lunes, 29 de mayo de 2023

Día litúrgico: Martes VIII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 10,28-31): En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».
 
Pensamientos para el Evangelio de hoy
 
«‘Pues yo os aseguro que nadie hay…’. No quiere decir con esto que abandonemos a nuestros padres, dejándolos sin auxilio, ni que nos separemos de nuestras mujeres, sino que prefiramos el honor de Dios a todo lo que es perecedero» (San Beda el Venerable)
«No cabe duda que las formas concretas de seguir a Cristo están graduadas por Él mismo según las condiciones, las posibilidades, las misiones, los carismas de las personas y de los grupos» (San Juan Pablo II)
«Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo (cf. Ef 1,22), contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles, ‘hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo’ (Ef 4,13)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.045)

29 de Mayo...

Buenos días... 817

domingo, 28 de mayo de 2023

Caravana - Música Relajante...

Bass Minton William - Romance latino...

Dos opciones...

Es duro caer...

Gerardo de Mâcon, Santo

Monje y obispo, 29 de Mayo
Elogio: En Mâcon, en Borgoña, san Gerardo, que, monje en primer lugar y elegido después obispo de esta ciudad, llevó finalmente vida solitaria en un bosque.
País: Francia - †: c. 940
 
Gerardo, o más frecuentemente Geraldo en los documentos antiguos, fue monje, posiblemente clunianiense, fundador de un eremitorio en Broissia, Francia. Siendo ya presbítero, fue ordenado obispo por san Aureliano de Lyon, para la sede de Mâcon, en Borgoña, hacia fines del siglo IX. Su fama de santidad perduró de manera constante en la región, y su tumba fue meta de peregrinación.

Figura en los episcopologios de la diócesis entre los números 12 y 16 (dependiendo esto no de él mismo sino de los obispos anteriores que cada listado trae). Las fechas de su episcopado están bien atestiguadas: se conserva un documento con su firma del 887 y su nombre se encuentra en diversos documentos episcopales hasta el año 926.

En ese año renuncia al episcopado (por causas que desconocemos) y se retira como ermitaño, dependiente de la abadía de Nantua, estado en el que vivió hasta su muerte, producida en torno al año 940, probablemente en el 942.

Se incrementaron los trastornos musculares y visuales por el uso excesivo de dispositivos electrónicos…

El uso excesivo de dispositivos electrónicos genera cada vez más trastornos musculares y visuales, advirtieron desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA), a la vez que recomendaron que «en todo momento de la vida, hay que atender la salud postural personal», y señalaron la actividad física como clave para evitar lesiones. 
«Los dispositivos móviles hoy en día son los que gobiernan la mayoría de las actividades. El multitasking es cada vez más frecuente y sobre todo el lugar donde uno estudia o trabaja», explicó Rodrigo Gómez, licenciado en Kinesiología con especialización en Ortopedia y Traumatología. 
Según coinciden los especialistas en este tipo de lesiones, el cuadro se agravó desde el inicio de la pandemia de COVID y eso se refleja en un incremento en las consultas por tendinitis, contracturas, aumento de las miopías y problemas posturales derivados de esa deficiencia visual. 
«Lo que se busca es marcar tiempos de la dinámica del trabajo, en lo que se denominan pausas activas. Nosotros elaboramos estos últimos para que cada dos horas, por ejemplo, el trabajador de oficina o el estudiante tenga la posibilidad de generar modificaciones en su postura con movilidad articular. Movilidad a nivel de columna, con estiramientos y elongaciones. Todo se hace en un paquete adaptado al lugar donde se encuentra esta persona», dijo el Kgo. Gómez. 
Los kinesiológos entienden por Salud Postural a la «correcta posición y alineación de nuestro cuerpo tanto en estados de reposo y en movimiento, en las cuales nuestros sistemas se encuentran en un equilibrio óptimo y economizando las cargas que pueden ser nocivas o provocar algún tipo de patología». 
Para eso, hay que trabajar en la salud postural desde tempranas edades «acompañando el desarrollo psicomotriz de los niños. Es importante contar con una adecuada enseñanza del movimiento», mencionó y agregó que «por eso la recomendación de hacer actividad física. Esta es beneficiosa para nuestra postura y, la que uno realice, tiene que ser reconfortante para la persona». 
«El movimiento es la clave. Una columna saludable se basa en que pueda moverse libremente, por supuesto, siempre de manera controlada y, a su vez, poder entrenar la fuerza como capacidad biomotora fundamental para nuestro cuerpo», explicó el Kgo. Gómez.
Los kinesiólogos en la actualidad utilizan la ergonomía para tratar de mejorar los conceptos posturales en el área de estudio, trabajo o deporte. «En esta adaptación del medio al cuerpo de la persona, buscamos la mejor manera de trabajar sin tener consecuencias patológicas a futuro», comentó. 
El kinesiólogo remarcó que es común pasar varias horas frente a una pantalla, pero no pensar en cómo estamos sentados. Por eso, recomendó entre otros puntos, mientras se está frente a un dispositivo, ubicar la cabeza con la línea de visión paralela al piso, el cuello relajado, los hombros, paralelos el uno con el otro, la columna, recta y apoyada en el respaldo de la silla (con un ángulo de unos 100° y 110°), los codos apenas separados del tronco y los antebrazos, muñecas y manos, en línea recta. BP

El Cordero…

Nosotros ingresamos al tiempo, a la eternidad de la que nunca salimos, en el momento de nuestra concepción. Sin embargo Dios existe desde antes de que el tiempo fuera creado, porque El creó el tiempo. De hecho El es el Eterno, el Único, el que Es.

Para nuestra limitada mente, comprender el fenómeno del tiempo y de la secuencia en que los eventos de la historia se engarzan en el fluir de la eternidad, es imposible. Pero para Dios, ese fluir de eventos es algo instantáneo, por definirlo de algún modo. Es como decir que Dios ve toda la historia del mundo en el mismo plano, como en una fotografía en la que El ve todo, algunas cosas en un extremo de la foto, y otras en el extremo opuesto, pero en el mismo acto.

Así debemos comprender el modo en que El ha engarzado los hechos fundamentales que hacen a la historia del pueblo de Dios, el pueblo Judío y nosotros como heredero de ese legado. Miremos por un instante ciertos eventos separados por siglos, pero unidos por el mismo hilo conductor, hechos que van asociados indeleblemente unos a otros.

Cuando Dios pide a Moisés que cada familia debía matar a un cordero, sano, y asarlo para comerlo en determinado día, daba la clave para salvar a esa familia del paso del ángel exterminador por Egipto. Cada padre debía elegir a ese cordero, matarlo, y pintar con su sangre la puerta de la casa familiar, marcándola para que Dios reconozca en ella a Sus amigos, Su pueblo. El cordero debía ser luego comido por los habitantes de la casa, hasta agotarlo. Este signo que Dios pidió al pueblo Judío permitió que el sacrificio ofrecido salve al hijo primogénito de la familia del paso del ángel exterminador.

Muchos siglos después Jesús celebró la Noche de Pascua del modo ritual establecido, con Sus amigos, recordando este episodio de la historia de Su pueblo. Primero comieron el cordero, rememorando la alianza de Su pueblo con Dios, la vieja alianza. Y luego, Jesús abrió las puertas de la Nueva Alianza, introduciendo el Milagro Perpetuo que sella con la Sangre del Nuevo Cordero la unión de Dios con Su Nuevo Pueblo.

Dios, esa noche, nos mostró como El iba a sacrificar a Su Cordero, nada más ni nada menos que a Su propio Hijo Unigénito, para la salvación de Sus hijos, Nosotros. Así, Jesús y Sus amigos comieron el Pan Consagrado, que es el Cuerpo de Cristo, mostrando el Sacrificio que el Creador iba a realizar unas horas después, sobre el altar del Gólgota. Ya no eran los padres de familia judíos los que sacrificarían un cordero perfecto, elegido, para la salvación de los suyos. Ahora era Dios el que sacrificaba a Su Cordero Perfecto, Elegido, para la salvación del mundo.

La sangre del cordero sacrificado se utilizó en Egipto para marcar las casas con el signo de ‘Amigos de Dios’. La noche del Jueves Santo, la Sangre del Cordero Nuevo, en la forma del Vino Consagrado, fue bebida por los amigos de Jesús para marcar sus ‘casas’ como Templos del Espíritu Santo. El Vino Consagrado, hecho Sangre del Cordero, entró en los cuerpos y los corazones de los Apóstoles y los identificó con la marca de ‘Mis amigos’, y con la firma del mismo Dios. Claro que los Apóstoles no entendieron lo que ocurría en ese momento, puesto que estaban demasiado turbados y asustados como para ver con claridad como la historia de su pueblo y de Moisés se transformaba en perfecto prefacio para el Sacrifico del Cordero que iba a ocurrir en la mañana siguiente, el Viernes Santo.

Hoy seguimos comiendo del Cuerpo del Nuevo Cordero, que Dios Padre ha sacrificado por nosotros, y bebiendo de la Sangre del Hijo de Dios, para nuestra salvación. La historia del pueblo elegido salvado en Egipto se repite, sólo que nosotros, como el Nuevo Pueblo, tenemos a un Cordero Infinitamente Valioso ofrecido en el Altar del Sacrificio. Dios Padre sigue ofreciendo a Su Hijo, y Jesús sigue mansamente las órdenes de Su Padre, dándose a la humanidad en un acto de poder absoluto, un poder indestructible, el poder del Amor hecho Muerte en Cruz.

Para Dios, estos hechos se encadenan formando un mismo eje, mientras que para nosotros aparecen separados por siglos, y de cierto modo, desconectados. Debemos ver con los ojos de Dios, porque la historia de Moisés, el Sacrificio de Jesús en la tarde del Viernes Santo, y la Hostia que se consagra frente a nosotros en cada Misa, son hechos que se hilvanan formando un solo cuadro, una sola escena de la historia.

Cada vez que comulgamos el Cuerpo de Cristo, nos unimos a la historia de Salvación de nuestro pueblo, rememorando el cordero que el Pueblo de Moisés comió aquella noche en Egipto, pero mucho más importante, comemos el Cordero que el Padre del Cielo sacrificó para nosotros, para nuestra Salvación. El Milagro Perpetuo, la Santa Misa, centro de nuestra vida y de la Iglesia de Jesús, nunca perecerá, porque el mal nunca prevalecerá sobre Ella, como nos lo dice el mismo Señor en Su Palabra.

Ayer, hoy y siempre, nos unimos a Dios en Cuerpo y Sangre, con Dios Presente realmente en el Pan Eucarístico, Dios presente realmente en el Vino Consagrado. Jesucristo, Rey del Universo, se da a nosotros mansamente, como Sacrificio Perpetuo que nos redime de nuestras culpas, por nuestra salvación. OS