viernes, 28 de agosto de 2026

El abrazo que sostiene…

Cápsulas urbanas de vida y fe. Andén del metro. Gente que corre. Un silencio breve en medio del ruido. Lo miras, lo abrazas… y en ese instante todo se detiene. No lo sabes, pero puede ser el último.

La vida no manda advertencias: se vive en lo que das hoy, no en lo que pospones.

Por eso Cristo nos recuerda: “Ámense como yo los he amado” (Jn 15,12).

Un abrazo sincero puede ser oración, refugio y milagro. No esperes al mañana. Abraza fuerte… porque el último abrazo no avisa. RM

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