¿Sabías que apretar el abdomen
al orinar puede tener consecuencias para tu salud? Alguna vez, en un apuro,
puede que hayas hecho fuerza para que la orina saliera más rápido. Hacerlo una
vez no te hará daño, pero la situación es distinta si estás acostumbrado a
ello.
La Dra. Sara Marín Berbell
(España) explica que este hábito común de las mujeres puede traer infecciones
urinarias y problemas del suelo pélvico. Pero, no te preocupes. También indica
que existen formas de corregirlo. Te contamos por qué no debes hacerlo y cómo
mejorarlo.
¿Cómo saber si aprietas la
vejiga al orinar?
Si tienes este mal hábito, de
seguro te resulte difícil darte cuenta. La próxima vez que vayas al baño, presta
atención a si haces fuerza o empujas con los músculos del abdomen para vaciar
la vejiga más rápido. Aunque muchas mujeres lo hacen sin saberlo, no es natural
ni necesario. En realidad, deberías dejar que tu cuerpo actúe por sí solo sin
esa presión extra.
¿Qué puede ocurrir al hacerlo?
La Dra. Sara Marín explica que
«la vejiga es como un músculo». Al apretarla, no se vacía bien y corres el
riesgo de que pueda deformarse. En consecuencia, puede quedar pis dentro, que
desarrolle bacterias y genere infecciones urinarias recurrentes.
Como actúa como un músculo,
también podría acostumbrarse a esa ayuda externa que le das al apretar el
abdomen. Entonces, como sucede con cualquier otra zona del cuerpo que deja de
entrenarse, podría perder su propia fuerza y darte la sensación de tener que ir
al baño de forma constante.
Como tercera consecuencia,
podrías dañar el suelo pélvico (un conjunto de músculos que sostienen los
órganos pélvicos) y debilitarlo. Marín señala que esto dificulta el control de
la orina y las heces, junto con otras consecuencias más graves, como la caída
de los órganos por fuera de sus lugares normales (prolapso).
¿Qué se aconseja para
corregirlo?
En primer lugar, la
especialista destaca que lo más importante es relajar el abdomen al ir al baño.
Puede parecer difícil, pero lo que debes hacer es dejar que el líquido baje
solo, sin apretar para acelerar el proceso.
También, aconseja seguir un
horario para hacer las necesidades. En este sentido, no te aguantes cuando de
verdad tengas ganas de ir al baño, pero tampoco vayas cada 10 minutos. Sigue
horarios que sean regulares, cada 3 o 4 horas.
Como tercer consejo,
recomienda orinar después de tener relaciones sexuales. Con ese simple hábito,
ayudas a que la zona genital esté limpia y disminuya el riesgo de infecciones.
Además de estos consejos, no
está de más practicar ejercicios para fortalecer el suelo pélvico un par de
veces al día, como los de Kegel. La forma correcta de hacerlos es apretar
durante unos segundos, como si quisieras expulsar un gas, y repetir unas 10
veces. Así, tonificarás esa zona tan importante y te olvidarás de los problemas
urinarios. Si tienes preguntas, no dudes en consultar con tu médico. BP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario