miércoles, 23 de septiembre de 2026

Cápsulas urbanas de vida y fe…

El café que no se pospone. Mesa pequeña en una esquina cualquiera. Dos tazas humeantes. Las conversaciones importantes casi nunca se planean: surgen entre sorbos de café, miradas sinceras y silencios compartidos.

A veces pensamos: “luego nos vemos, luego platicamos”. Pero el mañana no siempre llega.

Jesús, que se sentaba a la mesa con amigos y pecadores, nos enseña que la vida se construye en lo cotidiano: un pan partido, un vino compartido, un café ofrecido.

Acepta esa invitación. Haz espacio en tu agenda. Porque el último café… no avisa. RM

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