jueves, 31 de enero de 2019

Día litúrgico: Viernes III (C) del T.O.

Texto del Evangelio (Mc 4,26-34): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». 
Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

«El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano (...y)
la tierra da el fruto por sí misma»

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España)

Hoy Jesús habla a la gente de una experiencia muy cercana a sus vidas: «Un hombre echa el grano en la tierra (...); el grano brota y crece (...). La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga» (Mc 4,26-28). Con estas palabras se refiere al Reino de Dios, que consiste en «la santidad y la gracia, la Verdad y la Vida, la justicia, el amor y la paz» (Prefacio de la Solemnidad de Cristo Rey), que Jesucristo nos ha venido a traer. Este Reino ha de ser una realidad, en primer lugar, dentro de cada uno de nosotros; después en nuestro mundo.
En el alma de cada cristiano, Jesús ha sembrado —por el Bautismo— la gracia, la santidad, la Verdad... Hemos de hacer crecer esta semilla para que fructifique en multitud de buenas obras: de servicio y caridad, de amabilidad y generosidad, de sacrificio para cumplir bien nuestro deber de cada instante y para hacer felices a los que nos rodean, de oración constante, de perdón y comprensión, de esfuerzo por conseguir crecer en virtudes, de alegría...
Así, este Reino de Dios —que comienza dentro de cada uno— se extenderá a nuestra familia, a nuestro pueblo, a nuestra sociedad, a nuestro mundo. Porque quien vive así, «¿qué hace sino preparar el camino del Señor (...), a fin de que penetre en él la fuerza de la gracia, que le ilumine la luz de la verdad, que haga rectos los caminos que conducen a Dios?» (San Gregorio Magno).
La semilla comienza pequeña, como «un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas» (Mc 4,31-32). Pero la fuerza de Dios se difunde y crece con un vigor sorprendente. Como en los primeros tiempos del cristianismo, Jesús nos pide hoy que difundamos su Reino por todo el mundo.

miércoles, 30 de enero de 2019

Gregorian (126) - Paz en la Tierra (con Amelia Brightman en vivo)


Buenos días... 44


Buenos días... 43


Virgen... 93


Lesmes, Santo

Abad, 30 de Enero
Martirologio Romano: En la ciudad de Burgos, Castilla la Vieja (España), san Lesmes, abad, que convirtió en monasterio la capilla de San Juan y el hospital de pobres contiguo (1097).

San Lesmes es un santo tan burgalés como el Cid, su contemporáneo, y cuyo sepulcro se venera en la iglesia de su nombre en Burgos, ciudad de la que es patrono. Ahora bien, como suele ocurrir con los santos, su lugar de nacimiento es muy otro, y al saber que Lesmes es una adaptación fonética de Adelelmo, quizás empiece a sonarnos a menos castizo y castellano. En realidad era del otro lado de los Pirineos, de Loudun, en el Poitou, y debía de llamarse Adelelme, o, aún más, a la francesa, Aleaume. Nació de una familia acaudalada, y después de repartir sus bienes entre los pobres vistió las ropas de uno de sus antiguos criados y fue en peregrinación a Roma. 
Más tarde fue monje y llegó a ser abad del monasterio de La Chaise-Dieu, fundado por san Roberto, en la Auvernia, hasta que Constanza, que era de origen borgoñón, la esposa del rey castellano Alfonso VI, le llamó a España para introducir la liturgia romana en sustitución de la mozárabe. 
Lesmes fundó en Burgos el monasterio benedictino de San Juan Evangelista, y allí se dedicó a atender a las necesidades de los peregrinos de Santiago, quizá recordando los lejanos tiempos en que él también peregrinaba, y al cuidado de los enfermos. El despliegue de caridad religiosa al servicio de todos y especialmente de los enfermos, hasta su muerte el año 1097, le mereció el ser considerado por Burgos como su Santo Patrono. Este francés, al que imaginamos siempre con los severos, rígidos trazos de la iconografía románica, se identificó tanto con su ciudad de adopción que casi hemos llegado a olvidar que vino de otras tierras; para hacer a Castilla y a España más universal, según el modelo de Roma, y para fundirse servicialmente con la etapa de Burgos en el camino de Santiago, viendo cómo su nombre se iba transformando en boca de los burgaleses, haciéndose pronunciable para ellos, hasta quedar convertido en un signo más de su entrega total a una misión.

