La profesora española Paula
Blanco, del grado en Fisioterapia de la Universidad Católica de Valencia (UCV)
y en las Clínicas UCV, ha identificado que la terapia manual aplicada antes del
ejercicio es una ‘técnica efectiva’ para mejorar la funcionalidad en personas
con dolor lumbar crónico. También ha dicho que “el daño no está tanto en los
tejidos, sino en cómo el cerebro modula el dolor”.
Esta dolencia, que figura
entre las afecciones musculoesqueléticas más comunes a nivel mundial, afecta al
80% de la población a lo largo de su vida. De hecho, la OMS la sitúa como la
principal causa de discapacidad en el mundo y en España representa el segundo
problema de salud crónico más prevalente entre los mayores de 15 años, con una
tasa del 19,8% de acuerdo con la última Encuesta de Salud de España publicada
por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Los resultados obtenidos por
Blanco en su tesis doctoral han permitido identificar un tratamiento para esta
afección, en la que “es fundamental clasificar al paciente en base a sus
características personales, tanto físicas como psicológicas. Sólo así se puede
aplicar una terapia verdaderamente efectiva”. No obstante, ha advertido de que
“todavía hoy en día entre el 85 y el 95% de los pacientes carecen de
diagnóstico”.
Frente a las guías clínicas,
que proponen el ejercicio terapéutico como técnica de primera línea, la
investigadora ha abogado por los enfoques multimodales, que combinan diferentes
técnicas -terapia manual o kinesiotape- con ejercicio. En este sentido, ha
señalado que “el ejercicio aislado ha mostrado beneficios, pero combinarlo con
terapia manual ayuda a mejorar la adherencia del paciente”.
Este hallazgo ha sido posible
gracias a un estudio realizado en las Clínicas UCV y en la Clínica Artes, donde
se han evaluado los efectos del ejercicio aplicado de tres formas distintas: de
manera aislada, combinado con terapia manual y junto con kinesiotape.
El proyecto se ha llevado a
cabo con 48 personas diagnosticadas de dolor lumbar crónico, distribuidas en
tres grupos experimentales y sometidas a una intervención de 12 semanas.
Además, el ensayo ha incluido la evaluación de distintas variables clínicas y
funcionales como la funcionalidad, la percepción dolorosa, la kinesiofobia, el
catastrofismo, la autoeficacia y la actividad muscular electromiográfica.
La investigación ha demostrado
que “el tratamiento combinado ha mejorado significativamente casi todas las
variables analizadas, salvo la electromiografía y percepción dolorosa”. Según
ha explicado Blanco, “esto se debe a que el daño no está tanto en los tejidos,
sino en cómo el cerebro modula ese dolor. Lo que hemos observado refuerza la
idea de que el componente psicológico es clave”. Por ello, ha remarcado que “el
miedo al movimiento y la percepción de incapacidad son moduladores muy potentes
del dolor. Cuando un paciente se siente más capaz, su funcionalidad mejora, y
eso se ha reflejado en los resultados”.
La investigadora ha reiterado
que “la terapia manual aplicada antes del ejercicio ha sido la técnica más
eficaz para mejorar la funcionalidad en personas con dolor lumbar crónico
inespecífico”. Asimismo, ha apuntado que “todos los grupos han mostrado mejoras
clínicamente significativas, lo que sugiere que estos efectos podrían deberse a
la intervención común basada en el ejercicio”. BP
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