martes, 27 de enero de 2026

Día litúrgico: Miércoles III (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 4,1-20): En aquel tiempo, Jesús se puso otra vez a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga».
Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. El les dijo: «A vosotros se os ha dado comprender el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone».
Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben enseguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy escuchamos la parábola del sembrador. Dios pone la semilla del amor en el corazón de cada hombre; Dios ama a todos, sin excepción. Pero nuestra respuesta a su amor es diversa: unos ni escuchan; otros se entusiasman al comienzo, pero ‘pinchan’ a la primera dificultad; otros se ahogan con las cosas…
—Señor, concédeme ser tierra fértil donde la semilla de tu amor echa raíces y da fruto.

Universo literario - Es Amor...

 https://universoliterario.net/esamor.htm

Omar García - Contigo 'Estreno' (Éxito de Los Panchos) y 14 boleros más...

Bajo el cielo de Palermo - Una canción siciliana de amor y memoria de los años 60...

¿Libres de diabetes? ¿Es posible revertir la afección?...

Esta afección que padecen millones tiene un camino de salida, que implica un enorme esfuerzo personal, pero también un gran beneficio para la salud.
La remisión de la diabetes tipo 2 ocurre cuando los niveles de azúcar en sangre regresan a un nivel seguro y no diabético a largo plazo, sin necesidad de medicamentos para reducir la glucosa.
Expertos aseguran que frenar la diabetes de raíz aumenta las probabilidades de un futuro con menos complicaciones de salud.
Se considera que una persona está en remisión cuando se han mantenido niveles de azúcar por debajo de la línea considerada diabetes por tres meses.
En la jerga clínica, esto significa tener una HbA1c inferior a 48 mmol/mol. Esta definición ha sido consensuada por un equipo de expertos internacionales de Diabetes UK, la Asociación Americana de Diabetes y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes.
Cuando los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial son más bajos, se reduce el daño que pueden causar a los vasos sanguíneos.
Expertos de las tres entidades mencionadas concuerdan en que la remisión es una posibilidad real para muchas personas que viven con diabetes tipo 2. Y la evidencia más sólida sugiere que la mejor forma de tener éxito en este proceso es la pérdida de peso.
Pero esto no significa que perder peso llevará a acorralar a la diabetes en todos los casos.
Hay personas que no logran reducir sus niveles de azúcar en sangre por debajo del rango normal sin necesidad de medicación, por mucho que lo intenten. Las causas de la diabetes tipo 2 son múltiples y complejas, y cada individuo la vive de manera distinta.
Bajar de peso puede ayudar a reducir la cantidad de grasa almacenada en el páncreas y el hígado, los dos órganos involucrados en la diabetes. Menos grasa en estos órganos significa que pueden volver a controlar los niveles de azúcar en sangre.
Para algunas personas, esto significa que pueden dejar de tomar medicamentos que reducen los niveles de azúcar y entrar en remisión de la diabetes tipo 2.
Los beneficios diarios pueden incluir:
·        Tomar menos medicamentos
·        Tener más energía y dormir mejor
·        Sentir un mayor control sobre el propio cuerpo
Los beneficios a largo plazo pueden incluir:
·        Menor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular
·        Menor riesgo de pérdida de visión evitable
·        Menor riesgo de amputaciones producto de la falta de circulación en las extremidades
Mantenerse en remisión puede ser difícil. Algunas personas permanecen en remisión durante años, pero otras pueden ver que sus niveles de azúcar en sangre vuelven a subir después de un tiempo, y salen de la remisión.
Si la persona está decidida a entrar en remisión de la diabetes, es esencial tener el apoyo de un profesional de salud, que deberá monitorear el nivel de azúcar con frecuencia.
Lo que se sabe sobre la remisión hasta ahora:
·        Las posibilidades de remisión son mayores cuanto antes se intente luego de recibir el diagnóstico de diabetes tipo 2.
·        Si se tiene obesidad o sobrepeso, es más probable que la diabetes tipo 2 entre en remisión si se pierden unos 15 kg (o 25 libras) de peso lo más rápido y seguro posible tras el diagnóstico.
·        Ya sea que se entre en remisión o no, trabajar para lograrla y perder peso aporta muchos otros beneficios para la salud. CdeB

Decirlo de otra manera…

Existen diversas maneras de corregir y llamar la atención a quien necesita una ayuda para mejorar su vida. Una consiste en subirnos a un pedernal para humillar al otro, para echarle en cara acciones y actitudes que merecen una fuerte corrección. Otra consiste en avanzar serenamente desde un análisis de los hechos, con espacio para que el interesado pueda defenderse, si lo desea, y abrirse a modos concretos de ayuda. La primera manera puede dar la impresión de un desahogo, donde la rabia y el ‘justicialismo’ desbordan en palabras que aplastan al corregido.

La segunda manera, en cambio, busca un modo equilibrado de acoger al que ha fallado, desde el respeto de su dignidad, y sin ocultar lo que ha sido hecho o dicho contra la justicia. Quien ha cometido un fallo, quien ha faltado al respeto a otros, a veces no reconoce del todo su error, o incluso puede tener algunos atenuantes que vale la pena tener presentes. Si encuentra ante sí dedos acusadores, palabras tajantes, amenazas (de despido de trabajo, de ser expulsado de un grupo, incluso de prohibición de entrar en casa), sentirá un peso enorme y sufrirá una pena que se añade ya a su culpa.

Es cierto que algunas personas parecen incorregibles, o se muestran altaneras, o no son capaces de recapacitar ni de pedir perdón por actitudes negativas que hacen tanto daño. Pero esas personas, que necesitan ser corregidas, tal vez perciban, en un reproche sereno, acogedor, incluso abierto a posibles réplicas, un respeto y un cariño que tanto ayuda en las relaciones humanas.

El mundo está lleno de gritos, de reproches, de odios, de desahogos que muchas veces solo sirven para empeorar las relaciones y no ayudan a conseguir una verdadera conversión. Si aprendemos a decir las cosas de otra manera, si buscamos ofrecer una corrección desde actitudes de afecto y con un sincero deseo de ayudar, lograremos que nuestras palabras sean un pequeño bálsamo que, esperamos, ayuden a quien necesita emprender un camino de cambio para su propio bien y el de quienes lo amamos sinceramente. FP