Síntomas de diferentes tipos de cáncer

Una nueva mancha en la piel, tos persistente, sangrado, problemas al orinar o cambios en los senos, podrían indicar alguna forma de cáncer. Prestar atención a éstas y otras señales ayudarán a detectar esta enfermedad en una fase muy temprana. Conócelos.

1. Cambios en la piel

Tener un nuevo lunar en la piel o mancha que cambia de tamaño, forma y color podría ser un signo de cáncer de piel, el tipo de cáncer más común en EE.UU., según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Ante la presencia de una marca inusual, se sugiere visitar al médico para una revisión de la piel.

2. Problemas en la boca

La mayoría de los cambios en la boca no son indicio de algo grave, pero en caso de que existan llagas rojas que no se curan al cabo de unas semanas, especialmente si se fuma con frecuencia, podrían ser un signo del cáncer oral. Tener dificultades para mover la mandíbula o tener dolor de boca, son otros de los síntomas, según los CDC.

3. Tos persistente

La tos que no desaparece y que incluso empeora con el tiempo puede indicar algún signo de cáncer de pulmón. De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer, ser fumador eleva el riesgo de desarrollar este problema. En algunos casos, la tos puede venir acompañada de sangre.

4. Cambios en los senos

Aunque en ciertos casos encontrar una bolita o bulto extraño en los senos no indica cáncer, en otros podría tratarse de un tumor maligno. Después del cáncer de piel, el de seno es el segundo tipo más frecuente en EE.UU.

5. Hinchazón

Si una mujer tiene hinchazón constante, que viene de la mano de fatiga, pérdida de peso y dolor de espalda, es importante acudir con un médico. Y es que tales síntomas podrían obedecer al cáncer de ovario, informa la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. 

6. Dificultad al orinar

En el caso de los varones, si existen problemas urinarios, como sentir ganas repentinas de orinar, dificultad para iniciar el flujo, dolor o ardor en la micción o presencia de sangre en la orina o semen, podría tratarse de cáncer de próstata. El tacto rectal o el examen del antígeno prostático podrían diagnosticarlo. Es importante consultar con un profesional de salud.

7. Nódulos inflamados

Uno de los principales síntomas de la leucemia o linfoma es cuando los nódulos (las pequeñas glándulas con forma de frijol en el cuello, axilas y otros lugares del cuerpo) se inflaman. Aunque otras causas podrían provocar este signo, se recomienda organizar una visita con el médico.

8. Pérdida de peso

Parece una buena noticia, pero perder peso sin modificar hábitos alimenticios ni añadir actividad física, podría obedecer a problemas del páncreas, estómago, esófago y el pulmón. También se debería a otros factores como el estrés o problemas de tiroides, por eso, realiza una visita al médico y despeja estas dudas.

9. Fatiga extrema

Podría sonar una exageración, pero la fatiga puede ser una señal temprana de la leucemia. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., en casos como el cáncer de colon o de estómago, puede haber pérdida de sangre de manera interna que se refleja en este síntoma.

10. Cambios en los testículos

Si en el caso de los hombres se nota un bulto o inflamación en los testículos, se recomienda ver a un médico a la brevedad. Este síntoma se asocia comúnmente con el cáncer testicular. Al igual que los casos anteriores, existen exámenes y pruebas que ayudan a detectarlo y tratarlo en forma temprana.

¿Qué es el lenguaje para viejos? Falta de respeto aceptada

Si hay una cosa que los ancianos no pueden soportar es cuando los demás les hablan con paternalismo o con altanería. Es una falta de respeto y puede ser perjudicial. Pero, ¿qué piensan realmente los adultos mayores cuando los demás les hablan así? Vamos a verlo:
Faye Kirtley no aprecia que los empleados de la tienda le hablen y actúen como si “no supiera lo que estoy haciendo”, dice ella. La anciana de 88 años también agrega que “es vergonzoso y no sé por qué creen que está bien tratar así a una persona mayor. Tal vez tengan personas en su familia a las que también les hablan así”.
Bárbara Tack, de 76 años, se estremece cuando la gente la llama por diminutivos como “ancianita” o “pequeña señora”. Pero nunca deja que la gente que usa esa terminología la desanime. En una ocasión, corrigió a una cajera de un supermercado: “Le dije: No soy joven y creo que es un insulto llamar la atención sobre mi edad”, dijo Tack. “Parecía disgustada, así que lo moderé con algo como: 'Me hace sentir mal que todo lo que puedas ver sea de mi edad'. Pero escucho ese tipo de comentario condescendiente con demasiada frecuencia”.
También compartió una historia sobre un amigo, un hombre de 70 años que se sintió ofendido por lo que percibió como instrucciones infantiles que le dio una enfermera en el consultorio de un médico: “Lo siento, tienes que quitarte el suéter para que pueda tomarte la presión arterial. Sé que hace frío afuera y puedes volver a ponértelo de inmediato”.
Pero a lo que se refieren los dos adultos mayores mencionados anteriormente se conoce como elderspeak o “lenguaje para viejos” (lenguaje condescendiente, con actitud de superioridad). Ocurre cuando los trabajadores de la salud, el personal de servicio, los vecinos o incluso los miembros de la familia se dirigen hacia un adulto mayor como si fuera un niño con un entendimiento limitado. El Elderspeak suena como hablar con un bebé o con un habla simplificada y, de hecho, es un síntoma de cómo a menudo se perciben los adultos mayores. Pero, ¿Por qué se produce esto? Las personas tendemos a ver y tratar a los adultos mayores como si no fueran productivos en la sociedad.
El “lenguaje para viejos” generalmente implica hablar despacio y en voz alta, con pronunciaciones muy marcadas. También emplea el uso frecuente de palabras como 'cariño' e incluso el pronombre 'nosotros', siempre en plural como en frases: “¿Queremos ir a cenar fuera?”
Sin embargo, elderspeak o “lenguaje para viejos” tiene un impacto negativo en los adultos mayores. Este tipo de habla no solo es condescendiente e irrespetuoso, sino que puede dañar su salud mental y su bienestar. Una investigadora en un estudio sobre los efectos de personas mayores de la Universidad de Yale, Becca Levy, encontró que la práctica “envía un mensaje de que el paciente es incompetente y comienza una espiral negativa hacia abajo para los adultos mayores que reaccionan con una disminución de la autoestima, la depresión y retirada”.
Además, las personas que viven con demencia leve a moderada pueden verse aún más afectadas por este tipo de lenguaje. De hecho, estas personas pueden incluso volverse agresivas o poco cooperativas cuando se usa el habla del anciano.
El respeto es, sin duda, importante. En un artículo sobre los peligros del envejecimiento por LifeCare Advocates, una administración de la atención con sede en Newton, Massachusetts, una de las tácticas mencionadas con las personas mayores incluye en el entrenamiento de trabajadores de la salud, abstenerse de usar diminutivos y preguntar a los adultos mayores cómo quiere ser abordados. Para algunos, por ejemplo, el uso de su primer nombre demuestra una falta de respeto. Al final del día, la forma en que hablas con un adulto mayor simplemente se reduce a una cuestión de dignidad.

Consejos para controlar tus niveles de ácido úrico

Los altos niveles de ácido úrico en el torrente sanguíneo, también conocido como hiperuricemia, pueden ocurrir como resultado de un aumento en la producción de ácido úrico en el cuerpo o una disminución de la excreción de la misma a través de los riñones. Esto puede conducir a problemas como la artritis gotosa (depósitos de cristal de ácido úrico en las articulaciones, generalmente el dedo gordo), cálculos renales y fallo renal. Además, estudios recientes también se han asociado con altos niveles de ácido úrico en sangre con enfermedades cardiovasculares e hipertensión.
Los factores que pueden ayudar a contribuir a niveles altos de ácido úrico incluyen una dieta alta en purinas, consumo excesivo de alcohol, obesidad, insuficiencia renal, genética, tiroides hipoactiva y diabetes. Ciertos tipos de cáncer, quimioterapia y otros medicamentos, como los diuréticos, también pueden ayudar a empeorar la situación.
Hay algunos consejos y remedios naturales que te ayudarán a reducir y controlar tus niveles de ácido úrico. Te presentamos 8 de ellos. 
1. Vinagre de manzana
Es un limpiador natural y desintoxicante, el vinagre de sidra de manzana puede ayudar a eliminar el ácido úrico del cuerpo. Este vinagre contiene ácido málico que ayuda a romper y eliminar el ácido úrico. Además, ayuda a restaurar el equilibrio ácido alcalino en el cuerpo y proporciona beneficios anti-inflamatorios y antioxidantes.
• Agrega una cucharadita de vinagre de manzana crudo, orgánico, sin pasteurizar a un vaso de agua.
• Bebe esta solución 2-3 veces al día.
Puedes aumentar lentamente la cantidad de vinagre de manzana a dos cucharadas por vaso de agua y continuar hasta que tus niveles de ácido úrico hayan disminuido.
2. Jugo de limón
Podrías pensar que el jugo de limón hace que el cuerpo sea más ácido, en realidad, pero tiene el efecto opuesto y ayuda a neutralizar el ácido úrico. Además, su contenido de vitamina C también ayuda a disminuir los niveles de ácido úrico.
• Exprime el jugo de un limón en un vaso de agua tibia y tómalo por la mañana con el estómago vacío. Continúa haciendo esto durante unas semanas.
• También puedes tomar suplementos de vitamina C, pero consulta a tu médico primero para que puedan darte la dosis adecuada.
3. Cerezas
Las cerezas y otras bayas oscuras contienen productos químicos que ayudan a reducir los niveles de ácido úrico. Además, las bayas púrpuras y de color azul contienen flavonoides (conocidos como antocianinas) que ayudan a reducir el ácido úrico y reducen la inflamación y la rigidez.
• Toma media taza de cerezas cada día durante unas semanas.
• Agrega arándanos, fresas, tomates, pimientos y otras vitaminas C y frutas y verduras ricas en antioxidantes a tu dieta.
4. Bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio es muy eficiente en la reducción de los niveles de ácido úrico y reducir el dolor de gota. Ayuda a mantener el equilibrio alcalino natural en el cuerpo y hace que el ácido úrico sea más soluble y más fácil de eliminar de los riñones.
• Mezcla media cucharadita de bicarbonato de sodio en un vaso de agua.
• Bebe hasta cuatro vasos de este al día durante dos semanas. Puedes beberlo cada 2-4 horas.
Nota: No tomes este remedio de forma regular. Además, no lo tomes en absoluto si sufres de presión arterial alta. Las personas mayores de 60 años no deben beber más de 3 vasos de esta solución de bicarbonato de sodio por día.
5. Agua
Beber mucha agua ayuda a optimizar la filtración de ácido úrico. Ayuda a diluir el ácido úrico y estimula los riñones para eliminar las cantidades en exceso a través de la orina.
Además, beber suficiente agua puede reducir el riesgo de ataques recurrentes de gota.
 Bebe por lo menos 8-10 vasos de agua cada día.
 Incluye más frutas y verduras ricas en agua en tu dieta.
6. Alimentos altos en fibra y carbohidratos de almidón
Los alimentos que son altos en fibra dietética ayudan a bajar los niveles de ácido úrico absorbiéndolo, y luego eliminándolo del cuerpo. Los carbohidratos de almidón también son seguros para comer, ya que contienen sólo pequeñas cantidades de purina.
• Granos enteros, peras, manzanas, naranjas y fresas son algunos buenos ejemplos de alimentos ricos en fibra que debe incorporar a su dieta.
• Los carbohidratos de almidón son alimentos tales como arroz, pasta de grano entero, papa, plátanos, avena y quinua.
7. Productos lácteos
La leche baja en grasa y otros productos lácteos se han asociado con menores concentraciones plasmáticas de urato y un menor riesgo de gota. La leche desnatada, por ejemplo, contiene ácido orótico que disminuye la reabsorción del ácido úrico y promueve su extracción del cuerpo a través de los riñones 
• Bebe 1-5 tazas de leche desnatada al día.
• Incluye yogur bajo en grasa y otros productos lácteos en su dieta.
8. Pasto de trigo
El pasto de trigo ayuda a restaurar la alcalinidad en la sangre. Además, es rico en vitamina C, clorofila y fitoquímicos que ayudan a promover la desintoxicación. También es una fuente muy buena de proteína y aminoácidos como alternativa a comer proteínas animales.
 Cada día, mezcla dos cucharadas de jugo de pasto de trigo con un jugo de limón hasta que tus niveles de ácido úrico estén controlados.

Las 7 peticiones que hacemos a Dios en la oración del Padre Nuestro

Uno de sus discípulos le pidió a Jesús que los enseñara a orar y Él lo hizo, enseñándoles la oración del Padrenuestro. Es así como Jesús nos regaló esta oración siendo la oración cristiana fundamental, la que todos nos sabemos, grandes y chicos, la que rezamos en la casa, en el colegio, en la Misa. A esta oración también se le llama “Oración del Señor” porque nos la dejó Cristo y en esta oración pedimos las cosas en el orden que nos convienen. Dios sabe que es lo mejor para nosotros. A través del Padrenuestro vamos a hablar con nuestro Padre Dios. Se trata de vivir las palabras de esta oración, no solo de repetirlas sin fijarnos en lo que estamos diciendo. El Padrenuestro está formado por un saludo y siete peticiones.
Saludo
Padre nuestro que estás en el cielo: Con esta pequeña frase nos ponemos en presencia de Dios para adorarle, amarle y bendecirle.
¡Padre!: Al decirle Padre, nosotros nos reconocemos como hijos suyos y tenemos el deseo y el compromiso de portarnos como hijos de Dios, tratar de parecernos a Él. Confiamos en Dios porque es nuestro Padre.
Padre “Nuestro”: Al decir Padre Nuestro reconocemos todas las promesas de amor de Dios hacia nosotros. Dios ha querido ser nuestro Padre y Él es un Padre bueno, fiel y que nos ama muchísimo. “Padre Nuestro” porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos.
“Que estás en el cielo”: El cielo no es un lugar sino una manera de estar. Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios puede habitar en nosotros si se lo permitimos. Dios no está fuera del mundo, sino que su presencia abarca más allá de todo lo que podemos ver y tocar.
Las siete peticiones
Después de ponernos en presencia de Dios, desde nuestro corazón diremos siete peticiones, siete bendiciones. Las tres primeras son para dar gloria al Padre, son los deseos de un hijo que ama a su Padre sobre todas las cosas. Las cuatro últimas le pedimos su ayuda, su gracia.
1. Santificado sea tu nombre: Con esto decimos que Dios sea alabado, santificado en cada nación, en cada hombre. Depende de nuestra vida y de nuestra oración que su nombre sea santificado o no. Pedimos que sea santificado por nosotros que estamos en Él, pero también por los otros a los que todavía no les llega la gracia de Dios. Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres lo conozcan y le estén agradecidos por su amor.
Expresamos nuestro deseo de que el nombre de Dios sea pronunciado por todos los hombres de una manera santa, para bendecirlo y no para blasfemar contra Él. Nos comprometemos a bendecir el nombre de Dios con nuestra propia vida.
2. Venga a nosotros tu reino: Al hablar del Reino de Dios, nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a tener a Cristo en nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino; y también nos referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida final del Reino de Dios.
Cristo vino a la Tierra por primera vez como hombre y nació humildemente en un establo. En el fin del mundo, cuando llegue la Resurrección de los muertos y el juicio final, Cristo volverá a venir a la Tierra, pero esta vez como Rey y desde ese momento reinará para siempre sobre todos los hombres. Se trata de ayudar en la Evangelización y conversión de todos los hombres. Hacer apostolado para que todos los hombres lo conozcan, lo amen.
Pedimos el crecimiento del Reino de Dios en nuestras vidas, el retorno de Cristo y la venida final su Reino.
3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: La voluntad de Dios, lo que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es que lleguemos a estar con Él. Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Que en la tierra el error sea desterrado, que reine la verdad, que el vicio sea destruido y que florezcan las virtudes.
4. Danos hoy nuestro pan de cada día: Al decir “danos” nos estamos dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige un hijo a un padre. Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales. En el mundo hay hambre de estos dos tipos, por lo que nosotros podemos ayudar a nuestros hermanos necesitados.
5. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el amor de Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro que no perdone los demás. Este perdón debe nacer del fondo del corazón. Para esto necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el amor es más fuerte que el pecado.
6. No nos dejes caer en tentación: El pecado es el fruto de consentir la tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el demonio para obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.
7. Y líbranos del mal: El mal es Satanás, el ángel rebelde. La pedimos a Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos por los males presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia para la venida de Cristo.
AMÉN: Así sea.
Como te das cuenta, al rezar el Padrenuestro, le pides mucha ayuda a Dios que seguramente Él te va a dar y al mismo tiempo te comprometes a vivir como hijo de Dios. CN