miércoles, 2 de julio de 2025

Día litúrgico: Jueves XIII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Jn 20,24-29): Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré».
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy escuchamos la respuesta de Tomás cuando los otros Apóstoles le dicen que han visto a Jesús resucitado. ¡Dios no se merece la respuesta de Tomás! ‘Tocar’, ‘tocar’ y ‘tocar’: a los hombres nos ha entrado la manía de que, si no tocamos, no creemos. Pero, ¿qué clase de Dios deseamos tener? ¿Un muñeco?, ¿una mascota?
—Tratándose de Dios, ¿no es más adecuado responder: «Señor mío y Dios mío»?

Abba - Yo lo soñé...

Boleros Instrumentales para el Alma - Un viaje musical por varios estilos de Boleros...

DJ Aurm - Magia del amor...

Expertos en psicología dan estos consejos para evitar la adicción al móvil...

Una adicción comportamental es aquella conducta repetida que resulta placentera al principio, pero que acaba convirtiéndose en actos impulsivos-compulsivos que no son fáciles de controlar. Una que está adquiriendo especial auge en los últimos años es la relacionada con el teléfono móvil, puerta de entrada para otras adicciones, como a las redes sociales, a las compras, al juego online…
Lo cierto es que cada vez estos aparatos son más completos y participan en prácticamente todos los ámbitos de la vida, incluido el trabajo, pues facilita la actividad laboral fuera del horario laboral.
Eso sí, en la Guía clínica sobre adicciones comportamentales de Socidrogalcohol se recuerda que no todas aquellas personas con uso/abuso del teléfono se deben considerar adictos. En este sentido, es necesario valorar si este comportamiento resulta patológico y si se encuentran involucrados en el desarrollo de la misma la ansiedad, impulsividad o neuroticismo.
“Puede parecer exagerado, pero muchas personas con teléfono móvil ‘sufren’ si se han quedado sin batería o cobertura, pueden presentar ansiedad, malestar, pánico, sudores si pierden el móvil, si no pueden contestar a las llamadas o mensajes, en este fenómeno se llama nomofobia”, apunta el documento.
Sobre el consumo de redes sociales, la plataforma Cibervoluntarios recuerda que aplicaciones como Instagram o Tiktok ofrecen la posibilidad de controlar el tiempo dedicado a ellas. En ajustes, el usuario puede ver tanto los minutos que ha pasado consumiendo estas redes o cómo establecer un límite de tiempo para que, cuando se alcance, el teléfono móvil avise con una notificación.
Antón Durán, director de la Fundación Hay Salida para el tratamiento de las adicciones, explica que uno de los grandes peligros de estas plataformas es mostrar vidas idealizadas. Según el experto, cuando muchos usuarios, sobre todo adolescentes, consumen durante todo el día este tipo de contenidos y, por ejemplo, comparan de forma constante su físico con el que ven en estas plataformas, es frecuente que no solo quede afectada su salud mental, también la física. En este sentido, pueden desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). “Casi todos los trastornos de personalidad o de alimentación nacen en la adolescencia”, afirma.
Por otra parte, “cada vez que entra un paciente en la fundación, tenga la adicción que tenga, no puede utilizar un smartphone, sino un teléfono de teclas que no tenga acceso a Internet”, indica Durán, quien añade que un consejo para limitar el tiempo en estas aplicaciones es directamente eliminarlas del móvil.
Asimismo, el experto apunta que otra recomendación es desactivar las notificaciones, que aparecen constantemente y afectan a la atención. “La atención la tenemos fragmentada y sobre todo en la gente que es más vulnerable puede generar ansiedad y trastornos de déficit de atención”, lamenta.
Otros consejos de los expertos para reducir el tiempo de uso del teléfono móvil son:
-Buscar otros hobbies que sustituyan su uso. Un buen hábito con beneficios para el cerebro es la lectura.
-Hacer ejercicio físico.
-Tratar de no mirar el móvil cuando se esté compartiendo tiempo con otras personas, como amigos o familiares.
-Intentar dejar el teléfono móvil fuera de la habitación por las noches. De esta manera, no se caerá en la tentación de mirarlo mientras se trata de conciliar el sueño.
-Restringir la participación en grupos de mensajería instantánea para tener así más tiempo extra.
-Poner en modo avión el móvil siempre que se esté comiendo.
Síntomas de que puedes ser adicto al móvil
El programa terapéutico Desconect@ indica que las señales de riesgo de una adicción al uso de estos dispositivos son:
-Pasar demasiado tiempo en la habitación.
-Enfadarse o cambiar de humor si en un momento dado se restringe el uso del aparato.
-Sufrir cambios emocionales repentinos.
-Hablar o mandar mensajes por teléfono sin descanso.
-Utilizar el móvil en sitios inadecuados y/o a deshoras.
-Se produce una falta de comunicación con la familia, así como un bajo rendimiento escolar.

¡Tú tienes la libertad de elegir la virtud o el vicio!…

Hoy les voy hablar un poco de los hábitos y de las virtudes para lograr tener límites en la vida personal y así poder empleárselos a nuestros hijos, basado en mi último libro “Mi hijo no tiene límites, ¿seré yo quien no los tiene?”, de Editorial Porrúa.

Así es, los hábitos se tienen que comprender a partir de la persona. Si tú sabes que estás hecho de cuerpo y espíritu, vas a lograr entender cómo funcionas. La inteligencia, la voluntad y la libertad son facultades exclusivas del ser humano, son atributos que nos hacen distintos a cualquier otro ser vivo y que, a su vez, van a encaminarnos a ser mejores personas, mejores de lo que podemos ser. Como adultos, a pesar de no ser perfectos, somos capaces de mejorarnos a nosotros mismos, somos perfectibles.

Esta verdad nos orienta para comprender a nuestros hijos y saber que, a pesar de que nacen con una esencia, cada uno con su temperamento y dones, nosotros, si nos conocemos bien, podemos ayudarlos a ellos a conocerse a sí mismos y a su vez a perfeccionarse.

En la medida en que logremos lo anterior, ayudaremos a nuestros hijos a que sean felices y, por ende, verdaderamente libres, que no es lo mismo que absolutamente libres. Por ello entender los conceptos de virtud, valor y vicios es imprescindible; pero sobre todo saber aplicarlo en nuestra vida nos facilitará nuestro trabajo como padres.

Un hábito es un acto deliberado, bueno o malo; el hábito bueno es la virtud y el hábito malo es el vicio. Es una conducta que repetimos constantemente, volviéndose algo cotidiano en la vida de cualquier ser humano. Eso es la virtud, o el vicio, si es malo.

Evidentemente, lo que buscamos es un hábito bueno; pero esto implica mucho esfuerzo y trabajo en la voluntad. La conciencia nos ayuda a entender qué es lo mejor, pero como somos libres: podemos decidir si somos ordenados o no en lo que elegimos.

Entonces, ustedes ya saben: para tener límites en la vida, hay que entender qué son las virtudes, hay que poder trabajar en los valores y así ser mejores personas. AD

Nunca olvides... 05

02 de Julio - Día de la Agricultura Nacional... 01

02 de Julio...

Buenos días... 2025-166