Pasillo del metro. Cafetera medio vacía. Mirada al celular sin respuesta. Hoy todo pesa un poco más. Ese trámite que no avanza. Ese diagnóstico que inquieta. Esa oración que parece no tener eco.
Y sin embargo… también aquí se teje el milagro. No
con fuegos artificiales, sino con la paciencia de seguir, con la fe de confiar
en el proceso.
Porque lo que hoy te quiebra, mañana será lo que te
haga fuerte. Lo que hoy vives en silencio, mañana será consuelo para otros.
Cristo camina contigo, incluso cuando parece
callado. Y en cada reto, esculpe la forma de tu esperanza.
“El que comenzó en ustedes la buena obra, la llevará a término…” (Fil 1,6) RM
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