lunes, 1 de noviembre de 2021

¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas de refuerzo?

La inmunización que ofrecen las vacunas contra la COVID-19 disminuye con el tiempo. Para extender esos períodos de inmunidad, se han desarrollado dosis adicionales, conocidas como refuerzos. Sin embargo, y al igual que ocurre con las primeras o segundas dosis, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios tras su aplicación. 
¿Qué son las vacunas de refuerzo? 
Antes que nada, es necesario diferenciar los refuerzos de las terceras dosis. Las vacunas son las mismas, pero el término es diferente dependiendo quién la reciba. En ciertas personas las vacunas pueden no producir suficientes anticuerpos, por lo que son particularmente vulnerables a contraer la infección, especialmente con variantes más contagiosas circulando, como la Delta. En este grupo de mayor riesgo podemos encontrar: 
·        Personas que recibieron un órgano a través de un trasplante. 
·        Personas que recibieron trasplantes de células madre en los últimos dos años. 
·        Pacientes de quimioterapia por tumores en la sangre o por formas de cáncer que afectan al sistema inmunitario. 
·        Personas con deficiencia inmune severa.
·        Personas con VIH avanzado o no tratado. 
·        Pacientes bajo tratamiento con corticoesteroides u otros medicamentos que impactan sobre el funcionamiento del sistema inmunitario. 
Las terceras dosis están destinadas a estos grupos, que ya están vacunados, pero tienen una inmunidad comprometida. Los expertos recomiendan que la aplicación sea tras 28 días de haber recibido la segunda dosis (o la única en el caso de J&J). 
En cambio, el refuerzo funciona como una especie de recordatorio para el sistema inmunitario, para que siga reconociendo al SARS-CoV-2 y logre combatirlo con mayor efectividad. Los especialistas señalan que los refuerzos no necesitan administrarse tan cerca de la segunda dosis, y están destinados a: 
·        Mayores de 65 años. 
·        Residentes de centros de cuidados a largo plazo.  
·        Persona de 18 a 64 años con enfermedades subyacentes.  
·        Personas de 18 a 64 años que tienen un mayor riesgo de exposición y trasmisión a la COVID-19 debido a su profesión, como trabajadores de la salud, empleados de supermercados o maestros. 
¿Cuáles son los efectos secundarios? 
Normalmente, se cree que los efectos secundarios provienen directamente de la vacuna, cuando en realidad, según explican los expertos, son consecuencia de la reacción del sistema inmunitario. Tras realizar ensayos clínicos, los diferentes fabricantes de vacunas en EEUU presentaron a la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) los siguientes datos: 
Moderna: A pesar de que el refuerzo de Moderna consiste en la mitad de la dosis de la serie primaria (50 microgramos) los efectos secundarios tuvieron una frecuencia similar a las de las primeras aplicaciones. 
Los síntomas que se presentaron (del más al menos común) fueron: 
·        Dolor en la zona de la inyección. 
·        Cansancio.  
·        Dolor de cabeza.  
·        Dolor muscular. 
·        Dolor articular. 
Estos síntomas se apreciaron más en persona de 18 a 64 años, que entre los adultos mayores. No se experimentaron eventos adversos graves. 
Pfizer-BioNTech: A diferencia de Moderna, el refuerzo de Pfizer es la misma fórmula y tiene la misma concentración que las primeras dosis. Según muestran los ensayos clínicos, la frecuencia de los efectos secundarios fue similar a la de las primeras aplicaciones. Los efectos secundarios que se presentaron (del más al menos común) fueron: 
·        Dolor en la zona de la inyección. 
·        Cansancio. 
·        Dolor de cabeza. 
·        Dolor muscular. 
·        Escalofríos. 
No se reportaron eventos adversos graves, aunque se destacó la inflamación de ganglios linfáticos en las axilas con mayor frecuencia que en las primeras aplicaciones. 
Johnson & Johnson: A diferencia de las vacunas antes mencionadas, el refuerzo de J&J es una segunda dosis, ya que esta vacuna originalmente consiste en una única aplicación. Los expertos indican que puede administrarse aproximadamente 2 meses tras la primera aplicación. Los efectos secundarios que se presentaron (del más al menos común) fueron: 
·        Dolor en la zona de la inyección. 
·        Cansancio.  
·        Dolor de cabeza.  
·        Dolor muscular.  
·        Náuseas. 
La frecuencia de estos síntomas fue similar a la de la primera dosis. 
¿Por qué debes vacunarte? 
Si tras las primeras aplicaciones de las vacunas experimentaste efectos secundarios severos, esto no significa que necesariamente vuelvan a ocurrir con el refuerzo. Los expertos explican que luego de vacunarnos por primera vez, el cuerpo se familiariza con la fórmula, por lo que puede estar mejor preparado para los síntomas esperables. Las autoridades sanitarias recuerdan que los efectos secundarios no son preocupantes, y que es muy importante la vacunación masiva para alcanzar la inmunidad colectiva, es decir, a mayor cantidad de personas vacunadas, mayor es la protección contra el virus. 
La vacunación protege al vacunado, protege a otros, y logra que la circulación del virus se debilite, porque deja de encontrar organismos a los que infectar. Las vacunas disponibles contra la COVID-19 protegen hasta un 95% y más de contraer el coronavirus y desarrollar la enfermedad. 
La información existente hasta el momento, producto de las investigaciones científicas, muestra que, si la persona se vacuna y de todas formas se infecta, tendrá un menor riesgo de desarrollar una forma grave de la enfermedad. Esto se debe a que la vacuna contiene sustancias que actúan neutralizando la acción de una proteína que ayuda al coronavirus a infectar el cuerpo humano. Además, al inmunizarse, el cuerpo se queda con un suministro de linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir a este virus en el futuro. TV

Cuáles son los usos y beneficios del romero…

El romero es una hierba ideal para complementar muchos de tus platillos favoritos, ya sea en hojas frescas o secas, aceite, extractos o en sales. Sin embargo, la ciencia señala que esta planta sería algo más que un popular saborizante, ya que posee múltiples bondades saludables. Aquí detallamos cuáles y a qué se deben. 
El romero (Salvia rosmarinus, antes llamada Rosmarinus officinalis), es una hierba leñosa perenne, con finas hojas en forma de aguja y flores blancas, azules, moradas o rosas, que pertenece a la familia Lamiaceae. Otorga un sabor amargo y aroma potente, por lo que resulta ideal para usar en sopas, guisos o asados. Egipcios, griegos y romanos lo consideraban sagrado. 
El romero no solo se caracteriza por su capacidad saborizante, también tiene un rico contenido nutritivo, que incluye: vitaminas A, B y C, minerales como calcio, hierro, y magnesio, antioxidantes, como ácido rosmarínico o diterpeno, y fibra dietética. Gracias a esta composición, diferentes investigaciones encontraron que es útil para tratar o prevenir ciertas afecciones: 
Mejor función cerebral 
Si bien son necesarios más estudios que prueben este beneficio, es uno de los primeros usos medicinales documentados del romero. Los especialistas creen que ciertos compuestos de los extractos de esta hierba pueden favorecer la salud del tejido nervioso. Esto se traduce en una mejor memoria, estado de alerta, rendimiento cognitivo y capacidad de concentrarse. 
Antiinflamatorio 
Muchas investigaciones asocian al romero como un complemento ideal para el tratamiento o la prevención de afecciones como hipertensión, artritis o gota. Esto se debe a que posee carnosol y ácidos carnósicos, dos poderosos antioxidantes que se han relacionado con una reducción de la inflamación muscular, articular y de los vasos sanguíneos. 
Digestivo 
Desde la medicina tradicional se indica que agregar romero regularmente a la dieta es una buena forma de regular el sistema digestivo. ¿El motivo? Su rico contenido de fibra dietética, capaz de favorecer las deposiciones, evitando el estreñimiento, gases o hinchazón estomacal. 
Caída del cabello 
El aceite de romero ayuda a promover el crecimiento del cabello, prevenir la calvicie, y tratar la caspa, ya que estimula la circulación sanguínea hacia el cuero cabelludo. Sin embargo, la evidencia que respalda este beneficio es preliminar y se necesitan más estudios para garantizar su efectividad. 
Cuida la piel 
Por sus importantes efectos antienvejecimiento, los antioxidantes en los aceites esenciales de romero también resultan útiles para mejorar la calidad de la piel, ayudando a sanar manchas, heridas y quemaduras, y aumentando su brillo. Muchos productos cosméticos suelen complementarlos con cítricos para potenciar sus cualidades. 
Anticancerígeno 
Muchos de los compuestos que encontramos en el romero, como carnosol, ácido rosmarínico, o ácido carnósico, se asociaron con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, y anticancerígenas. Aunque aún se necesitan más ensayos, los resultados se muestran prometedores, particularmente frente al cáncer de colon, cuello uterino, mama, próstata, hígado y pulmón. 
Menos estrés 
Se cree que el romero puede ayudar a mejorar la salud mental. Ciertas investigaciones encontraron que una administración repetida y supervisada de sus extractos se vinculó con menores niveles de cortisol (popularmente conocida como la hormona del estrés), aliviando la tensión corporal. 
Precauciones 
Aunque el romero rebosa de beneficios, los profesionales advierten que debe consumirse con moderación, ya que existe evidencia que muestra que en exceso puede provocar diferentes problemas. Entre ellos se destaca, edema o acumulación de líquido en los pulmones, problemas de fertilidad, malestar estomacal, e interacciones con ciertos medicamentos, especialmente diuréticos o anticoagulantes. TV

