lunes, 2 de febrero de 2026

Día litúrgico: Martes IV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 5,21-43): En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy es Jairo quien suplica al Señor. Jesús acaba de desembarcar e inmediatamente mucha gente le rodea y le aprieta. Mientras iba a casa de Jairo, una mujer que llevaba 12 años enferma —llena de confianza— toca el manto de Jesús y queda sana… Entre tanto muere la hija de Jairo…
—«Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Pero Jesús responde: «No temas; solamente ten fe». ¡Solamente ten fe!

Andrea Bocelli – Llueve.…

Boleros Románticos Instrumentales – Relajarse y Recordar - Vol. 71...

Paz Martínez - Cuanto te amo...

La edad en la que el cerebro envejece más rápido y cómo retrasarlo…

El envejecimiento del cerebro suele percibirse como un proceso gradual, pero en lo que respecta al cerebro, existe una etapa en la que este deterioro se acelera drásticamente antes de estabilizarse. Un reciente estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha identificado que esta fase crítica comienza alrededor de los 44 años y se intensifica hasta los 67 años. Descubrir este patrón podría ser clave para desarrollar estrategias que ralenticen el deterioro neuronal y prevengan enfermedades neurodegenerativas.
El punto crítico del envejecimiento del cerebro
Investigadores analizaron datos de resonancia magnética funcional (fMRI) de más de 19.000 personas para evaluar los cambios en la actividad cerebral a lo largo del tiempo. Los resultados revelaron que el envejecimiento cerebral se intensifica entre los 44 y 67 años, después de lo cual el deterioro sigue, pero a un ritmo más estable hasta aproximadamente los 90 años.
El estudio también exploró lo que ocurría a nivel molecular durante esta etapa de envejecimiento acelerado. Se identificaron biomarcadores clave y patrones de expresión genética que indicaban una resistencia a la insulina neuronal como el principal impulsor del deterioro cerebral. Esto sugiere que el cerebro comienza a experimentar dificultades en el acceso a la energía mucho antes de que el daño sea irreversible.
La autora principal del estudio, Dra. Lilianne R. Mujica-Parod, explicó que esta fase representa una ‘ventana crítica’ en la que el cerebro aún es recuperable: “Hemos identificado una ventana crítica en la mediana edad donde el cerebro comienza a experimentar un acceso decreciente a la energía, pero antes de que ocurra un daño irreversible; esencialmente la ‘curvatura’ antes de la ‘ruptura’”.
La clave para ralentizar el deterioro: las cetonas como alternativa energética
El estudio no solo identificó el problema, sino que también propuso una solución potencial: una proteína transportadora de cetonas podría proteger al cerebro de este envejecimiento acelerado. Normalmente, el cerebro utiliza glucosa como principal fuente de energía, pero en caso de escasez puede recurrir a las cetonas, compuestos producidos durante la descomposición de las grasas. A diferencia de la glucosa, las cetonas pueden alimentar el cerebro sin necesidad de insulina, lo que podría ayudar a combatir el estrés metabólico que sufren las neuronas en la mediana edad.
Para probar esta hipótesis, el equipo llevó a cabo un estudio clínico con 101 personas de distintas edades, administrándoles cetonas o glucosa mientras se les realizaban resonancias magnéticas funcionales.
Los resultados fueron reveladores:
·        En personas de 60 a 79 años, las cetonas mostraron un impacto leve en la estabilización cerebral.
·        En personas jóvenes de 20 a 39 años, se observaron algunos beneficios, aunque moderados.
·        Sin embargo, los mayores beneficios se registraron en el grupo de 40 a 49 años, la llamada ‘ventana crítica’, donde el cerebro aún es viable pero ya empieza a experimentar problemas de energía.
Esto sugiere que intervenir durante esta etapa podría ser clave para retrasar o incluso prevenir el envejecimiento cerebral antes de que se vuelva irreversible.
Un cambio de paradigma en la prevención del deterioro cognitivo
A pesar de lo prometedores que son estos hallazgos, los propios autores advierten que este fue un estudio de pequeña escala, por lo que serán necesarias investigaciones con grupos más amplios para confirmar si el uso de cetonas puede convertirse en una estrategia efectiva contra el envejecimiento cerebral.
No obstante, el Dr. Botond Antal, primer autor del estudio, destacó la importancia de estos resultados: “Este es un cambio de paradigma en cómo pensamos sobre la prevención del envejecimiento cerebral”.
En lugar de esperar a que aparezcan los síntomas de deterioro cognitivo, que pueden manifestarse cuando ya ha ocurrido un daño significativo, estos hallazgos abren la posibilidad de identificar a las personas en riesgo a través de biomarcadores neurometabólicos e intervenir antes de que el daño sea irreversible.
El cerebro no envejece de manera constante, sino que atraviesa una fase de deterioro acelerado entre los 44 y 67 años, antes de estabilizarse. Esta «ventana crítica» representa una oportunidad clave para intervenir y mitigar el envejecimiento cerebral antes de que sea demasiado tarde. BP

Cuando Dios no se ve, pero se siente…

¿Alguna vez has dicho: “Dios, no te veo, pero sé que estás aquí”? Sentir la presencia de Dios es una experiencia profundamente transformadora, incluso cuando no lo percibimos con nuestros sentidos físicos. En esos momentos de silencio o incertidumbre, su compañía se hace más real que nunca.
¿Qué significa sentir la presencia de Dios?
Sentir la presencia de Dios no es una emoción pasajera, es una certeza espiritual. Es la paz que calma tu mente en medio del caos, la esperanza que brota en medio del dolor y el amor que te abraza cuando más lo necesitas.
“Aunque no puedo verte con mis ojos, mi alma no duda de tu presencia” – Reflexión devocional.
Sentirlo no siempre significa una manifestación sobrenatural. A veces, es la brisa suave que calma tu ansiedad, una palabra que llega en el momento justo o una canción que toca tu corazón.
La fe como puente entre lo invisible y lo real
Fe no es ver, es confiar
La Biblia nos recuerda en Hebreos 11:1 que “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. En tu caminar diario, no siempre sentirás mariposas espirituales. A veces, simplemente caminarás en fe.
Tres claves para fortalecer tu confianza espiritual
1.     Oración constante: Habla con Dios, incluso cuando no sientas nada.
2.     Lectura de la Palabra: La Biblia es una carta viva que Dios usa para hablarte.
3.     Comunidad de fe: Rodéate de personas que te inspiren y te animen espiritualmente.
Cómo experimentar más profundamente su presencia
Acciones prácticas para cultivar una relación con Dios
·        Haz espacio para el silencio: Apaga el ruido y permítele hablarte en lo profundo.
·        Escribe un diario espiritual: Anota tus oraciones, respuestas y momentos de fe.
·        Escucha música de adoración: Las melodías pueden abrir tu corazón al Espíritu Santo.
“Aun cuando no siento nada, sé que estás obrando. Tú nunca dejas de trabajar” – Letra de Way Maker
¿Qué hacer cuando no lo sientes?
Hay días oscuros en los que no sentirás a Dios. Eso no significa que se haya ido. Significa que estás siendo llamado a caminar por fe y no por vista.
Consejos para esos momentos:
·        Recuerda experiencias pasadas donde sí lo sentiste.
·        Aférrate a sus promesas, no a tus emociones.
·        No te aísles; habla con alguien de confianza.
La diferencia entre emoción y presencia
No confundas lo emocional con lo espiritual. Puedes estar llorando sin sentir a Dios, y puedes estar en calma sin lágrimas y ser profundamente tocado por su Espíritu.
La presencia de Dios no es un show. Es una certeza. Es la convicción de que Dios es real, cercano y constante.
Palabras finales que sanan el alma
Dios no necesita ser visto para ser real. Lo sientes cuando amas sin medida, cuando perdonas sin lógica, cuando te levantas con fuerza que no sabes de dónde vino.
Él está ahí cuando ríes, cuando lloras, cuando dudas. Su amor no depende de tu percepción. Está basado en su promesa eterna de nunca dejarte.
Conclusión: ¿Lo sientes tú también?
No tienes que ver a Dios para saber que está contigo. Si estás pasando por un tiempo de sequía espiritual, no estás solo. Millones de personas caminan por fe, como tú, cada día.
Te invito a reflexionar:
¿Cuándo fue la última vez que sentiste a Dios en lo profundo de tu ser? ¿Qué puedes hacer hoy para reconectarte con su presencia? RdeP

Agradece... 06

02 de Febrero - Día de la Virgen de la Candelaria... 04

02 de Febrero...

Buenos días... 2026-033