muy simple y consiste en toma de la agudeza visual, examen del ojo con lámpara de hendidura y un fondo de ojos para estudiar la retina y el nervio óptico. De manera rápida y sencilla se puede determinar la mayor parte de la patología y así prevenir y/o tratar posibles enfermedades oftalmológicas”, concluye la especialista de INEBA.

Santa Madre de Dios...