lunes, 14 de septiembre de 2026

Brillar en la oscuridad…

La ciudad se oscurece: violencia, cansancio, desánimo. Muchos se apagan, se encierran, se rinden. Pero ahí es donde el cristiano está llamado a brillar más. No con luces de neón ni con reflectores, sino con la luz sencilla de la fe, la esperanza y la caridad.

Cuando todo parece apagarse, tu oración puede ser lámpara, tu palabra, una chispa de aliento, tu gesto de amor, una llama que guía.

Porque la oscuridad nunca ha vencido a la luz: basta una sola vela para romper la tiniebla de un cuarto entero.

“La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron” (Jn 1,5) RM

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