lunes, 1 de mayo de 2023

Canción Instrumental de la memoria...

Oda a la Alegría - De la película Copiando a Beethoven...

Elige un trabajo...

Ningún trabajo es...

Waldeberto, Santo

Abad, 02 de Mayo
Elogio: En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia, san Waldeberto, abad.
País: Francia - †: 665/670
 
Entre los sucesores de san Columbano en el monasterio de Luxeuil, el más famoso durante su vida y el más venerado después de muerto, fue el tercer abad, llamado Waldeberto. Esto se debe, en parte, a que su largo gobierno coincidió con el período más glorioso de la historia de la abadía y en parte, a los numerosos milagros que se atribuyeron al santo. El pueblo conservó, como reliquias extraordinariamente milagrosas, todos los objetos que san Waldeberto había tocado, en particular la taza de madera en que bebía. En el siglo X, un monje de Luxeuil, llamado Anso, escribió todo un libro sobre los milagros del santo.

Waldeberto era un noble franco. Siendo todavía joven, se presentó con uniforme militar en la abadía de Luxeuil y pidió ser admitido en ella al abad san Eustacio. Sus armas y el uniforme, que cambió por el hábito, estuvieron muchos siglos colgados del techo de la iglesia abacial. Era tal el fervor de Waldeberto, que sus superiores le concedieron sin dificultad el permiso de llevar vida de solitario, a cinco kilómetros de la abadía. A la muerte de San Eustacio, como san Galo se rehusase a sucederle en el cargo, los monjes eligieron abad a san Waldeberto, quien gobernó sabiamente durante cuarenta años. Él fue quien sustituyó la regla de san Columbano por la de san Benito y obtuvo, para Luxeuil, del papa Juan IV, el privilegio de la exención de la autoridad episcopal, del que ya gozaban las abadías de Lérins y Agaunum. San Waldeberto regaló a la abadía toda su herencia, en tanto que otros muchos bienhechores la enriquecieron bajo su gobierno. En realidad, todos los dones eran insuficientes para mantener a los numerosos candidatos que pedían la admisión en Luxeuil, de donde partían constantemente grupos nutridos de monjes a fundar otros monasterios en diferentes regiones de Francia. San Waldeberto gobernó también varios conventos de religiosas y ayudó a santa Salberga a fundar el famoso convento de Laon. El santo abad murió hacia el año 665.

Una bacteria habitual en el intestino humano es presunta causante del cáncer de colon y recto…

