sábado, 1 de febrero de 2020

Ventilando...


Jesús... 87


Virgen... 234


Flósculo de Orleans, Santo

Obispo, 02 de Febrero
Elogio: En Orleans, en la Galia Lugdunense, san Flósculo, obispo.

De san Flósculo apenas tenemos noticias; según parece, la ‘Vita’ existió pero está perdida, y por tanto sólo quedan las breves menciones que han hecho del santo en los martirologios antiguos, en los que aparece casi siempre mencionado para esta fecha del 2 de febrero.
El santoral de Constantino Ghini, canónigo regular  de san Agustín (1621) señala que fue el XIIIº obispo de la sede de Orleans, y que sucedió a san Próspero, aunque en el episcopologio actual se lo sitúa en el número XI -siempre tras Próspero-. Fija el año de su muerte en el 450, en lo que coinciden, con escasas variaciones, casi todas las fuentes. Añade además que “tamquam vere flos dedit bonorum operum odorem suavitatis”, como una verdadera flor, esparció el suave perfume de las buenas obras; efectivamente, “Flos” (en latín flor) es uno de los nombres con el que el santo es conocido.

Remedios naturales para el dolor muscular

Muchos padecimientos pueden causar dolor muscular y lo más común sería tomar un fármaco para aliviarlo. Sin embargo, si prefieres alternativas naturales, existen diferentes remedios con un fuerte poder analgésico que puedes encontrar en tu cocina. Aquí te contamos cuáles, y como puedes aprovecharlos.
Qué es el dolor
El dolor es una sensación desencadenada por el sistema nervioso, puede ser agudo o sordo, e intermitente o constante. Se puede sentir en algún lugar del cuerpo, como la espalda, el abdomen o el pecho, o ser generalizado, como el que ocurre durante una gripe. El dolor le brinda al organismo un mecanismo de protección y lo alerta sobre daño potencial o real a los tejidos.
Medicamentos
Los analgésicos son fármacos que reducen o alivian los dolores de cabeza, artríticos y musculares. Existen muchos tipos y cada uno tiene sus ventajas y riesgos. Los de venta libre, como aspirina, paracetamol e ibuprofeno son las opciones más utilizadas para aliviar el dolor o inflamación.
Posibles riesgos
A pesar de su gran popularidad, si los analgésicos se utilizan con frecuencia o en gran cantidad, pueden provocar problemas como úlceras gástricas, daño hepático o problemas cardíacos. Si te duelen los músculos y quieres evitar esos riesgos, prueba con las siguientes alternativas naturales:
1. Aceite de oliva
El aceite de oliva virgen extra, uno de los pilares de la dieta mediterránea, contiene una sustancia llamada oleocanthal que ejercería el mismo efecto analgésico y antiinflamatorio que el ibuprofeno. Algunos estudios incluso señalan que una dosis diaria de 50 gramos de aceite de oliva equivaldría al 10% de la dosis de ibuprofeno recomendada para los dolores.
2. Jengibre
Es una raíz que se utiliza con frecuencia como especia en la cocina o remedio para el resfriado, pero, además, tiene beneficios para reducir el dolor muscular causado por el ejercicio. La evidencia científica sugiere que el jengibre tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas similares a los fármacos no esteroideos y lo ideal sería consumir una cucharada o dos al día.
3. Cúrcuma
En la India, los curanderos han utilizado la cúrcuma desde hace miles de años para tratar y prevenir enfermedades inflamatorias como la artritis. También funcionaría de manera similar al ibuprofeno, reduciendo el dolor de rodillas en pacientes con artritis, el muscular producto de esfuerzos excesivos, y la inflamación.
4. Cerezas
Ciertos ensayos clínicos encontraron que los compuestos de las cerezas aliviarían el dolor de manera similar a la aspirina, uno de los fármacos más utilizados para este fin. Gracias a su riqueza en antocianinas, un poderoso antioxidante con poder antinflamatorio y anti dolor, estas frutas serían ideales para brindarle alivio a tus músculos tras un mal esfuerzo.
5. Ajo
El ajo era usado como medicamento natural mucho antes de ser un condimento. Los especialistas señalan que tendría un efecto analgésico para aliviar los dolores musculares, de cabeza y muela, así como las neuralgias. Esta capacidad para neutralizar la sensación de dolor, se le atribuye a una sustancia química que posee, llamada capsaicina.
6. Piña
La bromelina, una enzima que se encuentra en el jugo y el tallo de la piña, sería un remedio efectivo para disminuir el dolor en las personas que fueron sometidas a procedimientos quirúrgicos y para prevenir el dolor muscular después del ejercicio intenso. Además, reduciría la hinchazón, los moretones, y la inflamación en los casos de artritis.
7. Clavo de olor
El clavo de olor es una hierba aromática que se ha usado como remedio casero para aliviar y adormecer las encías cuando están inflamadas. Esto se debe a que es rico en eugenol, por lo que su aceite esencial puede ser utilizado como analgésico tópico. Sin embargo, también se puede aplicar sobre la piel para aliviar dolores musculares.
8. Aceite de pescado
Gracias a su contenido de ácidos graso Omega 3, el aceite de pescado tendría un efecto antiinflamatorio y podría bloquear la producción de sustancias químicas como los leucotrienos (mediadores de la inflamación) y las citoquinas (proteínas liberadas por las células inmunes en respuesta a las lesiones). Sin embargo, se necesitan más estudios para probar este beneficio.
9. Consuelda
La consuelda es una planta utilizada desde la Antigua Grecia para la curación, ya que contiene una sustancia química llamada alantoína que repararía la piel, favorecería el alivio del dolor muscular y reduciría la inflamación. Según distintas investigaciones, los mejores resultados se apreciaron mediante la aplicación tópica de cremas que contienen consuelda.
10. Árnica
El árnica se ha utilizado para calmar dolores musculares, reducir la inflamación y cicatrización de heridas desde el siglo XVI. Se puede tomar el extracto, una infusión, o aplicarse tópicamente un ungüento para aliviar el dolor y la inflamación de los músculos. HD

Elimina las toxinas del cuerpo y evita complicaciones en tu salud

Baño de agua ionizada: es una técnica muy efectiva para eliminar rápidamente las toxinas del cuerpo, sólo necesitas remojar los pies en una solución salada y tibia, te ayuda a liberar la tensión, mejorar la circulación y a desintoxicar tu cuerpo, el cual, lo notarás cuando el agua comience a cambiar de color y de clara pase a turbia.
Toma suficiente agua: mientras más agua bebas, más rápido saldrán las toxinas de tu cuerpo por medio de la orina, lo recomendable es tomar dos litros de agua al día pero si tomas agua en exceso puedes provocar un trastorno hidroelectrolítico conocido como hiponatremia, es decir, una baja concentración de sodio en la sangre que es mortal para tu salud.
Evita consumir azúcar refinada: en especial los edulcorantes artificiales, ya que, estos hacen que el cuerpo acumule demasiada glucosa en la sangre, toxinas, aumento de peso y el riesgo de contraer diabetes.
Reemplaza el café por té verde: por mucho que te encante comenzar el día con tu taza de café, si no es café filtrado, es muy probable que contenga cafestol, el cual, es una molécula que aumenta la acumulación de “colesterol malo” y por ende las toxinas.
Trata de consumir alimentos orgánicos: muchas veces nuestra economía no nos permite consumir alimentos orgánicos todos los días, sin embargo, las frutas y verduras que normalmente consumimos pueden tener un algo grado de toxinas y pesticidas, hacer el esfuerzo de alimentarnos con productos orgánicos al menos dos veces a la semana hará que te sientas mejor y se acelere tu metabolismo para eliminar las sustancias toxicas del cuerpo.
Despídete del estreñimiento: combatir el estreñimiento es clave para eliminar rápidamente las toxinas del cuerpo.
Consume uvas verdes: las uvas verdes tienen un alto contenido en fibra, por ello, son el snack perfecto durante el día para desintoxicar tu cuerpo en forma segura.
Comienza a hacer ejercicio: sudar es la forma más natural y efectiva de desintoxicarnos, así que una buena rutina de cardio será muy favorecedor para mantenerte en forma y movilizar las toxinas del organismo y eliminarlas.
Haz batidos detox: no sólo te ayudan a bajar de peso, también es una deliciosa manera de purificar tu organismo, Apunta bien las recetas y prepáralos por las mañanas:
Detox de manzana, mandarina y remolacha: para realizar este detox, debes saber que la remolacha es nuestro ingrediente clave porque ayuda a purificar la sangre, así que no la vayas a omitir. Vas a necesitar una remolacha pequeña y que ya esté cocida, una mandarina, una manzana verde y un vaso de agua. Antes de prepararlo es muy importante que laves tu manzana y que le quites el corazón, después, córtala en trocitos junto con la remolacha para que la puedas licuar fácilmente, por último, añade los gajos de mandarina y el vaso de agua y vuelve a licuar para tener un jugo libre de grumos, ¡seguro que te encantará su sabor y, por supuesto, los resultados!
Toma probióticos: el sistema digestivo es clave para eliminar las toxinas y para lograrlo es recomendable que por las mañanas consumas probióticos como los búlgaros o el yogur natural.
Evita las grasas saturadas y trans: las carnes rojas o los embutidos se encargan de sobrecargar el hígado y los riñones, así como los azúcares o las harinas refinadas. Además, al consumir estos alimentos también puedes subir varios “kilitos” de más.
Proteínas que sí te conviene consumir: pescado, carnes blancas, huevo máximo tres veces a la semana.
Una cucharada de aceite de linaza en ayunas: su sabor es similar al de las nueces y es un excelente remedio para eliminar las toxinas del cuerpo durante el día. Aporta una gran cantidad de Omega 3, combate el estreñimiento y además es muy bueno contra la inflamación abdominal.
Ahora que ya sabes cómo eliminar rápidamente las toxinas de tu cuerpo, ¡qué esperas para hacerlo! Te vas a sentir de maravilla.

Cómo prevenir una intoxicación alimentaria

Las intoxicaciones por alimentos son infecciones o irritaciones del tracto gastrointestinal causadas por alimentos o bebidas que contienen bacterias, parásitos, virus o químicos dañinos. Cada año se cobran la vida de 420.000 personas en todo el mundo (3.000 corresponden a EEUU). Sin embargo, con unas simples medidas puedes mantenerlas alejadas, aquí te las presentamos.
Mal renovable
A diferencia de otros problemas de salubridad, las intoxicaciones alimentarias o ‘enfermedades trasmitidas por alimentos’ son todo un desafío para los organismos de salud, debido a que pueden generarse en cualquier etapa de producción de los productos, a pesar de que en el pasado se hayan controlado casos similares. Los especialistas aseguran que el principal responsable es la contaminación cruzada.
Síntomas
Generalmente las intoxicaciones por alimentos son agudas, es decir, se producen súbitamente y duran poco tiempo, recuperándose los afectados, en la mayoría de los casos, sin tratamiento. Estas afecciones producen diferentes síntomas, siendo los más comunes vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y escalofríos, que pueden aparecer desde minutos hasta semanas tras la ingesta.
Grandes consecuencias
Los expertos informan que, comer alimentos que estén contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas puede desencadenar en aproximadamente 200 enfermedades diferentes, que van desde diarrea hasta cáncer. Los contaminantes más comunes son Escherichia coli, Hepatitis A, Listeria, Norovirus, Rotavirus o Salmonela.
Mayor riesgo
La evidencia científica señala que las mujeres embarazadas, adultos mayores, niños pequeños o lactantes y personas con enfermedades crónicas o que se someten a tratamientos como la quimio o radioterapia, son más propensos a intoxicarse con alimentos. Sin embargo, todos podemos adoptar las siguientes medidas para prevenirlas:
1. Principales responsables
Entre las comidas y bebidas que pueden contaminarse y provocar una infección, el huevo, la carne y el pescado son los que representan un mayor riesgo cuando no están bien cocidos. Por ello, los profesionales recomiendan tener mucho cuidado al momento de comprarlos. Verifica que el lugar que elijas este autorizado, tenga un manejo adecuado de sus productos, y cumpla con las normas de salubridad.
2. Importancia del lavado
Una regla de oro que no debes olvidar si eres quién prepara la comida, es lavar tus manos antes, durante y después de manipular los alimentos. Lo ideal es hacerlo con agua tibia y jabón al menos por 20 segundos. Esta limpieza también se extiende a los utensilios que uses para cocinar y superficies de posible contacto (estantes, encimeras, mesas, refrigeradores y congeladores).
3. No mezclar alimentos
Otro cuidado importante es el de no mezclar los alimentos crudos. La contaminación cruzada se produce cuando los jugos de carnes crudas o gérmenes de objetos sucios tocan accidentalmente los alimentos cocinados o listos para su consumo, como vegetales o frutas. Por ello, se recomiendan tener dos tablas o lavarlas cuando se manipulen diferentes alimentos.
4. Conservación adecuada
Al volver del mercado recuerda guarda en primer lugar los alimentos crudos en el refrigerador, de esta manera reducirás la proliferación de bacterias. Si ya preparaste la comida y quedan sobras, refrigéralas lo antes posible, se recomienda que no pasen más de 2 horas fuera. También son ideales los recipientes pequeños y poco profundos.
5. Una buena cocción
Aunque el punto de cocción, especialmente de las carnes, muchas veces se considera una cuestión de gustos, es importante que se reduzca al máximo las zonas crudas para evitar la presencia de bacterias. Para lograrlo, recurre a los termómetros de cocina y averigua el tiempo y temperatura adecuada para cada platillo.
Últimas precauciones
Si bien los síntomas de las intoxicaciones son trastornos comunes y puedes conocer medicamentos para aliviarlos, los expertos advierten que evites la automedicación. En su lugar, procura mantenerte hidratado y si los signos de malestar perduran por más de 3 días, contacta a un médico. HD

¿Qué es la conversión?

Dice el Diccionario de la Real Academia que convertir es “hacer que alguien o algo se trasforme en algo distinto de lo que era”. Este significado amplio bien se puede aplicar al más específico sentido religioso.
Convertirse significa cambiar de vida, tomar un rumbo diferente del que se venía siguiendo, como hicieron los ninivitas ante la predicación de Jonás”, afirma Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP, en Lo Inédito sobre los Evangelios. Recordemos. Dios había decretado la destrucción de Nínive –“ciudad entregada a los vicios y con conceptos religiosos desviados”- y mandó a Jonás a profetizar, lo que hizo de mala gana, y hasta con gusto del cumplimiento de los castigos anunciados, pues los ninivitas eran enemigos de los judíos.
Entretanto, “el rey y el pueblo se tomaron en serio su palabra, ‘creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor' (Jon 3, 5). ¿Por qué actuaron así? Porque el Señor les enseñó sus caminos y los instruyó en sus sendas”. Los ninivitas, pues, se convirtieron.
Convertirse significa salir de una situación materialista, naturalista y humana, para adoptar una actitud angélica, sobrenatural y divina; olvidar los problemas banales para ponerse en una nueva perspectiva, no más la del tiempo, sino la de la eternidad, es decir, la del Reino de Dios”, puntualiza Mons. Clá.
Es decir, lo humano es el pecado, que tiende al materialismo y al naturalismo, o sea, al olvido de Dios y al olvido del recurso a Dios para enfrentar los problemas de nuestra vida. Puede ser un ateísmo profeso, explícito, o mucho más comúnmente el ‘ateísmo práctico' que practican en demasía los cristianos. Lo contrario de esto es la actitud de los ángeles que están en el cielo, siempre en presencia de Dios y adorando a Dios, algunos actuando poderosamente aquí en la Tierra o rigiendo el Cosmos, pero siempre con el pensamiento y el corazón vuelto hacia el Creador, viviendo de su gracia y de sus dones. Es a esa posición de espíritu a la que el autor llama conversión.
Quiere decir, el cambio de vida, el cambio de comportamiento, en la focalización de Mons. João Clá, es la consecuencia de un cambio de mentalidad, del paso de una mentalidad naturalista y mundana, a una mentalidad sobrenatural y con los ojos puestos en la eternidad.
Es el paso de una mentalidad de ‘super-yo’ egoísta, cerrada sobre sí, ensimismada y tendiente a la satisfacción sólo de los propios caprichos, a una mentalidad abierta a Dios, sabedora de lo dependientes que somos de él, contenta con esta dependencia y fortalecedora de esta dependencia. Una nueva mentalidad que a todo momento se reporta al Creador, y de Él implora la fuerza para la faena de todos los días.
Es el paso incluso de ese tipo día ‘con momentos para Dios’, con instantes ‘para la oración’, a pasar todo el día casi que en una contemplación constante del Creador y sus misterios, a un día en que se piensa comúnmente en Dios, en su Palabra, en la Virgen, y se vive en función de ellos.
Lo que ocurrió en Nínive fue un milagro de la gracia. Cambiar el egoísmo, cambiar la mente es algo muy complicado, pues es una construcción que se ha ido desarrollando con el paso de los años, especialmente con las justificaciones tontas que hemos ido haciendo de nuestra vida de pecado. Pero justamente cuando la solución es el milagro, pues ahí está el Hacedor de los milagros para que nos haga el nuestro. Pidámoslo, para que con nuestra conversión tengamos el destino feliz de Nínive y no el trágico final que se le había anunciado.

Bandera discutida

«Será como una bandera discutida»
Simeón es un personaje entrañable. Lo imaginamos casi siempre como un sacerdote anciano del Templo, pero nada de esto se nos dice en el texto. Simeón es un hombre bueno del pueblo que guarda en su corazón la esperanza de ver un día «el consuelo» que tanto necesitan. «Impulsado por el Espíritu de Dios», sube al templo en el momento en que están entrando María, José y su niño Jesús.
El encuentro es conmovedor. Simeón reconoce en el niño que trae consigo aquella pareja pobre de judíos piadosos al Salvador que lleva tantos años esperando. El hombre se siente feliz. En un gesto atrevido y maternal, «toma al niño en sus brazos» con amor y cariño grande. Bendice a Dios y bendice a los padres. Sin duda, el evangelista lo presenta como modelo. Así hemos de acoger al Salvador.
Pero, de pronto, se dirige a María y su rostro cambia. Sus palabras no presagian nada tranquilizador: «Una espada te traspasara el alma». Este niño que tiene en sus brazos será una «bandera discutida»: fuente de conflictos y enfrentamientos. Jesús hará que «unos caigan y otros se levanten». Unos lo acogerán y su vida adquirirá una dignidad nueva: su existencia se llenará de luz y de esperanza. Otros lo rechazarán y su vida se echará a perder. El rechazo a Jesús será su ruina.
Al tomar postura ante Jesús, «quedará clara la actitud de muchos corazones». El pondrá al descubierto lo que hay en lo más profundo de las personas. La acogida de este niño pide un cambio profundo. Jesús no viene a traer tranquilidad, sino a generar un proceso doloroso y conflictivo de conversión radical.
Siempre es así. También hoy. Una Iglesia que tome en serio su conversión a Jesucristo, no será nunca un espacio de tranquilidad sino de conflicto. No es posible una relación más vital con Jesús sin dar pasos hacia mayores niveles de verdad. Y esto es siempre doloroso para todos.
Cuanto más nos acerquemos a Jesús, mejor veremos nuestras incoherencias y desviaciones; lo que hay de verdad o de mentira en nuestro cristianismo; lo que hay de pecado en nuestros corazones y nuestras estructuras, en nuestras vidas y nuestras teologías. JAP

Día litúrgico: Domingo IV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

«Bienaventurados los pobres de espíritu...»

Comentario: Rev. D. Pablo CASAS Aljama (Sevilla, España)

Hoy leemos este Evangelio tan conocido para todos nosotros, pero siempre tan sorprendente. Con este fragmento de las bienaventuranzas, Jesús nos ofrece un modelo de vida, unos valores, que según Él son los que nos pueden hacer felices de verdad.
La felicidad, seguramente, es la meta principal que todos buscamos en la vida. Y si preguntásemos a la gente cómo buscan ser felices, o dónde buscan su propia felicidad, nos encontraríamos con respuestas muy distintas. Algunos nos dirían que en una vida de familia bien fundamentada; otros que en tener salud y trabajo; otros, que en gozar de la amistad y del ocio..., y los más influidos quizá por esta sociedad tan consumista, nos dirían que en tener dinero, en poder comprar el mayor número posible de cosas y, sobre todo, en lograr ascender a niveles sociales más altos.
Estas bienaventuranzas que nos propone Jesús no son, precisamente, las que nos ofrece nuestro mundo de hoy. El Señor nos dice que serán «bienaventurados» los pobres de espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que buscan la paz, los perseguidos por causa de la justicia... (cf. Mt 5,3-11).
Este mensaje del Señor es para los que quieren vivir unas actitudes de desprendimiento, de humildad, de deseo de justicia, de preocupación e interés por los problemas del prójimo, y todo lo demás lo dejan en un segundo término.
¡Cuánto bien podemos hacer rezando, o practicando alguna corrección fraterna, cuando nos critiquen por creer en Dios y por pertenecer a la Iglesia! Nos lo dice claramente Jesús en su última bienaventuranza: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa» (Mt 5,11).
San Basilio nos dice que «no se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la salud de su cuerpo... Todas estas cosas son instrumentos de la virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad».