miércoles, 2 de octubre de 2024

Metamorfosis

Día litúrgico: Jueves XXVI (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 10,1-12): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
»En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy nos preguntamos si quizá también nosotros deberíamos añadirnos a este primer grupo de enviados del Señor. ¿Son cosas del pasado? Veinte siglos después, las cosas no han cambiado. Del corazón de Dios sigue saliendo el mismo suspiro: «La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies». Dios sigue buscando colaboradores en medio del mundo para consolar al mundo.
—«Los setenta y dos volvieron muy contentos». ¡Claro! ¿Qué mejor que vivir con Jesús, estudiar con Jesús,… con Jesús? Allí donde lleves la paz y la alegría, por allí estará pasando Cristo. «¡Poneos en camino!».

Saxo Elegante - Boleros Instrumentales Románticos...

Los Fronterizos - La Telesita...

El que compra lo superfluo...

De los procesos...

Refuerza tus defensas: cómo ‘blindar’ tu cuerpo contra las enfermedades…

Además de respetar el calendario de vacunación, debes saber que la alimentación, un buen descanso, ejercicio regular e incluso tu estado de ánimo pueden ayudar a mejorar tus defensas. Aquí te contamos por qué.
El sistema inmunitario es una variedad de órganos, células y moléculas distribuidas por todo el cuerpo, responsables de protegernos de invasores dañinos como gérmenes, virus y otras sustancias extrañas que causan enfermedades. Los glóbulos blancos, que tienen un rol fundamental en la respuesta inmunitaria del cuerpo, se agrupan en los ganglios linfáticos y otras partes del sistema inmunitario.
El sistema inmunitario puede distinguir las células sanas de aquellas que no lo son, al reconocer una variedad de señales de peligro. Las células pueden ser nocivas debido a una infección o por daño causado por agentes no infecciosos, como quemaduras solares o cáncer. En tanto, los microbios infecciosos, como virus y bacterias, liberan otro conjunto de señales identificables por el organismo.
Cómo fortalecer el sistema inmune
La fortaleza del sistema inmunitario está asociada con un estilo de vida saludable, ejercicio regular, buena alimentación y descanso suficiente. Algunas estrategias para mejorar el estado de ánimo también pueden hacer una diferencia, a continuación, te presentamos las recomendaciones de los especialistas:
Alimentación
Para un funcionamiento óptimo, nuestro sistema inmunitario depende de que tengamos todos los nutrientes esenciales en equilibrio. Por ejemplo, las personas cuyas dietas son bajas en hierro, selenio, vitaminas A, B C y D, tienen menos glóbulos blancos, que son la primera línea de defensa contra las enfermedades.
Intenta consumir todos los tipos y colores de frutas y verduras que puedas, junto con granos integrales, proteínas magras, lácteos bajos en grasas y aceites saludables. Además, debes evitar aquellos productos ultraprocesados, que se caracterizan por un alto contenido graso, de azúcares añadidos o de carbohidratos refinados.
Lactancia
La lactancia es el primer paso para ayudar a los niños a desarrollar un sistema inmunitario fuerte. Esto se debe a que la leche materna proporciona prácticamente todos los nutrientes que el bebé necesita para estar saludable, incluso contiene muchas sustancias que benefician al sistema inmunitario, como anticuerpos, enzimas y glóbulos blancos.
Buen descanso
La privación severa de sueño altera nuestro sistema inmunitario. Si no se descansa bien, el cuerpo pierde sus mecanismos de defensa naturales y la capacidad para combatir las enfermedades se ve afectada. Procura dormir entre siete y ocho horas a diario, de ser posible en horarios regulares.
Actividad física
El ejercicio promueve una mejor circulación de la sangre, esto ayuda a que los pulmones y el corazón funcionen mejor, lo que potencia la inmunidad de nuestro organismo. Los expertos recomendaban 150 minutos semanales, o 75 si eran de alta intensidad, sin embargo, las pautas actuales señalan que incluso las breves caminatas son un buen comienzo.
Estado de ánimo
La ciencia señala que un buen estado de ánimo también ayuda al sistema inmunitario. Cuando una persona ríe con frecuencia, aumenta la actividad de su sistema inmunitario, específicamente la producción de inmunoglobulinas que son los anticuerpos que de manera natural combaten a los antígenos, como bacterias, virus y alérgenos.
Vacunación
Recuerda que vacunarte es una forma de entrenar al sistema inmunitario contra un patógeno específico. La vacunación logra la memoria inmune sin una infección real, por lo que el cuerpo está preparado cuando ingresa el virus o bacteria. Recibir todas las vacunas recomendadas evita enfermedades potencialmente peligrosas, como la tos ferina, sarampión, paperas, hepatitis o varicela. HD

Poseer a Cristo para dar a Cristo…

Dar a Cristo. Este es el ideal de todo el que quiera llevar con altura el nombre de Cristiano y no quiera desfigurarlo arrastrándolo por el polvo de su egoísmo y sensualidad.
Pero para dar a Cristo es necesario poseer a Cristo. Y Cristo no entrará en nuestra vida si antes no nos convence, no tanto por la razón cuanto por la fe hecha vida.
¡Qué insulsa debe ser la vida del hombre que no posee a Cristo! Un poco de tiempo inflado de egoísmo, un oficio pasajero., tratar de llenar el vacío de la existencia con paladas de diversión y de sexo, cuando no son de sufrimientos sin sentido, y dejar a otro en nuestro sitio que continúe la cadena indefinida; ¡a ver si tiene más suerte y logra alcanzar lo que nosotros no alcanzamos!
¡Pobres hombres! Van a tientas, saltando de una ilusión a otra, hasta que todas se acaban. Ahí van todos en bola: uno gritando ‘comunismo’, otro, ‘fascismo’; uno viene drogado, otro satisfecho, otro escéptico; uno baja riendo y al lado otro llorando... ¡qué ancho es el camino que lleva a la nada y cuántos bajan por él!
¿Y los que tenemos a Cristo? ¡Qué pocos hay, que abandonando toda su seguridad culpable, bajen el camino y se mezclen con todos ofreciendo manos amigas!
Sí, sabemos teóricamente que Cristo es la solución; que todos los hombres podrían bajar alegres sabiendo a donde van; que todos podrían bajar con Dios. Pero no se lo damos. Cristo no nos ha convencido. Somos cristianos de nombre, de reserva, de retaguardia; cristianos que no siguen a Cristo, sal que ha perdido su sabor.
Por eso Cristo tiene la esperanza puesta en vosotros que sois la sal de la tierra. Convenceos de Cristo. No lo reduzcáis, como tantos otros, a una ilusión pasajera que llenó los años de juventud de vuestra vida ‘mientras venían otras cosas’... otras cosas que los dejaron sin Cristo y sin ellos mismos; creyéndose maduros cuando habían destrozado la conciencia y, sin freno, ‘liberados’, hacían lo que les venía en gana; creyéndose maduros cuando se habían mezclado con los que bajaban a la fosa, sin rumbo, sin saber por qué, sin saber a dónde.
Convenced de Cristo; conoced cada día más; reflejad en vuestra vida diaria; en vuestra casa, entre vuestros amigos. Que otros jóvenes al verlos se sientan atraídos hacia Cristo y anhelen ser como vosotros. Cn