Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 21 de diciembre de
2025.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
“Jesucristo fue engendrado así: María, su madre, estaba
comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un
hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no
quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras
pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José,
hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido
engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a
quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus
pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había
anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien
pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.» Al
despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María
a su casa” (Mt 1,18-24).
•
“El Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un
signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas.»
Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» Isaías dijo:
«Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres,
que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren,
la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de
Emanuel».” (Is 7,10-14).
Reflexión
•
“El nombre que el profeta da al Salvador, «Dios-con-nosotros»,
indica la doble naturaleza de su única persona. En efecto, el que es Dios
nacido del Padre antes de los tiempos, es el mismo que, en la plenitud de los
tiempos, se convirtió, en el seno materno, en Emmanuel, esto es, en
«Dios-con-nosotros», ya que se dignó asumir la fragilidad de nuestra naturaleza
en la unidad de su persona, cuando la Palabra se hizo carne y acampó entre
nosotros, esto es, cuando de modo admirable comenzó a ser lo que nosotros
somos, sin dejar de ser lo que era asumiendo de forma tal nuestra naturaleza
que no le obligase a perder lo que él era. Dio, pues, a luz María a su hijo
primogénito, es decir, al hijo de su propia carne; dio a luz al que, antes de
la creación, había nacido Dios de Dios, y en la humanidad en que fue creado,
superaba ampliamente a toda creatura. Y él le puso —dice— por nombre
Jesús. Jesús es el nombre del hijo que nació de la virgen, nombre que
significa —según la explicación del ángel— que él iba a salvar a su pueblo de
los pecados. Y el que salva de los pecados, salvará igualmente de las
corruptelas de alma y cuerpo, secuela del pecado. La palabra «Cristo» connota
la dignidad sacerdotal o regia. En la ley, tanto los sacerdotes como los reyes
eran llamados «cristos» por el crisma, es decir, por la unción con el óleo
sagrado: eran un signo de quien, al manifestarse en el mundo como verdadero Rey
y Pontífice, fue ungido con aceite de júbilo entre todos sus compañeros. Debido
a esta unción o crisma, se le llama Cristo; a los que participan de esta
unción, es decir, de esta gracia espiritual, se les llama «cristianos». Que él,
por ser nuestro Salvador, nos salve de los pecados; en cuanto Pontífice, nos
reconcilie con Dios Padre; en su calidad de Rey se digne darnos el reino eterno
de su Padre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo
vive y reina y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén” (San Beda el Venerable, Homilía 5 en la vigilia de Navidad).
Nosotros le hablamos
•
“Señor, Derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que
hemos conocido por el anuncio del Ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo,
condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿Hemos reflexionado en el significado del nombre del Señor?
•
¿Tratamos de vivir según lo que significa ser cristianos?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario