Un
desastre natural no solo nos pone en riesgo por el fenómeno inicial. Muchas
lesiones ocurren por lo que se cae, lo que se rompe, lo que pisamos, cómo
evacuamos o por lo que hacemos después. Conocer estos riesgos te permitirá
anticiparte y prevenir muchos problemas.
Cuando
pensamos en un terremoto, una inundación o una tormenta fuerte, solemos
preocuparnos por el fenómeno inicial… y tiene sentido. El movimiento de la
tierra, el agua o el viento puede ser atemorizante.
Sin
embargo, una parte importante del riesgo puede venir de algo menos impactante:
una caída, un vidrio roto, un objeto que se desprende, un cable eléctrico o una
mala decisión durante la evacuación. La buena noticia es que muchos de estos
riesgos se pueden prevenir:
Caídas
Durante
una emergencia podemos perder el equilibrio, correr en medio del caos o
encontrarnos con pisos irregulares, mojados o llenos de objetos. Los Centros
para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan:
Protegernos
primero y desplazarnos cuando sea seguro. No intentar caminar ni correr
mientras continúa el movimiento.
De
ser posible, utilizar calzado resistente y con buen agarre, especialmente ante
la presencia de vidrios y escombros, para reducir el riesgo de lesiones y
favorecer un mejor equilibrio
Golpes,
fracturas y lesiones
En
estos casos es normal pensar en lesiones por escombros, pero lo cierto es que
muchas veces el peligro se encuentra en materiales más simples, como televisores,
estanterías, espejos, cuadros, bibliotecas, o electrodomésticos, que pueden
desplazarse o caer durante un desastre natural.
Para
prevenir esta situación, la Cruz Roja recomienda identificar estos elementos y
asegurarlos previamente. Puede ser de ayuda mirar alrededor de tu hogar o lugar
de trabajo durante unos segundos y preguntarte “Si todo empezara a moverse
ahora mismo, ¿qué objeto me podría caer encima?”.
Cortes
y heridas
Vidrios
rotos, objetos punzantes, fragmentos de materiales y escombros pueden provocar
cortes y heridas, especialmente durante la limpieza posterior. Por ello, se
recomienda protegerse de ventanas y objetos que puedan caer durante el
movimiento. Ya durante la limpieza, utilizar calzado cerrado y, si es
necesario, protección para los ojos, la cabeza y las vías respiratorias.
En
caso de sufrir cortes o heridas, se recomienda:
·
Limpiar las heridas
inmediatamente con agua limpia y jabón
·
Cubrirlas con un vendaje
limpio y seco
·
Consultar si se necesita
protección antitetánica
·
Buscar atención si aparecen
enrojecimiento, inflamación o secreción
Quemaduras
y lesiones eléctricas
No
siempre son consecuencia directa del fenómeno natural. También pueden
producirse por los daños que este provoca. En muchos casos pueden ocurrir por:
·
Usar fósforos o generar
chispas frente a una fuga de gas
·
Utilizar instalaciones
eléctricas dañadas
·
Usar velas en lugar de
linternas
·
Circular por zonas con agua en
contacto con electricidad
Otras
medidas de prevención
Ser
precavido es fundamental para prevenir este tipo de lesiones. La Organización
Panamericana de la Salud (OPS) propone considerar otras medidas de prevención:
·
Prepara lo necesario para no exponerte después: Botiquín, agua, linterna, medicamentos, documentación,
calzado resistente, etc.
·
Hazte alguna de estas preguntas: ¿Hay muebles pesados que puedan caer? ¿Cuál es el
lugar más seguro de la casa o del lugar de trabajo? ¿Tienes linterna, botiquín
y calzado resistente fácilmente accesibles?
·
Practica qué hacer: se recomienda realizar simulacros y conocer
previamente los lugares seguros y las rutas de evacuación
·
Mantener a mano los números de teléfono de urgencia: defensa civil, ambulancia, hospitales, departamento
de bomberos, policía, etc.
No
podemos evitar que ocurra una catástrofe. Pero sí podemos reducir las posibilidades
de que nos lastime.
Saber
dónde protegernos, asegurar aquello que puede caer, tener preparado lo
necesario y evitar riesgos durante la limpieza puede marcar una diferencia
cuando cada segundo cuenta. CdeB
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