Banca de parque. Semáforo eterno. Puestos de la
calle. Hay días en los que sientes que nada avanza. Que las oraciones se
pierden entre el ruido. Que las manos están llenas… pero de vacío.
Jesús también sembró en silencio. A veces con
palabras, a veces con un gesto, y muchas veces sin que nadie lo notara.
Jeremías nos recuerda: No estás estancado, estás
sembrando. La semilla no crece a la vista, sino en lo profundo. Y en esta
ciudad, cada acto de bondad, cada perdón que cuesta, cada mirada que levanta, es
una semilla que un día romperá el asfalto.
“Será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente
echará sus raíces; y no verá cuando venga el calor…” (Jer 17,8) RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario