miércoles, 30 de septiembre de 2020

Sobre la música…

Miles de músicas a lo largo de la historia han acompañado a los seres humanos. En las llanuras y en las montañas, entre cabañas y rascacielos, melodías y letras han estado siempre presentes.¿Por qué la música ocupa un lugar destacado en nuestras vidas? Porque la música llega hasta lo más íntimo del corazón. Consuela o entristece. Anima o desalienta. Educa o deforma.Los ritmos y las armonías influyen, consciente o inconscientemente, en cada uno. A veces suscitan una emoción serena, confortante. Otras veces provocan un extraño sentimiento de inquietud o pasiones incontroladas.Las letras también entran en las mentes de las personas. Con ellas se promueve la bondad o se exalta la vileza, se defienden las virtudes o se difunden los vicios.
Por eso las familias y los educadores necesitan tomar conciencia de la importancia de la música, para resaltar aquella que promueva el bien y para denunciar la que lleve hacia el desorden y la injusticia.Por desgracia, en muchos lugares la música se ha convertido en un medio para fomentar el odio, la sensualidad, la avaricia, la sed de venganza. Duele, por indicar solo un ejemplo, ver a miles de personas cantar a gritos un himno lleno de rabia y desprecio hacia personas o pueblos vistos como ‘enemigos’.
Al revés, resulta confortante encontrar tantas otras músicas que defienden principios buenos y virtudes sólidas, que alaban la belleza del matrimonio y la familia, que invitan a una vida solidaria y llena del amor verdadero.La música tiene, además, una rica dimensión religiosa. Por eso numerosos grupos de creyentes le han dado un especial relieve en sus ritos y ceremonias.También la Iglesia católica ha promovido, desde sus primeros siglos, melodías y canciones para acercar el alma de los bautizados a Dios y para recordar los grandes hechos de la historia salvífica.
La música, bien dosificada, es una gran ayuda en el camino de los pueblos. Por lo mismo, vale la pena una reflexión serena que permite dejar a un lado canciones que dañan, y que promueva y fomente tantas otras melodías que conducen suavemente los corazones hacia la bondad, la justicia, la belleza, la entrega generosa a los demás seres humanos. FP

Día litúrgico: Jueves XXVI (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 10,1-12): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
»En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad»
 
«Rogad (...) al dueño de la mies que envíe obreros a su mies»
 
Comentario: Rev. D. Ignasi NAVARRI i Benet (La Seud'Urgell, Lleida, España)
 
Hoy Jesús nos habla de la misión apostólica. Aunque «designó a otros setenta y dos, y los envió» (Lc 10,1), la proclamación del Evangelio es una tarea «que no podrá ser delegada a unos pocos ‘especialistas’» (San Juan Pablo II): todos estamos llamados a esta tarea y todos nos hemos de sentir responsables de ella. Cada uno desde su lugar y condición. El día del Bautismo se nos dijo: «Eres Sacerdote, Profeta y Rey para la vida eterna». Hoy, más que nunca, nuestro mundo necesita del testimonio de los seguidores de Cristo.
«La mies es mucha, y los obreros pocos» (Lc 10,2): es interesante este sentido positivo de la misión, pues el texto no dice «hay mucho que sembrar y pocos obreros». Quizá hoy debiéramos hablar en estos términos, dado el gran desconocimiento de Jesucristo y de su Iglesia en nuestra sociedad. Una mirada esperanzada de la misión engendra optimismo e ilusión. No nos dejemos abatir por el pesimismo y por la desesperanza. De entrada, la misión que nos espera es, a la vez, apasionante y difícil. El anuncio de la Verdad y de la Vida, nuestra misión, no puede ni ha de pretender forzar la adhesión, sino suscitar una libre adhesión. Las ideas se proponen, no se imponen, nos recuerda el Papa.
«No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias...» (Lc 10,4): la única fuerza del misionero ha de ser Cristo. Y, para que Él llene toda su vida, es necesario que el evangelizador se vacíe totalmente de aquello que no es Cristo. La pobreza evangélica es el gran requisito y, a la vez, el testimonio más creíble que el apóstol puede dar, aparte de que sólo este desprendimiento nos puede hacer libres. El misionero anuncia la paz. Es portador de paz porque lleva a Cristo, el ‘Príncipe de la Paz’. Por esto, «en la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros» (Lc 10,5-6). Nuestro mundo, nuestras familias, nuestro yo personal, tienen necesidad de Paz. Nuestra misión es urgente y apasionante.

Buenos días... 133

martes, 29 de septiembre de 2020

Sergey Grischuk - Cielo y Tierra...

Viktor Gorshkov - Sin Ti...

Paz y justicia... 01

La libertad... 01

Felicia Meda, Beata

Abadesa, 30 de Septiembre
Elogio: En Pesaro, en la región del Piceno, beata Felicia Meda, abadesa Clarisa.
 
Felicia Meda nació de la familia Meda en Milán, en 1378. Fue santamente educada por sus padres. Desde niña mostró un ánimo fuerte e inclinado a la espiritualidad. Quedó huérfana junto con un hermano y una hermana a los cuales quería mucho. Cuando ella sintió la vocación al estado religioso, aconsejó también a su hermano y a su hermana a hacer lo mismo. Distribuyeron a los pobres parte de su herencia familiar, y los tres se consagraron al servicio de Dios. Su hermano se hizo Fraile Menor franciscano, mientras Felicia y su hermana entraron entre las Clarisas en el monasterio de Santa Úrsula de Milán, en el 1400.
El mejor testimonio de la santa vida de la beata Felicia lo tenemos por el Ministro general de los Hermanos Menores, padre Guillermo de Casale, el cual en 1439, destinándola como abadesa en Pésaro por sugerencia de san Bernardino de Siena, hacía un preciso retrato de ella: «Me he informado plenamente por testigos dignos de fe, de tu laudable vida, de tu honestidad, celo, prudencia, vigilancia, ejemplaridad; en los ejercicios claustrales eres infatigable, en las obras espirituales, incansable, en las oraciones, eficaz, en el proveer, diligente, moderada en las correcciones, atemperada en los mandatos, excelente en la comprensión, rigurosa en el silencio, prudente en el hablar, diestra en el conciliar y dotada por el Altísimo de muchas prerrogativas y de singulares carismas en todas las cosas que miran al buen gobierno. No solamente con la autoridad del oficio mío, sino también de la sede apostólica, y con el consejo y el consentimiento de muchos padres, maestros y prelados de la Orden, te instituyo abadesa y madre del monasterio de Pésaro». Confirmación de este elogio fue el gran disgusto de los milaneses al verla partir.
La vida claustral de la beata Felicia fue más celeste que terrena; su pureza germinó como lirio, ásperas sus penitencias, su ayuno riguroso, llevaba sobre la desnuda carne un áspero cilicio, a menudo se flagelaba con cadenillas de hierro en recuerdo de la pasión del Redentor, y caminaba a pie descalzo. El demonio a veces se le apareció, asumiendo diversas formas, ora de un horrible dragón, o de un monstruo espantoso, pero con la oración y el ayuno ella siempre salió vencedora de las insidias del maligno.
La Beata Felicia vivió sólo cuatro años en el monasterio de Pésaro, donde numerosas fueron las nuevas vocaciones. A su floreciente comunidad ella supo comunicarle su espíritu y su celo por la perfección seráfica. Atacada por una grave enfermedad, recibió con gran fervor los últimos sacramentos, tuvo un breve discurso a sus cohermanas, arrodilladas alrededor de su lecho, las bendijo y expiró serenamente el 30 de septiembre de 1444. Tenía 66 años. Fue clarisa desde 1400 y abadesa, primero en el monasterio de Santa Úrsula en Milán en los años 1425-1439, después en el monasterio del Corpus Domini de Pésaro de 1439 a 1444. Aprobó su culto SS. Pío VII el 2 de mayo de 1807.

Expertos insisten en los riesgos del Covid-19 asintomático…

Un estudio reciente publicado en Nature estimó que alrededor del 87% de las infecciones de Wuhan, China en los primeros días de la pandemia se pasaron por alto porque los funcionarios de salud no estaban al tanto de asintomático o presintomático (cuando una persona está infectada pero tarda días o incluso semanas en comienzan a mostrar síntomas).

Una de las características de Covid-19 que jugó un papel importante en el brote que se convirtió en una pandemia es el hecho perturbador de que simplemente no sabemos quién de nosotros lo está propagando. Los expertos ahora saben que una gran parte de los portadores de Covid-19, casi la mitad de todos los casos, no muestran ningún síntoma. El problema es que incluso aquellos que son asintomáticos o presintomáticos tienen el potencial de infectar a otros con el virus e influir en el futuro de la pandemia.

Los investigadores se apresuran a comprender la biología de estos casos furtivos, con el fin de desarrollar modelos para predecir cómo podrían estar propagando Covid-19 y saber qué medidas de seguridad deben tomarse. Si bien siguen abiertas muchas preguntas con respecto a la transmisión asintomática, hemos recopilado algunos conocimientos recientes de expertos en salud con el fin de pintar una imagen más clara del tema.
Las cifras exactas son difíciles de medir.
El mayor desafío al estudiar la transmisión libre de síntomas es averiguar con qué frecuencia ocurre. Un estudio realizado en una pequeña ciudad italiana en junio reveló que alrededor del 40% de las personas infectadas a las que se les hizo la prueba de Covid-19 no mostraron síntomas. Se realizó un estudio similar en Boston en una posada que atiende a personas sin hogar. Curiosamente, las 146 personas que dieron positivo no presentaron síntomas.

Además, los esfuerzos de rastreo de contactos sugieren que aproximadamente la mitad de los pacientes diagnosticados con Covid-19 no habían entrado en contacto con alguien que se confirmó que era positivo para el virus, lo que significa que hay una buena probabilidad de que las personas se infecten de aquellos que no presentan síntomas.

En general, los CDC estiman actualmente que alrededor del 40% de los casos en los Estados Unidos son de personas asintomáticas. Dicho esto, los médicos enfatizan que es muy difícil determinar los números exactos cuando se trata de portadores asintomáticos. Pueden estimarse mediante estudios, pero estas estadísticas apenas miden la realidad de toda la población.
¿Cuán infecciosos son los portadores asintomáticos? 

Hay algunos puntos de vista diferentes cuando se trata de cuánto los portadores asintomáticos pueden propagar el virus. Un estudio reciente de Corea del Sur encontró que los pacientes sintomáticos y asintomáticos parecen tener una carga viral similar en sus cuerpos, que es la cantidad de virus que se encuentra en la garganta y la nariz de las personas. ¿Significa eso que las personas asintomáticas transmiten el coronavirus con la misma facilidad que las que presentan síntomas?

Tal vez, pero no necesariamente. Según Manisha Juthani, especialista en enfermedades infecciosas de Yale Medicine, el material viral encontrado en pacientes asintomáticos podría ser piezas virales muertas que aún no se han eliminado del cuerpo, lo que significa que no son infecciosas en absoluto.

Además, se cree que toser y estornudar son las formas más frecuentes de transmisión de las partículas de coronavirus. En teoría, es mucho más probable que una persona infectada con síntomas expulse gotitas respiratorias al toser o estornudar. Sin embargo, algunos expertos afirman que hablar podría transmitir el virus con la misma facilidad. “La tos puede potencialmente liberar nubes de gotas más grandes y numerosas, pero ahora sabemos que simplemente hablar produce miles de gotas”, explicó el virólogo Benjamin Neuman.

Es importante tener en cuenta que los portadores asintomáticos pueden no tomar tantas precauciones como aquellos que están obviamente enfermos, lo que significa que pueden salir de sus hogares, visitar lugares concurridos y no siempre usar una máscara. El CDC estima que los casos asintomáticos son 75% tan infecciosos como los sintomáticos, pero la propia agencia advierte que esta suposición se basa en la información proporcionada anteriormente, que es dinámica.

Por qué algunas personas infectadas no desarrollan síntomas

Una teoría de la razón por la que algunas personas son asintomáticas es que sus sistemas inmunológicos se vieron reforzados por las vacunas infantiles, como las vacunas contra la neumonía y la polio. Otra creencia es que estas personas han desarrollado cierto grado de inmunidad luego de haber sido infectadas con otro tipo de coronavirus, como el resfriado común. “Este recuerdo también parece brindar cierta protección al nuevo coronavirus”, dijo Juthani.

Los portadores asintomáticos incluyen individuos de todas las edades. Los datos recientes señalan que los niños juegan un papel importante en la transmisión silenciosa de Covid-19, ya que tienden a presentar síntomas leves o nulos y su infección a menudo pasa desapercibida. A pesar de que los adultos mayores son más susceptibles a los casos graves de Covid-19, una gran parte de esa población también puede ser asintomática, como se desprende de algunos estudios realizados en hogares de ancianos este verano. 
El covid-19 asintomático puede causar daños duraderos

Estudios anteriores de animales infectados muestran que incluso cuando no hay síntomas de una enfermedad, todavía hay daño celular que luego se identifica en biopsias. En personas asintomáticas, existe el riesgo de que la infección aún pueda provocar una inflamación interna que puede causar daño cardíaco en algunas personas. Esta inflamación subyacente puede desencadenar complicaciones como arritmia cardíaca, insuficiencia cardíaca y paro cardíaco.

En conclusión, si bien la perspectiva de pasar por Covid-19 sin ningún síntoma y desarrollar inmunidad puede parecer positiva, todavía hay mucho que no sabemos sobre la transmisión asintomática, y lo mejor que podemos hacer para mantenernos seguros es cumplir con todas las precauciones. YTL

La crisis climática impulsa la expansión de enfermedades no habituales…

La crisis climática y la globalización son dos factores esenciales que explican la expansión de enfermedades tropicales como el dengue o la malaria, que son transmitidas por artrópodos que actúan como vectores, en latitudes más frías, donde antes no prosperaban, explican expertos consultados por EFE.
“Los mosquitos y las garrapatas son los vectores más comunes”, afirma el investigador de Biogeografía y Cambio global del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), Fernando Valladares, quien añade que al carecer de un sistema de regulación del calor son dependientes de las temperaturas exteriores.
Así, el aumento de grados provocado por el calentamiento global favorece que encuentren “la posibilidad de desarrollar su ciclo de vida en latitudes de clima más fresco” en las que se encuentran países como España o Japón y donde, además, la pausa estacional de proliferación que el invierno produce sobre estas especies se ha visto suavizada, lo que hace que “estén activos más tiempo”.
Esto mismo se aplica a la altitud en el caso de la malaria, transmitida por las hembras del mosquito Anopheles. “En los últimos 30 años la cota libre de esta enfermedad ha subido entre los 400 y los 500 metros” en regiones de África, Asia y América, por lo que “hay poblaciones que han quedado desprotegidas”, expone Valladares.
La globalización es otro factor esencial ya que “los viajes a distancias más largas en menor tiempo” hacen que una persona hospede un patógeno y que la picadura de un insecto local propague la enfermedad o bien que se trasladen huevos de estos animales, señala el científico titular del departamento de Biodiversidad y Biología evolutiva del MNCN, Óscar Soriano.
Este sería el caso del mosquito tigre, que transmite el dengue y que en España está calificado “como especie invasora”, asegura la investigadora del área de Vigilancia en Salud Pública del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Beatriz Fernández, quien recuerda que “desde su origen asiático se ha expandido en el último siglo por amplios territorios y continúa dispersándose”.
Fiebre del Nilo
Más recientes son los múltiples casos de fiebre del Nilo occidental registrados este verano en Andalucía y que es “una enfermedad considerada emergente en el mundo y en Europa”, apunta la científica titular del área de Enfermedades transmisibles del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), Diana Gómez-Barroso.
“En España se identificaron los primeros casos en humanos en el año 2010 y algunos trabajos habían encontrado que existen zonas de riesgo en la península, sobre todo en el suroeste y sureste y, por tanto, que la enfermedad se puede expandir” ya que, además, el vector es el mosquito común, el más abundante en nuestro país, continúa Gómez-Barroso.
Sin embargo, matiza que en 2020 han concurrido muchos otros factores debidos “a la situación generada por la pandemia como, por ejemplo, la menor presencia humana y la mayor proliferación de vectores y reservorios”, además de “las altas temperaturas y las precipitaciones bruscas y abundantes” propios de la crisis climática “que pueden haber contribuido a la aparición del brote”.
Por su parte, el investigador del Instituto Cabanilles de Valencia, Rubén Bueno, advierte que el ser humano “cada vez invade más ecosistemas”, modifica los hábitats y los ciclos naturales y se introduce en entornos donde “pasa a ser un animal más” que está expuesto a que “una enfermedad dé un salto y sea humana también”.
“La salud engloba los ecosistemas en los que vivimos”, subraya Bueno, quien recalca que existe relación entre la salud de la naturaleza y la del ser humano ya que, si la primera está protegida y conservada, las personas también se encontrarán sanas y fuertes.
Todos los expertos entrevistados coinciden en que ante las enfermedades vectoriales en áreas donde no se producían casos es necesario seguir implementando los planes de vigilancia y control y que exista un abordaje multidisplinario, donde se vean involucradas la entomología, la epidemiología y la veterinaria.
No obstante, remarcan que reforzar la biodiversidad del planeta y cuidar del medioambiente son las barreras protectoras “más eficaces y sostenibles en el tiempo” para el ser humano. NMI