Un microbio frecuente en el intestino humano es sospechoso de desempeñar un importante papel en el desarrollo de cáncer colorrectal, el segundo tumor más letal y el tercero más común en el mundo, con 2 millones de casos diagnosticados y un millón de muertes al año. Un equipo de científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, ha descubierto en un grupo de voluntarios que algunas cepas de la bacteria Morganella morganii producen unas moléculas tóxicas para el ADN humano, llamadas indoliminas. En el laboratorio, los investigadores han demostrado que estas sustancias provocan tumores en ratones. El hallazgo se ha publicado el jueves 27/10 en la revista Science. 
En una persona hay más células bacterianas (38 billones) que humanas (30 billones), pero en cada defecación la proporción se puede dar la vuelta en favor de las células humanas. En ese acto cotidiano, en el que se expulsa un tercio de los microbios del colon, la persona deja de ser numéricamente bacteriana y se convierte en plenamente humana. La mayoría de estos microorganismos son inocuos o incluso beneficiosos, pero algunos pueden provocar enfermedades, como explicó el Dr. Noah Palm, principal autor del estudio. «Creemos que es posible que las indoliminas tengan un efecto en el cáncer colorrectal en los humanos, pero será necesario mucho más trabajo para demostrar que son la causa», reconoció el Dr. Palm.
El riesgo de sufrir un cáncer colorrectal a lo largo de la vida es de 1 de cada 23 en los hombres y 1 de cada 25 en las mujeres, según datos de registros europeos de tumores. Los factores de riesgo habituales son el envejecimiento, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sobrepeso y la alimentación pobre en frutas y rica en carnes procesadas. Además, tener una enfermedad inflamatoria intestinal, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, incrementa el riesgo de padecer este cáncer. 
El equipo del Dr. Noah Palm ha desarrollado una nueva técnica que permite estudiar simultáneamente un centenar de tipos de microbios y sus productos. Los investigadores han detectado las indoliminas, hasta ahora desconocidas, en cepas de Morganella morganii presentes en personas con enfermedades inflamatorias. «Aunque hay un incremento de esta bacteria en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal o con cáncer colorrectal, también se encuentra en personas aparentemente sanas. Incluso las células epiteliales del intestino de individuos sanos tienen algunas mutaciones que pueden ser provocadas por toxinas de estas comunidades de microorganismos, como las indoliminas», expuso el Dr. Palm.
La Morganella morganii, con una longitud de una milésima de milímetro, es una bacteria que se encuentra habitualmente en el agua, en el suelo y en los intestinos de los animales mamíferos. Es un microbio normalmente benigno, pero también se asocia a infecciones urinarias. 
El biotecnólogo español Dr. Cayetano Pleguezuelos y sus colegas del Instituto Hubrecht (Países Bajos) fueron los primeros en demostrar una conexión directa entre las bacterias que viven en el aparato digestivo humano y las alteraciones genéticas que provocan el desarrollo de un cáncer. Los investigadores observaron que una cepa específica de Escherichia coli produce una molécula tóxica, denominada colibactina, que daña el ADN de las células humanas, según confirmaron en versiones en miniatura de tejido intestinal generadas en el laboratorio. Su descubrimiento se publicó en la prestigiosa revista Nature el 27 de febrero de 2020, cuando la humanidad estaba pendiente de otro microorganismo: un coronavirus que se extendía por el mundo desde China.
El Dr. Pleguezuelos aplaude el nuevo trabajo, en el que no ha participado, pero fue cauteloso. «Nuestra microbiota intestinal es muy compleja, con muchísimas especies de bacterias diferentes, y entre ellas hay relaciones mutualistas, de simbiosis, de competición negativa... Y hay muchos otros parámetros. Las bacterias pueden producir estos compuestos tóxicos en los humanos pero, por alguna razón, puede que no sean capaces de llegar a las células epiteliales del intestino y causar el daño en el ADN. Estos factores no los ves en experimentos con ratones», advirtió el biotecnólogo. 
El investigador español cree que la nueva técnica de la Universidad de Yale (EEUU), «abre la puerta a evaluar un gran número de bacterias y su capacidad de dañar el ADN». En una persona de 70 kilos hay unos 46 kilos de células humanas, según un estudio de un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias, en Rejovot (Israel). Las células más pesadas son las musculares y las de la grasa. Los 38 billones de bacterias solo pesan unos 200 gramos, pero forman un universo extremadamente complejo. «Su capacidad de realizar diferentes reacciones enzimáticas es inmensa. Y desconocemos la mayoría de las cosas», señaló el Dr. Pleguezuelos.
El biotecnólogo del Instituto Hubrecht explicó que cada agente dañino para el ADN humano provoca un patrón específico de mutaciones, denominado firma mutacional. Pleguezuelos y sus colegas identificaron la firma mutacional de las cepas nocivas de la bacteria Escherichia coli y encontraron este rastro característico en más del 5% de los pacientes con cáncer colorrectal analizados, frente al 0,1% observado en otros tipos de tumores. La cifra hay que cogerla con pinzas, a la espera de más estudios en otras poblaciones, pero da una idea de la magnitud del problema. El 5% de los 2 millones de casos anuales supondría que hay 100.000 personas con un cáncer colorrectal con la firma mutacional de estas cepas dañinas de la bacteria Escherichia coli. 
El médico Dr. Noah Palm recordó que la mayoría de los casos de cáncer de colon y recto ocurre en personas que no tienen antecedentes familiares. «Por lo tanto, los factores ambientales, incluido el microbioma, desempeñan un papel clave en la mayoría de los casos de cáncer colorrectal. Sin embargo, todavía es imposible calcular la importancia relativa del microbioma frente a otros factores ambientales», apuntó el Dr. Palm.
«En la actualidad no hay tratamientos específicos para prevenir el daño en el ADN inducido por el microbioma. No obstante, en el futuro se podrían desarrollar tratamientos que neutralicen o eliminen estos microbios productores de toxinas», opinó. BP

Santificar el trabajo…

La fecha del primero de mayo ha quedado íntimamente asociada al día internacional de los trabajadores, en que se celebra cada año una jornada de lucha reivindicativa a favor de la clase trabajadora, en conmemoración a los mártires anarquistas de Chicago muertos en el año 1886. La intención de cristianizar esta celebración, como había sucedido en tantas otras ocasiones a lo largo de la historia del cristianismo, fue lo que llevó a Pio XII, en el año 1955, a instituir la festividad de S. José Obrero, que habría de celebrarse en este mismo día del calendario. Con ello se intentaba celebrar la fiesta del trabajo, pero dentro de un contexto más amplio y por supuesto con las connotaciones cristianas correspondientes. Los deseos del Papa eran convertir el día del trabajo en una festividad cristiana, bajo el patronazgo de ese trabajador ejemplar y universal que fue el carpintero de Nazaret ¿Quién mejor que él podía personificar las esencia y aspiraciones del mundo laboral? Por muchas razones, bautizar esta celebración era visto como una necesidad y además urgente. Frente a las fuerzas marxistas arrolladoras del momento, era preciso demostrar al mundo que la Iglesia no estaba de parte del capitalismo, como interesadamente algunos pretendían hacer creer, sino que ella tenía por modelo a una humilde familia de Nazaret, que se ganaba el sustento diario con el sudor de su frente. De ninguna manera podía permanecer indiferente ante los graves problemas que venía padeciendo el mundo laboral. Aunque solo hubiera sido por esto quedaba ya justificada la introducción en el calendario la festividad de S. José Obrero, pero es que había mucho más.
Por supuesto que era obligado tener en cuenta las aspiraciones reivindicativas del mundo obrero y trabajar infatigablemente a favor de conseguir mejoras laborales de todo tipo, pero desde la perspectiva cristiana esto era insuficiente, se necesitaba colocar al humilde obrero de Nazaret en el centro de operaciones de todo este entramado y tomarlo como modelo a imitar. En general y salvando las distancias, la situaciones por las que tuvo que pasar el carpintero de Nazaret no fueron muy distintas a las de un trabajador cualquiera de nuestros días. Seguramente su trabajo no fue remunerado como merecía, seguramente tuvo que soportar jornadas agotadoras de sol a sol, sin duda su trabajo a veces como sucede ahora sería precario, a veces se vería obligado a trabajar en condiciones infrahumanas o incluso quedarse en el  paro, sin tener ningún tipo de seguros que cubriera sus necesidades más elementales, con dificultades incluso para hacer frente a alguna desgracia imprevista y aun así, ahí tenemos a este trabajador ejemplar sin perder la paz, a quien todo el mundo hubiera querido que le realizara su encargo, dispuesto en todo momento a hacer la labor a él encomendada con plena responsabilidad y a plena satisfacción.
El hecho de que el pobre carpintero de Nazaret soportara pacientemente todas inclemencias laborales, que le afectaron a lo largo de su vida, no quiere decir que nosotros los cristianos, que le tenemos a él como ejemplo, nos crucemos de brazos ante situaciones de flagrante injustica y no hagamos nada por remediar la situación. Claro que tenemos que comprometernos con las reivindicaciones laborales justas y hacerlo con ánimo redoblado, porque de no ser así no seríamos cristianos de verdad. Naturalmente que debemos sentirnos obligados hasta dejarnos la piel por conseguir que un salario cuando menos pueda garantizar una vida digna. La defensa de unas condiciones laborales dignas, se hace imprescindible en la función evangelizadora de la Iglesia de hoy. Es cuestión de pura coherencia. Luchar por un trabajo y sueldo dignos es luchar por la dignidad de las personas que está en el centro de todo cristianismo.
Después de haber asistido al estrepitoso fracaso, tanto de las ideologías marxistas como capitalistas, después de que los trabajadores han experimentado en su propia carne el engaño de unos y la explotación de los otros, la celebración de la festividad de S. José Obrero nos abre las puertas a la esperanza y nos permite pensar que es posible un sistema laboral humanizado y justo, inspirado en la dignidad de las personas, proveniente de su condición de hijos de Dios. “Ha llegado la hora, nos dice Francisco, de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana” (Discurso al Parlamento Europeo, 25 de noviembre de 2014).
Con ser importante la cuestión económica en el mundo laboral, que yo no lo discuto, la cuestión trascendental es encontrar la forma de santificar nuestro trabajo como lo hizo el artesano de Nazaret. Con sus santas y encallecidas manos bendecía todo lo que tocaba, con las gotas que caían de su frente amasaba todos los días María los panecillos que servían de sustento a la sagrada familia, con los cansancios y las fatigas fue tejiendo José la gran obra del espíritu. Que sea San José Obrero, quien convierta el trabajo en una fiesta cristiana. ¡Ningún valedor e intercesor mejor podían tener los trabajadores del mundo, que éste varón justo de Nazaret! AGS

Día litúrgico: Martes IV (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 10,22-30): Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente». Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
 
«Yo y el Padre somos uno»
 
Comentario: Rev. D. Miquel MASATS i Roca (Girona, España)
 
Hoy vemos a Jesús que se «paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón» (Jn 10,23), durante la fiesta de la Dedicación en Jerusalén. Entonces, los judíos le piden: «Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente», y Jesús les contesta: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis» (Jn 10,24.25).
Sólo la fe capacita al hombre para reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios. San Juan Pablo II hablaba en el año 2000, en el encuentro con los jóvenes en Tor Vergata, del ‘laboratorio de la fe’. Para la pregunta «¿Quién dicen las gentes que soy yo?» (Lc 9,18) hay muchas respuestas... Pero, Jesús pasa después al plano personal: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Para contestar correctamente a esta pregunta es necesaria la ‘revelación del Padre’. Para responder como Pedro —«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16,16)— hace falta la gracia de Dios.
Pero, aunque Dios quiere que todo el mundo crea y se salve, sólo los hombres humildes están capacitados para acoger este don. «Con los humildes está la sabiduría», se lee en el libro de los Proverbios (11,2). La verdadera sabiduría del hombre consiste en fiarse de Dios.
Santo Tomás de Aquino comenta este pasaje del Evangelio diciendo: «Puedo ver gracias a la luz del sol, pero si cierro los ojos, no veo; pero esto no es por culpa del sol, sino por culpa mía».
Jesús les dice que si no creen, al menos crean por las obras que hace, que manifiestan el poder de Dios: «Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí» (Jn 10,25).
Jesús conoce a sus ovejas y sus ovejas escuchan su voz. La fe lleva al trato con Jesús en la oración. ¿Qué es la oración, sino el trato con Jesucristo, que sabemos que nos ama y nos lleva al Padre? El resultado y premio de esta intimidad con Jesús en esta vida, es la vida eterna, como hemos leído en el Evangelio.

01 de Mayo...

Feliz lunes... 59