lunes, 26 de febrero de 2018

¿Qué significa Escuchar?

Escuchar, ¡qué gran necesidad en nuestro mundo actual! Los hombres sienten la necesidad de ser escuchados con atención, con comprensión, sin prisas, con simpatía, cálidamente; buscan alguien que les manifieste interés humano por su persona. Escuchar es una actitud que entra en el ámbito de la caridad cristiana, como una de sus manifestaciones más finas.
En la dirección espiritual es una de las funciones más fecundas. Del modo cómo nosotros sepamos acoger y escuchar a nuestra dirigida en el primer encuentro puede depender el tipo de apertura espiritual que adopte, más honda y confiada o más periférica y cautelosa.
¿Qué significa escuchar? Aspectos psicológicos y espirituales.
• Escuchar significa favorecer la apertura.
• Escuchar significa dejar hablar.
• Escuchar significa prestar sincera atención a la persona y a cuanto ella pueda expresar.
• Escuchar significa comprometerse activamente en la comprensión de lo que la persona desea comunicar.
• Escuchar significa participar interesadamente en lo que la persona busca compartir de sí misma.
• Escuchar significa escuchar juntos a Dios en el interior, y captar los caminos que muestra.
• Escuchar significa reconocer que cada uno tiene una personalidad única e irrepetible y maravillarse ante el llamado personal de Dios.
• Escuchar significa dejar a un lado el propio mundo vivencial para adentrarse en el del otro.
• Escuchar significa ponerse a disposición del otro, abandonando los propios problemas, preocupaciones, intereses, juicios.
• Escuchar es ser yo mismo en función del otro.
• Escuchar es tener fe en el otro.
• Escuchar es una atención solícita de todo nuestro ser al ser del otro en toda su hermosura y su pecado, su lucha y su misterio, sus gozos y sus sufrimientos.
• Escuchar es por tanto, amar al otro.
Los varios significados mostrados, nos permiten ver que sólo la persona humana tiene capacidad de escuchar. La escucha, en el aspecto psicológico, pertenece al campo de lo personal; no escuchamos «algo» sino a «alguien». Podemos oír ruidos, voces, sonidos..., pero escuchamos a personas. La escucha denota comunión entre personas, y puede ser tan personal que ni siquiera necesite de palabras. Es como una especie de empatía.
Para ser una buena orientadora espiritual, se requiere desarrollar la capacidad de escucha en sus diversas dimensiones: Escucha de sí mismo, de los demás y de Dios.
- La capacidad de escucha de nosotros mismos se relaciona mucho con la madurez humana tan necesaria en el orientador. Una orientadora espiritual inmadura vivirá centrada en sí misma, preocupada por sus aciertos o fallos, y dejará poco espacio a la escucha de la otra y del Espíritu Santo. Escucharse a sí misma significa conocerse; experimentar el misterio de lo que realmente se es; estar al tanto de lo que favorece y ayuda la propia salud física, mental, emocional y espiritual. Significa también facilitar el desarrollo de nuestro potencial creativo, nuestros talentos y dones. Supone un cierto dominio de nuestros estados anímicos, de nuestros pensamientos, deseos, sentimientos, aspiraciones y motivaciones. Nos confronta con nuestra debilidad y pecado. Cuando nos volvemos capaces de escucharnos a nosotros mismos, se hace posible la apertura al otro, su comprensión, su aceptación. Ello nos permitirá allanar el camino quitando de nosotros lo que pueda obstaculizar su apertura, y favoreciendo lo que la ayude. Por ejemplo, si yo, orientadora, poseo un temperamento nervioso y he llegado a conocerme, sabré que en los días de Ejercicios Espirituales, no me ayudará encerrarme a atender en dirección espiritual por horas sin término, pues seguramente me impacientaré mucho más con las últimas que tenga en mi lista. Por lo tanto, procuraré hacer un intervalo suficiente para poder descansar llevando a cabo otra actividad, o veré la conveniencia de atender a algunas de mis dirigidas caminando por los jardines.
- La compenetración entre dos personas se lleva a cabo de manera más real y eficaz cuando los dos escuchan. Su hablar es fruto del escucharse mutuamente, y a su vez, invita a una escucha más honda.
- Sin embargo, la escucha en la dirección espiritual trasciende lo psicológico; adquiere una dimensión espiritual y religiosa, refiriéndonos a la actitud del corazón que refleja el estar a la espera de Alguien. Debe ser la postura fundamental de la orientadora y de la dirigida ante Dios. No basta que las dos se escuchen mutuamente, juntas deben escuchar al Espíritu Santo y captar los caminos que muestra para la dirigida. Así descubrirán poco a poco la influencia divina en el interior del alma según se manifieste en sus pensamientos, sentimientos, deseos, aspiraciones, comportamientos y reacciones. Para la dirigida, la dirección espiritual brota de la escucha a Dios en su propio corazón, y también de la escucha a Dios en y a través de la orientadora. La orientadora ofrecerá a su vez orientaciones, pero sólo como consecuencia de haber escuchado a Dios en y a través de la dirigida. (Cf. F.K.Nemeck y M.T. Coombs El camino de la dirección espiritual, Madrid, 1987, p. 65-85)
De aquí se desprenden algunos principios fundamentales:
• La orientadora debe convencerse de que Dios es el único Orientador de todas y cada una de las personas. Sólo Dios puede santificar, porque sólo en Él se encuentra la fuente de toda santidad. Sólo alcanzaremos la santidad en la medida en que nos unamos y participemos de Dios, y que nadie puede alcanzar el mínimo grado de santidad sin Dios.
• Debemos forjar una alianza con el Espíritu Santificador que late en todo el mundo, en toda la Iglesia, en todos los corazones que quieren darle cabida. ¿Trabajamos realmente acompañados de esta fuerza misteriosa, santificadora y vivificadora, que es la alianza y unión con el Espíritu Santo, que habita en el corazón por la gracia? No hay Socio mejor ni Amigo mejor.
• El camino que la persona trata de descubrir, existe ya en su propio interior. “Antes de haberte formado Yo en el seno materno ya te conocía, y antes de que nacieses te tenía consagrado: te constituí profeta”. (Jr. 1, 5).
• Nuestro propósito de la dirección se encaminará a proporcionar ayuda a los dirigidos para aprender a escuchar a Dios. Aconsejarlos, instruirlos, animarlos, corregirlos, apoyarlos para que se tornen capaces de responder a sus inspiraciones. GM

Evangelio del Martes 27 de Febrero

Día litúrgico: Martes II (B) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 23,1-12): En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabí”.
»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Doctores”, porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

«Uno solo es vuestro Maestro; (...) uno solo es vuestro Padre;
(...) uno solo es vuestro Doctor»

Comentario: Pbro. Gerardo GÓMEZ (Merlo, Buenos Aires, Argentina)

Hoy, con mayor razón, debemos trabajar por nuestra salvación personal y comunitaria, como dice san Pablo, con respeto y seriedad, pues «ahora es el día de la salvación» (2 Cor 6,2). El tiempo cuaresmal es una oportunidad sagrada dada por nuestro Padre para que, en una actitud de profunda conversión, revitalicemos nuestros valores personales, reconozcamos nuestros errores y nos arrepintamos de nuestros pecados, de modo que nuestra vida se vaya transformando —por la acción del Espíritu Santo— en una vida más plena y madura. 
Para adecuar nuestra conducta a la del Señor Jesús es fundamental un gesto de humildad, como dice el Papa Benedicto: «Que [yo] me reconozca como lo que soy, una creatura frágil, hecha de tierra, destinada a la tierra, pero además hecha a imagen de Dios y destinada a Él».
En la época de Jesús había muchos “modelos” que oraban y actuaban para ser vistos, para ser reverenciados: pura fantasía, personajes de cartón, que no podían estimular el crecimiento y la madurez de sus vecinos. Sus actitudes y conductas no mostraban el camino que conduce a Dios: «No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (Mt 23,3). 
La sociedad actual también nos presenta una infinidad de modelos de conducta que abocan a una existencia vertiginosa, alocada, debilitando el sentido de trascendencia. No dejemos que esos falsos referentes nos hagan perder de vista al verdadero maestro: «Uno solo es vuestro Maestro; (…) uno solo es vuestro Padre; (…) uno solo es vuestro Doctor: Cristo» (Mt 23,8.9.10).
Aprovechemos la cuaresma para fortalecer nuestras convicciones como discípulos de Jesucristo. Tratemos de tener momentos sagrados de “desierto” donde nos reencontremos con nosotros mismos y con el verdadero modelo y maestro. Y frente a las situaciones concretas en las que muchas veces no sabemos cómo reaccionar podríamos preguntarnos: ¿qué diría Jesús?, ¿cómo actuaría Jesús?

domingo, 25 de febrero de 2018

Escuchar

Cada vez tenemos menos tiempo para escuchar. No sabemos acercamos con calma y sin prejuicios al corazón del otro. No acertamos a escuchar el mensaje que todo ser humano nos puede comunicar. Encerrados en nuestros propios problemas, pasamos junto a las personas, sin apenas detenemos a escuchar realmente a nadie. Se nos está olvidando el arte de escuchar.
Por eso, tampoco resulta tan extraño que a los cristianos se nos haya olvidado, en buena parte, que ser creyente es vivir escuchando a Jesús. Más aún. Sólo desde esta escucha nace la verdadera fe cristiana.
Según el evangelista Marcos, cuando en la «montaña de la transfiguración» los discípulos se asustan al sentirse envueltos por las sombras de una nube, sólo escuchan estas palabras: «Este es mi Hijo amado: escuchadle a él».
La experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero apasionante. No es el que nosotros habíamos imaginado desde nuestros esquemas y tópicos piadosos. Su misterio se nos escapa. Casi sin damos cuenta, nos va arrancando de seguridades que nos son muy queridas, para atraernos hacia una vida más auténtica.
Nos encontramos, por fin, con alguien que dice la verdad última. Alguien que sabe por qué vivir y por qué morir. Algo nos dice desde dentro que tiene razón. En su vida y en su mensaje hay verdad.
Si perseveramos en una escucha paciente y sincera, nuestra vida empieza a iluminarse con una luz nueva. Comenzamos a verlo todo con más claridad. Vamos descubriendo cuál es la manera más humana de enfrentarnos a los problemas de la vida y al misterio de la muerte. Nos damos cuenta de los grandes errores que podemos cometer los humanos, y de las grandes infidelidades de los cristianos.
Tal vez, hemos de cuidar más en nuestras comunidades cristianas la escucha fiel a Jesús. Escucharle a él nos puede curar de cegueras seculares, nos puede liberar de desalientos y cobardías casi inevitables, puede infundir nuevo vigor a nuestra fe. JAP

Qué es el análisis del antígeno prostático específico (PSA)

¿Qué es?
El antígeno prostático específico, o PSA, es una proteína producida por las células normales así como por células malignas de la glándula prostática. El análisis del PSA mide la concentración del PSA en la sangre de un hombre. Para esa prueba, se envía una muestra de sangre a un laboratorio para ser analizada. Los resultados se reportan generalmente en nanogramos de PSA por cada mililitro de sangre (ng/ml). 
La concentración del PSA en la sangre es frecuentemente elevada en hombres con cáncer de próstata. Los hombres que presentan síntomas de la próstata usualmente se hacen el análisis del PSA (junto con el examen digital del recto) para ayudar a los médicos a determinar la naturaleza del problema.
Además del cáncer de próstata, algunos estados benignos (no cancerosos) pueden causar que aumente la concentración del PSA en el hombre. Las afecciones benignas más comunes de próstata que causan que se eleve la concentración del PSA son la prostatitis (inflamación de la próstata) y la hiperplasia benigna de la próstata (BPH) o agrandamiento de la próstata. No existe evidencia de que la prostatitis o que la hiperplasia benigna de la próstata causen cáncer, pero es posible que un hombre presente una o ambas afecciones y que tenga también cáncer de próstata.

