Diversos estudios han
demostrado que varias patologías, tanto benignas como malignas, comienzan con
la llegada de los 40 años, de hecho, la hiperplasia benigna de próstata tiene
una incidencia de entre el 5 y el 10% en los hombres en esta edad, la
prostatitis, por su parte, afecta a los hombres entre los 30 y los 50 años. El
cáncer testicular afecta principalmente a hombres jóvenes y de mediana edad,
con la mayor incidencia entre los 15 y 35 años. Sin embargo, puede ocurrir a
cualquier edad, incluso en niños y hombres mayores. El promedio de edad al
diagnóstico es de 33 años.
¿Por qué son importantes las
revisiones periódicas?
Acudir a chequeos tempranos y
frecuentes nos ayuda a diagnosticar a tiempo y a intervenir en todo un grupo de
enfermedades relacionadas. Entre ellas tenemos:
1. Hiperplasia prostática
benigna: es una enfermedad no cancerosa relacionada con el agrandamiento de la
próstata, al punto de alcanzar 2 o 3 veces el tamaño normal.
2. Prostatitis: conocida como
la inflamación de la próstata, puede deberse a una infección por agentes
patógenos o a un estilo de vida incorrecto relacionado con una dieta
desequilibrada, mala hidratación, función intestinal irregular, práctica del
coitus interruptus, sedentarismo y más.
3. Cáncer de próstata: es el
más frecuente en los hombres. El diagnóstico requiere de dos elementos
diagnósticos: un examen urológico con exploración digital-rectal y el ensayo de
PSA.
4. Disfunción eréctil: se
trata de la incapacidad para lograr y/o mantener una erección lo
suficientemente eficaz como para permitir una relación sexual satisfactoria.
5. Litiasis: surge por la
formación de cristales en la orina los cuales provocan la aparición de cólicos
renales.
6. Infertilidad en la pareja:
se detecta por la falta de concepción tras 12 meses de relaciones sexuales sin
protección. En la mitad de los casos el problema afecta a los hombres.
¿En qué consiste un examen
urológico?
En la amplia mayoría de los
casos, un examen urológico especializado comienza con una anamnesis (es una
evaluación del estado general de salud, enfermedades previas y los antecedentes
familiares de enfermedades urológicas).
Una vez cumplido el primer
paso, se debe realizar una exploración física urológica, la cual consiste en
observar la parte superior del abdomen y la zona lumbar en busca de anomalías,
como hinchazones. En el caso de los hombres, también se realiza un tacto rectal
para comprobar el estado de la próstata y averiguar la presencia de cualquier
anomalía. Este último paso es fundamental para la detección precoz del cáncer
de próstata.
¿Cuándo y con qué frecuencia
se debe acudir al examen?
Como ya lo hemos mencionado
antes, el punto de corte para considerar ir al primer examen urológico suele
situarse en torno a la llegada de los 40 años, pero siempre se recomienda ir a
realizar un examen en otros momentos y situaciones de la vida, por ejemplo, ya
adentrados en la pubertad. Según los expertos, debe consultarse a un
especialista si se presentan algunos de los siguientes síntomas:
• Trastornos del tracto
urinario inferior, algunos ejemplos dificultad para orinar, micción frecuente,
urgencia miccional, dolor al orinar y dolor pélvico y/o lumbar frecuente e
inexplicable.
• Hematuria (presencia de
sangre en la orina).
• Déficit eréctil.
• Cólicos renales.
• Incontinencia urinaria.
Concretamente hablando de la
frecuencia, esta puede variar en función de lo que indique el médico encargado,
ya que este tendrá en cuenta cualquier factor de riesgo como puede ser la
obesidad, el tabaquismo o los antecedentes familiares de enfermedades urológicas.
BP
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