Investigación revela los efectos del alcohol y la nicotina en el sueño…

Todo el mundo sabe que una taza de café antes de dormir te mantendrá despierto y una copa de vino tinto te ayudará a dormir, pero un nuevo estudio de la Sociedad de Investigación del Sueño revela que, si bien el vino tinto puede provocar somnolencia, tiene un precio elevado a tu calidad de sueño. Más sorprendentemente, descubrió que la cafeína puede no afectar la privación del sueño de ninguna manera seria. 
La investigación estudió el consumo nocturno de alcohol, nicotina y bebidas con cafeína de 785 personas durante un período combinado de 5.164 días, rastreando la duración y la calidad del sueño mediante el uso de actigrafía (un método para monitorear el sueño a través de sensores usados). Lo que encontraron, sorprendentemente, fue que la nicotina y el alcohol en realidad tenían un efecto perjudicial mucho mayor en los ciclos de sueño de los participantes en comparación con la cafeína. 
Beber una bebida alcohólica o consumir nicotina en cualquier forma 4 horas antes de dormir se asoció con un sueño fragmentado, y la nicotina tuvo un efecto severo en las personas que informaron que padecían insomnio y se asoció con una pérdida de aproximadamente 40 minutos de sueño. Tampoco son necesariamente los cigarrillos los que te mantienen despierto. Los problemas con la nicotina surgen cuando el cuerpo comienza a anhelar una dosis mientras aún está dormido, lo que lo lleva a despertarse antes de lo que pretendía. 
Mientras tanto, el alcohol podría causar un daño permanente a nuestro ciclo circadiano del sueño al alterar genes relacionados con nuestro reloj biológico, lo que también podría causar inflamación crónica y enfermedad hepática, como se demostró en un artículo de 2015. Y aunque la cafeína definitivamente tiene una mala reputación como inductor de la privación del sueño, los investigadores no pudieron encontrar ninguna conexión entre el consumo de bebidas con cafeína, como el café y el té, y la mala calidad del sueño. 
Esto desafía muchas de las suposiciones que tenemos sobre el consumo de cafeína, pero por el momento, es seguro decir que, siempre que no se exceda, una taza de café no debería impedirte dormir bien. Para una buena noche de sueño, es mejor que dejes los cigarrillos a un lado y tal vez te conforme con una taza de té caliente y conserves el vino para la cena ocasional. JQR

Qué es y para qué sirve la escucha activa…

La escucha activa suele definirse como oír conscientemente a otra persona, es decir, no escuchar solamente las palabras sino concentrarse totalmente en el mensaje que intenta trasmitir. Esta técnica está basada en trabajos de Carl Rogers, psicólogo estadounidense, y suele usarse en distintos campos como enfermería, psicoterapia o conflictología. 
Escuchar es una habilidad muy importante para el desarrollo de la vida, ya que influye directamente en la calidad de las relaciones. También permite obtener información, comprenderla y eventualmente aprender, por lo que impacta en la efectividad del trabajo o las actividades que se realizan a diario. A pesar de esta importancia, distintas investigaciones han mostrado que las personas solo recuerdan entre 25 y 50% de lo que escuchan. Por este motivo, técnicas como la escucha activa se han vuelto muy importantes. Para ponerla en práctica se requiere de conciencia plena el mensaje de interlocutor, profundizando en las capacidades cognitivas y empáticas. 
Cómo escuchar activamente 
Una persona puede mostrar que está escuchando activamente a partir de diferentes señales verbales y no verbales. Puedes mejorar el entendimiento y compresión con el interlocutor siguiendo en estos consejos: 
Señales verbales: Existe evidencia científica, como el trabajo publicado en Communication Reports, que muestran que las habilidades sociales verbales son especialmente útiles para reforzar la idea de compañero de conversación eficaz ante un interlocutor. Para ello, se debe tener presente: 
Brindar apoyo: Esto consiste en mostrar empatía, demostrarle al interlocutor que entiendes como se siente mediante palabras de apoyo o cumplidos. Según los expertos, este tipo de verbalizaciones refuerzan el discurso del hablante, al demostrarle que se está de acuerdo con su punto de vista. Es común el uso de frases como “Comprendo lo que sientes” o “Hiciste lo correcto”. Sin embargo, no se debe abusar el uso de estas expresiones, ya que en exceso pueden perder veracidad o distraer al interlocutor. 
Preguntar: Puedes demostrarle a la otra persona interés o que estás atento a lo que dice haciéndole distintas preguntas. Esto también sirve para que aclare lo que no entendiste o refuerce alguno de sus puntos. 
Parafrasear o resumir: Es importante saber resumir y trasmitir lo que acaba de comunicar el interlocutor, no solo para mostrar que prestaste atención a lo que acaban de decirte, sino también para asegurarte que lo comprendiste y así poder avanzar en la conversación. Parafrasear es una buena herramienta para lograr esto, ya que consiste en expresar con las palabras propias lo que el interlocutor dijo. 
Señales no verbales: Además de las palabras, determinados gestos son útiles para desarrollar la escucha activa: 
Contacto visual: Mantener contacto visual con el interlocutor es una buena manera de mostrar interés por lo que está expresando. Esto puede verse acompañado por gesto sinceros que ayuden al otro a sentirse cómodo al momento de expresarse, como asentir con la cabeza o esbozar una leve sonrisa. 
Postura corporal receptiva: La postura corporal brinda información al interlocutor durante el proceso de comunicación. Los expertos recomiendan durante la escucha activa inclinarse ligeramente hacia adelante o hacia los lados mientras se oye al interlocutor. 
Qué debes evitar 
Incorporando los consejos antes desarrollados se puede generar un clima agradable para conversar y lograr concentrarse totalmente en el mensaje del interlocutor. Sin embargo, para que la escucha activa sea efectiva también se deben tomar ciertas precauciones: 
·        No juzgar al interlocutor. 
·        No distraerse mientras el interlocutor habla. 
·        No interrumpir al interlocutor (incluso cuando no se está de acuerdo es prudente esperar a que dé paso para responder). 
·        No ofrecer soluciones prematuras. 
·        No rechazar o reducir lo que el interlocutor siente. 
·        No traer historias propias cuando el interlocutor necesita hablar. 
·        No contraargumentar. 
·        No rechazar las emociones que el otro manifiesta. Reprochar una conducta sobre la que el interlocutor no tiene control afecta el proceso comunicativo. 
·        No intentar solucionar el problema si no es lo que el interlocutor requiere. 
·        No ofrecer consejo que no se pidieron. 
·        No descalificar al interlocutor o lo que siente. 
·        Evitar el ‘síndrome del experto’, es decir, tener la respuesta para todo, incluso antes de que el interlocutor cuente sus problemas. 
Recuerda, con el tiempo la escucha activa se puede aprender y desarrollar. Dominando esta técnica lograrás escuchar no solo lo que el interlocutor está expresando, sino también ideas, pensamientos o sentimientos que subyacen a su mensaje. Actualmente, distintos grupos de investigadores estudian los correlatos neuronales subyacentes a la escucha activa para comprender su impacto sobre la salud mental. En un trabajo publicado en Social Neuroscience, los participantes calificaron positivamente a los evaluadores que mostraron una escucha activa. 
La activación neural en el cuerpo estriado ventral (una zona del cerebro) mejoró al percibir la escucha activa, lo que sugiere que esto se procesó como gratificante. Esta técnica también activó la ínsula anterior derecha, lo que representa procesos positivos de reevaluación emocional. Por este motivo, los autores señalaron que percibir la escucha activa parece causar una valoración emocional positiva y se responsabiliza del estado de satisfacción al oyente activo. TV

