Diciembre
es sinónimo de Fiestas. En el trabajo, con la familia y los amigos, se suele
beber un poco más y, sí, comer más dulces. Hay formas de que esto no impacte en
el azúcar.
Entre
comidas, postres y vino espumante, muchas personas —con o sin diabetes— se
preocupan por cómo estas fechas puedan afectar su azúcar en la sangre.
Especialistas
en salud coinciden en que no se trata de prohibirse alimentos, sino de
encontrar un equilibrio que permita disfrutar las fiestas sin descuidar el
bienestar y sin necesidad de tener que correr al médico en enero.
Los
siguientes son consejos de especialistas para que las Fiestas no agreguen
preocupaciones de salud a la agenda ya compleja del final de un ciclo.
Comer con sabiduría, no con
culpa
Saltarse
comidas para ‘hacer espacio’ antes de una gran cena puede resultar
contraproducente. Estar horas sin probar bocado suele provocar hambre y comer
en exceso más tarde, lo que puede causar picos de azúcar en la sangre.
Nutricionistas
recomiendan empezar las comidas con alimentos ricos en proteína y fibra —como
pavo, pescado, frijoles, huevos o verduras— porque ayudan a que el azúcar se
absorba más lentamente. Una guía sencilla es el ‘método de El Plato’: la mitad
del plato con verduras, una cuarta parte con proteína y la otra cuarta parte
con arroz, papas, pan u otros carbohidratos.
Dulces: cuándo y cuánto
Los
postres forman parte de muchas tradiciones familiares. La recomendación no es
eliminarlos, sino consumirlos con moderación. Comerlos después de una comida
balanceada, en lugar de hacerlo con el estómago vacío, puede ayudar a evitar
aumentos bruscos del azúcar.
Elegir
un solo postre favorito y disfrutarlo con calma suele ser mejor que probar un
poco de todos, lo que seguramente agregaría más azúcar al organismo.
Comer, pero moverse
La
actividad física es una de las formas más efectivas de controlar el azúcar en
la sangre. Y para esto no es necesario ir al gimnasio: una caminata de 10 a 20
minutos después de comer puede marcar una gran diferencia.
Bailar
en una fiesta, ayudar en la cocina, limpiar después de la comida o jugar con
los niños también cuentan como movimiento y benefician a la salud en general,
lo que incluye al azúcar.
Controlar las bebidas
Las
bebidas pueden ser una fuente oculta de azúcar. Refrescos, aguas muy
endulzadas, ponches y cócteles pueden elevar rápidamente los niveles de
glucosa.
Los
expertos sugieren alternar las bebidas alcohólicas con agua natural o agua
mineral y evitar beber alcohol con el estómago vacío, ya que puede provocar
cambios impredecibles en el nivel del azúcar en la sangre.
Comer sin estrés
Un
poco de planificación puede hacer las fiestas más llevaderas. Comer un
refrigerio pequeño y balanceado antes de llegar a una reunión ayuda a no llegar
con demasiada hambre. Llevar un platillo más saludable para compartir garantiza
que haya al menos una opción adecuada.
También
es útil decidir de antemano qué alimentos realmente valen la pena disfrutar.
Hábitos y consistencia
Para
quienes monitorean su azúcar en la sangre, revisarla con mayor frecuencia
durante las Fiestas puede ayudar a identificar patrones y hacer ajustes
necesarios. Dormir poco y el estrés de la vida diaria también influyen
negativamente en los niveles de azúcar, por lo que descansar bien es clave.
Por
último, hay que recordar que la conducta al comer es un hábito que hay que
construir a lo largo del tiempo. Las Fiestas pueden resultar un desafío, pero
no necesariamente deben ser un motivo para abandonarlos. CdeB
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