¿Se recomienda el análisis del PSA como examen de detección de cáncer de próstata?
Hasta cerca de 2008, algunos médicos y organizaciones profesionales recomendaban que los hombres se hicieran anualmente un análisis del PSA a partir de los 50 años de edad. Algunas organizaciones recomendaron que los hombres que presentaban mayor riesgo de cáncer de próstata, como los afroamericanos y los hombres con padre o hermano que tuviera cáncer de próstata, comenzaran a hacerse exámenes selectivos de detección de cáncer de próstata desde los 40 o 45 años de edad.
Sin embargo, conforme se supo más acerca de los beneficios y los perjuicios de esos exámenes, algunas organizaciones comenzaron a advertir contra exámenes selectivos de detección rutinarios en la población. La mayoría de las organizaciones recomiendan que los hombres que piensen hacerse el análisis del PSA que hablen primero de los riesgos y beneficios con sus médicos.

¿Qué es un resultado normal del análisis?
No hay una concentración específica normal o anormal del PSA en la sangre, y las concentraciones pueden variar con el tiempo en el mismo hombre. En el pasado, la mayoría de los médicos consideraban 4,0 ng/ml o menos como valor normal del PSA. 
Por consiguiente, si un hombre presentaba una concentración del PSA mayor de 4,0 ng/ml, los médicos usualmente recomendarían una biopsia de la próstata para determinar si estaba presente el cáncer de próstata.
Sin embargo, estudios más recientes han indicado que algunos hombres con concentraciones del PSA menores de 4,0 ng/ml presentan cáncer de próstata, y que muchos hombres con concentraciones más altas no tienen la enfermedad.
Además, varios factores pueden causar que fluctúe la concentración del PSA en el hombre. Por ejemplo, la concentración del PSA aumenta frecuentemente si el hombre presenta prostatitis o una infección de las vías urinarias. Tanto las biopsias como las cirugías de la próstata aumentan también la concentración del PSA. Por otro lado, algunos fármacos, como la finasterida y la dutasterida, los cuales se usan para tratar el agrandamiento benigno de la próstata, reducen la concentración del PSA. La concentración del PSA quizás varíe también un poco en todos los laboratorios de análisis.
Otro factor que complica el asunto es que los estudios conducidos para establecer un grado normal de los valores del PSA se han realizado principalmente en poblaciones de hombres blancos. Aunque varía la opinión de los expertos, no hay un consenso claro acerca del umbral óptimo del PSA para recomendar una biopsia de la próstata en hombres de cualquier raza o grupo étnico.
Sin embargo, en general, cuanto más elevada sea la concentración del PSA en un hombre, mayor será la probabilidad de que presente cáncer de próstata. Además, es posible que un aumento continuo de la concentración del PSA en un hombre, con el transcurso del tiempo, sea también un signo de cáncer de próstata. 

¿Qué sucede si un análisis de detección muestra una concentración elevada del PSA?
Si un hombre que no presenta síntomas de cáncer de próstata elige hacerse exámenes selectivos de detección para esta enfermedad y se descubre que tiene una concentración elevada del PSA, el médico quizás recomiende otro análisis del PSA para confirmar el valor original.
Si la concentración del PSA es alta aún, el médico tal vez recomiende que el paciente siga haciéndose análisis del PSA y exámenes digitales del recto en intervalos regulares para observar cualquier cambio que se presente con el tiempo.
Si la concentración del PSA sigue aumentando o si se detecta una protuberancia sospechosa en el examen digital del recto, el médico podría recomendar otras pruebas para determinar la naturaleza del problema.
Un urinálisis posiblemente se recomiende para buscar una infección de las vías urinarias. Tal vez el médico recomiende también exámenes de exploración con imágenes, como una ecografía por el recto, radiografías, o una cistoscopia.
Si se sospecha la presencia de cáncer de próstata, el médico recomendará una biopsia de la próstata. Durante este procedimiento, se insertan agujas huecas en la próstata y luego se retiran. Por lo general, las agujas se insertan por la pared del recto (biopsia transrectal). Un patólogo examina luego el tejido al microscopio. El médico puede usar una ecografía para ver la próstata durante la biopsia, aunque la ecografía sola no se puede usar para diagnosticar el cáncer de próstata. 

¿Cuáles son las limitaciones y los posibles perjuicios del análisis del PSA para la detección del cáncer de próstata?
La detección del cáncer de próstata en un estadio inicial quizás no reduce la posibilidad de morir por cáncer de próstata. Cuando se usa como examen de detección, el análisis del PSA puede ayudar a detectar pequeños tumores que no causan síntomas. 
Sin embargo, el hecho de encontrar un tumor pequeño no necesariamente hace que sea menor la posibilidad de que el paciente muera por cáncer de próstata. Muchos tumores que se encuentran por el análisis del PSA crecen con tanta lentitud y tienen poca probabilidad de amenazar la vida de un hombre.
La detección de tumores que no ponen la vida en peligro se llama “sobrediagnóstico” y el tratamiento de estos tumores se llama “exceso de tratamiento”. El exceso de tratamiento expone a los hombres, innecesariamente, a posibles complicaciones y efectos secundarios nocivos de los tratamientos para cáncer inicial de próstata, tales como la cirugía y la radioterapia.
Los efectos secundarios de esos tratamientos son la incontinencia urinaria (inhabilidad de controlar el flujo de orina), problemas con las funciones intestinales, la disfunción eréctil (falta de erecciones, o tener erecciones que son inadecuadas para las relaciones sexuales) e infección. También, la detección de un cáncer en estadio inicial puede no ayudar a un hombre que tiene un cáncer que crece con rapidez o un tumor canceroso que puede haberse diseminado ya a otras partes de su cuerpo antes de ser detectado.
El análisis del PSA puede presentar resultados positivos falsos o negativos falsos. Un resultado positivo falso de una prueba ocurre cuando la concentración del PSA de un hombre está elevada, pero en realidad no hay cáncer.
Un resultado positivo falso de un análisis puede crear ansiedad para el hombre y para su familia, y llevar a procedimientos médicos adicionales, como una biopsia de la próstata, que pueden ser perjudiciales. Los posibles efectos secundarios de las biopsias son las infecciones graves, dolor y sangrado. La mayoría de los hombres con un PSA elevado resultan no tener cáncer de próstata; solo cerca de 25 % de los hombres que tienen una biopsia de la próstata a causa de una concentración elevada del PSA tienen en realidad cáncer de próstata cuando se hace una biopsia.
Un resultado negativo falso de una prueba ocurre cuando la concentración del PSA de un hombre es baja aun cuando él tiene en realidad cáncer de próstata. Los resultados negativos falsos pueden dar al hombre, a sus familiares y al médico una confianza falsa de que él no presenta cáncer, cuando en realidad tiene un cáncer que requiere tratamiento. 

¿Qué significa un aumento de la concentración del PSA en un hombre que recibió tratamiento para cáncer de próstata?
Si la concentración del PSA del hombre aumenta después del tratamiento para cáncer de próstata, su médico tendrá en cuenta algunos factores antes de recomendar tratamiento adicional. No se recomienda tratamiento adicional teniendo como base un solo resultado de análisis del PSA. Por el contrario, una tendencia hacia el aumento de la concentración del PSA en el transcurso del tiempo en combinación con otros hechos, como resultados anormales de pruebas de exploración con imágenes, quizás resulte en que el médico del paciente recomiende un tratamiento ulterior. 

¿Cómo tratan los investigadores de mejorar el análisis del PSA?
Los científicos están investigando formas para mejorar el análisis del PSA para que los médicos puedan distinguir mejor los estados cancerosos de los benignos y los cánceres de crecimiento lento de los cánceres de crecimiento rápido y potencialmente mortales.
Ninguna forma ha resultado que haga disminuir el riesgo de morir por cáncer de próstata. Algunos de los métodos que se están estudiando son:
  • PSA libre contra PSA unido. La cantidad del PSA que circula “libremente” en la sangre (que no está unido a otras proteínas) dividida por la cantidad total del PSA (libre más unido) señalada como la proporción de PSA libre. Cierta evidencia sugiere que una proporción menor del PSA libre puede estar relacionada con cáncer más maligno.
  • Densidad del PSA de la zona de transición. La concentración del PSA en la sangre dividida por el volumen de la zona de transición de la próstata. La zona de transición es la parte inferior de la próstata que rodea la uretra. Alguna evidencia sugiere que esta medida puede ser más precisa para la detección del cáncer de próstata que el análisis convencional del PSA.
  • Grados de referencia del PSA específicos a la edad. Ya que la concentración del PSA tiende a aumentar con la edad, se ha sugerido que el uso de grados de referencia del PSA específicos a la edad puede mejorar la exactitud de los análisis del PSA. Sin embargo, los grados de referencia del PSA específicos a la edad, generalmente, no son recomendados porque su uso podría retrasar la detección del cáncer de próstata en muchos hombres.
  • Velocidad del PSA y tiempo de doblamiento del PSA. La velocidad del PSA es el ritmo de cambio de la concentración del PSA de un hombre con el tiempo, el cual se expresa en ng/ml por año. El tiempo de doblamiento del PSA es el periodo de tiempo en el cual la concentración del PSA se dobla. Alguna evidencia sugiere que el ritmo de incremento de la concentración del PSA del hombre puede ser útil para pronosticar si tiene cáncer de próstata.
  • Pro-PSA. Pro-PSA se refiere a una variedad de diversos precursores inactivos del PSA. Hay alguna evidencia que indica que el Pro-PSA presenta una relación más fuerte con el cáncer de próstata que con la hiperplasia prostática benigna. Una prueba recientemente aprobada combina la medición de una forma de pro-PSA, llamada [-2]proPSA, con mediciones del PSA y del PSA libre. El "índice de salud prostática" que resulta puede ser usado para ayudar a un hombre con una concentración del PSA de 4 a 10 ng/ml a decidir si deberá hacerse una biopsia.
  • IsoPSA. El PSA existe en formas estructurales diferentes (llamadas isoformas) en la sangre. El análisis de IsoPSA, el cual mide todo el espectro de isoformas de PSA en vez de la concentración de PSA en la sangre, puede mejorar la selección de hombres con cáncer de próstata para una biopsia (8).
  • PSA en combinación con otros biomarcadores de proteínas. Análisis que combinan mediciones de PSA en la sangre con mediciones de otros biomarcadores relacionados con cáncer de próstata en la sangre o en la orina están siendo estudiados por su capacidad para distinguir enfermedad de alto riesgo. Estos otros biomarcadores incluyen la peptidasa-2 relacionada con la calicreína, el antígeno 3 de cáncer de próstata (PCA3) y la fusión génica TMPRSS2-ERG.

Inteligente y brillante...


Humildad... 12


El amor hacia...


Al que es feliz...


El Señor te Bendiga... 02


Cuando ayudes a alguien...