¿Qué educar en las niñas de 10 a 12 años?

El conocer los períodos sensitivos en los que están las niñas facilitan la formación, ya que aunque los seres humanos, gracias a nuestra voluntad, podemos ponerlos en marcha cuando ya no estamos en la edad adecuada, el aprovechar su tiempo natural nos evitará el tener que desarrollar una fuerza de voluntad muy superior. Por ejemplo, los períodos sensitivos para adquirir un idioma están entre 1 y 4 años, donde se aprende fácilmente, sin embargo, todos tenemos la experiencia propia o cercana de lo costoso y difícil que es aprender un idioma con más de 20 años, para además no conseguir hablarlo a la perfección. Conseguir se consigue, pero serán más completos y menos costosos los aprendizajes, siempre que se realicen dentro de su tiempo natural. A esto me refiero con los períodos sensitivos. 
La edad de oro de aprendizaje de los hijos suele terminar antes de los 12 años, ya que el 80% de los períodos sensitivos transcurren en ese tiempo. Si se dedica tiempo a la formación de los hijos hasta esa edad, nos evitaremos la mayor parte de los problemas que surgen en la edad adolescente. Hablemos brevemente de cada uno de ellos: 
El estudio: están viviendo períodos sensitivos como el afán por aprender y la tendencia a la curiosidad. Saber cosas nuevas les apasiona, por lo que cuando una niña no estudia hay que pensar que existe un problema y la única forma de que se recupere es descubrirlo cuanto antes. Podríamos estar hablando de problemas familiares, pequeños fracasos escolares que le han bloqueado, haber sido rechazada por sus amigas, no considerarse querida por las profesoras, etc. Como los períodos sensitivos juegan a nuestro favor, por lo general con amor, motivaciones positivas y paciencia se puede corregir el problema. 
La generosidad y el servicio a los demás: Además de vuestro ejemplo, debéis proporcionarles diferentes oportunidades para darse a los demás. Por ejemplo: Ayudando en casa, cuidando a un hermano, prestando cosas a los amigos, tomando la peor parte en el postre, repartiendo golosinas, enseñarles a no elegir lo mejor, a saber conformarse, saber perdonar, acordarse de dar las gracias, pedir las cosas por favor… A esta edad, debería entusiasmarles llevar a la práctica este tipo de acciones. 
Están llegando al umbral de la adolescencia, edad en donde el retroceso es inevitable, se distancian de los padres y la afirmación egoísta del YO vuelve a ser natural, por tanto se deben poner todos los medios a su alcance para favorecer actitudes de generosidad y respeto y para que la comunicación entre padres e hijos no se cierre. Deben saber que estáis dispuestos a ayudarles. 
La responsabilidadLos períodos sensitivos relacionados son: el amor a la justicia, la disposición a ayudar, el deseo de quedar bien y el afán de superación. 
La FeLa herencia más importante que unos padres pueden dejar a sus hijos son sus creencias, es decir, unos valores que sirvan para orientar su vida. Los hijos necesitan alimentar su espíritu; si los padres no les enseñan a buscar la verdad, otros se encargarán de enseñarles su verdad (la TV por ejemplo). Y si no llegan a encontrar ninguna, entrarán a formar parte de ese “VACÍO ESPIRITUAL” tan frecuente hoy en día. 
Se acaba la edad propicia para que hagan suyas las creencias en Dios, para conocer bastante en profundidad la doctrina de la Iglesia, para continuar las prácticas de piedad por amor, sin rutina y acercarse con frecuencia a la confesión y a la Eucaristía y para que el amor a Dios sea una consecuencia LIBRE de sus creencias. 
No olvidemos que la formación religiosa de los hijos corresponde a la responsabilidad directa de los padres. MGE

Día litúrgico: 2 de Noviembre: Conmemoración de todos los fieles difuntos

Texto del Evangelio (Lc 23,33.39-43): Cuando los soldados llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».
 
«Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino»
 
Comentario: Fra. Agustí BOADAS Llavat OFM (Barcelona, España)
 
Hoy, el Evangelio evoca el hecho más fundamental del cristiano: la muerte y resurrección de Jesús. Hagamos nuestra, hoy, la plegaria del Buen Ladrón: «Jesús, acuérdate de mí» (Lc 23,42). «La Iglesia no ruega por los santos como ruega por los difuntos, que duermen en el Señor, sino que se encomienda a las oraciones de aquéllos y ruega por éstos», decía san Agustín en un Sermón. Una vez al año, por lo menos, los cristianos nos preguntamos sobre el sentido de nuestra vida y sobre el sentido de nuestra muerte y resurrección. Es el día de la conmemoración de los fieles difuntos, de la que san Agustín nos ha mostrado su distinción respecto a la fiesta de Todos los Santos.
Los sufrimientos de la Humanidad son los mismos que los de la Iglesia y, sin duda, tienen en común que todo sufrimiento humano es de algún modo privación de vida. Por eso, la muerte de un ser querido nos produce un dolor tan indescriptible que ni tan sólo la fe puede aliviarlo. Así, los hombres siempre han querido honrar a los difuntos. La memoria, en efecto, es un modo de hacer que los ausentes estén presentes, de perpetuar su vida. Pero sus mecanismos psicológicos y sociales amortiguan los recuerdos con el tiempo. Y si eso puede humanamente llevar a la angustia, cristianamente, gracias a la resurrección, tenemos paz. La ventaja de creer en ella es que nos permite confiar en que, a pesar del olvido, volveremos a encontrarlos en la otra vida.
Una segunda ventaja de creer es que, al recordar a los difuntos, oramos por ellos. Lo hacemos desde nuestro interior, en la intimidad con Dios, y cada vez que oramos juntos, en la Eucaristía, no estamos solos ante el misterio de la muerte y de la vida, sino que lo compartimos como miembros del Cuerpo de Cristo. Más aún: al ver la cruz, suspendida entre el cielo y la tierra, sabemos que se establece una comunión entre nosotros y nuestros difuntos. Por eso, san Francisco proclamó agradecido: «Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la muerte corporal».

Buenos días... 400